El histórico acuerdo firmado en la ciudad de Asunción entre el Mercosur y la Unión Europea corona, en gran medida, uno de los objetivos principales del vínculo sellado en 1991 entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay para promover la apertura comercial de nuestra región al mundo.
Se trata, justamente, de un tratado de libre comercio que venía siendo negociado sin resultados satisfactorios que lo concretaran durante más de 25 años. El voto mayoritario reciente de Europa permite alentar la esperanza de un intercambio fluido y concreto, basado en la eliminación de aranceles en un elevadísimo porcentaje de las exportaciones desde ambos bloques, entre otras ventajas sustanciales dispuestas.
Dato que avala: durante 2025 el comercio entre Argentina y la Unión Europea fue el tercero en importancia luego de los destinos de China y otros países del Mercosur.
El entendimiento firmado ayer fue muy bien recibido por el gobierno argentino, que ha destacado que nuestro país y los restantes integrantes del Mercosur puedan de ahora en adelante acceder de manera ordenada y preferencial al bloque comercial que representa un mercado de 450 millones de personas, el 15% del PBI mundial.
Desde el ámbito gubernamental de nuestra provincia destacaron que debe crecer válidamente la expectativa sectorial en nuestro país. El agro local está bien considerado a nivel internacional y la recepción de mejor tecnología a partir del acuerdo, con el beneficio de menores aranceles, deberá permitir un mejor desarrollo a la par de la ampliación del mercado.
Por otra parte, el trascendente entendimiento requerirá de constancia por parte de los sectores interesados, ya que dada la envergadura del acuerdo habrá plazos de adecuación que serán progresivos a través de los años antes de arribarse a la adaptación arancelaria plena.
Lo que sí preocupa, y se puede llegar a lamentar con el tiempo, es la tirantez persistente en nuestra región, por cuestiones ideológicas, entre los gobiernos conducidos por Javier Milei y Lula Da Silva. Diferencias que han influido en parte en el funcionamiento del bloque regional.
No se ha podido disimular la distancia existente entre las miradas estratégicas de ambos gobernantes. Por ello antes que surgiera este trascendente sí de la Unión Europea a favor del acuerdo entre bloques, muchos observadores llegaban a temer por el futuro de la alianza en base a la fuerza tractora que constituyen la Argentina y Brasil.
Por lo tanto, ante el entusiasmo por el acuerdo con la Unión Europea expresado públicamente por el canciller argentino, Pablo Quirno, es posible alentar la esperanza de que los reparos que puedan existir entre los gobiernos de cada país se puedan encausar y que, de ahora en más, se priorice el enorme paso dado para la comercialización con el influyente mercado europeo.