7 de abril de 2026 - 00:00

Estirar el salario, pesadilla para muchos

Un 60% de los mendocinos asalariados recurre a un trabajo extra o complementario para poder “llegar a fin de mes”, mientras que un 75% apela a las denominadas “changas” diarias para poder aumentar sus ingresos.

En fecha reciente, en esta misma sección, nos referíamos a las dificultades que atraviesa un amplio sector de la población ante las exigencias que plantea la situación económica vigente. En base a una encuesta del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) surgía el dato de que contar con trabajo no garantiza poder cumplir con las necesidades alimentarias habituales, como comer al mediodía en el caso de aquellas personas a las que el horario laboral se los permite y tienen intenciones de hacerlo.

Ahora nos detenemos en otro estudio, en este caso divulgado por la Federación Económica de Mendoza, dando a conocer estrategias de los trabajadores y consumidores mendocinos para poder cubrir durante un mes necesidades con sus respectivos ingresos.

Del informe surge que en general un 60% de los mendocinos asalariados recurre a un trabajo extra o complementario para poder “llegar a fin de mes”, mientras que un 75% apela a las denominadas “changas” diarias para poder aumentar sus ingresos. Se incluye en el primero de los casos a hombres y mujeres que suelen trabajar más tiempo (horas extras) en su labor principal sacrificando, obviamente, espacios diarios personales destinados a alguna otra actividad diaria.

Sumando mayor estadística sobre la coyuntura, un informe de reciente difusión elaborado por el Instituto de Economía Política de la Facultad de Ciencias Económicas de Buenos Aires reveló que el empleo asalariado formal siguió deteriorándose en 2025, con muchos meses consecutivos de caída hasta diciembre pasado y llevando el salario mínimo real a niveles inferiores a los que se registraban en épocas pasadas.

Esto demuestra que la actual política económica, que se basa en un correcto equilibrio fiscal y reducción de gastos innecesarios en el nivel público, todavía no se traduce en lo más mínimo en una mejora en el sueldo mensual para la clase trabajadora, tanto baja como media. Es algo que se sabe y preocupa.

Ello puede explicar por qué un amplio sector del segmento laboral bajo y medio debe recurrir a extras para poder cumplir con las necesidades personales y familiares durante un mes, según la encuesta local a la que nos referimos en este artículo. Dichas consideraciones corren al margen de los datos de desempleo y cierre de fuentes laborales que abundan en estos tiempos.

Las autoridades nacionales deben comprender la realidad del día a día de la gente, sin que ello suponga tener que corregir el rumbo que a nivel macro ha dispuesto. El reacomodamiento a las reformas en marcha no debería permitir insensibilidad desde los ámbitos de gobierno. Se impone reactivar el consumo y mejorar el poder de compra, que ya se encontraba en caída en medio de la grave crisis inflacionaria que heredó la actual administración.

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