Edificios que deberían tener un uso patrimonial y cultural

Observamos que hay propiedades de gran valor histórico que tienen usos no adecuados y no son utilizadas con sentido patrimonial y cultural. No son los únicos porque hay varios casos más en el Gran Mendoza, pero abordamos algunos casos.

La recuperación de edificaciones históricas es siempre una preocupación y una deuda pendiente en una ciudad como la capital mendocina y sus alrededores, jurisdicción que durante el paso del tiempo perdió construcciones de valor patrimonial e histórico.

Nos preguntamos si se podría haber hecho algo con la vivienda del gran escritor Antonio Di Benedetto, fallecido en 1986, si en el sitio donde se emplazaba su demolida casa, en la esquina de Pedro B. Palacios y Catamarca, se hubiera podido armar allí un centro documental de la obra y pertenencias del novelista, conservando además el inmueble, proyecto del arquitecto Luis Ricardo Casnati.

A unas quince cuadras de la desaparecida casa Casnati-Di Benedetto, en la esquina de calles Godoy Cruz y Patricias Mendocinos, se levantan dos imponentes casonas Gabrielli, que en la actualidad pertenecen con todas las de la ley a un privado.

Pero, resulta convocante no perder de vista su protección y cuidado, y afortunadamente están amparados por la ordenanza municipal 3037/1991, que declara de interés municipal el registro, protección y conservación de bienes que conforman el patrimonio cultural de la ciudad. Dijimos que son dos construcciones, una perteneció al exgobernador Francisco J. Gabrielli y al lado, la de Octavio Gabrielli, ambos proyectadas como un conjunto por el creativo arquitecto Daniel Ramos Correas.

Hoy, como hemos explicado, la propiedad pertenece a titular privado que la compró al Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación (SUTE).

Como el conjunto se encuentra protegido por la ya mencionada ordenanza 3.037/91 y la ley provincial 6.034, acredita todos los requisitos para ser reconocido formalmente como patrimonio arquitectónico e histórico.

Otro edificio que está en muy mal estado, y sí es del Estado, es la antigua casa de Francisco Calise, en Agustín Álvarez y Tiburcio Benegas, Quinta Sección (lo utiliza el Ministerio de Seguridad). Construida en 1920, es un despropósito que no sea un sitio de uso patrimonial y no limitada a oficinas. Si hay algo que sobresale en este inmueble, pese al deterioro y a la falta de mantenimiento especializado, son los detalles de ornamentación de techos, galerías, el amplio jardín y los vitrales del artista catalán Ramón Subirats.

El edificio debe restaurarse convenientemente, pero las autoridades en general no priorizan esa inversión, y el uso que tiene no es el más adecuado. La casona es muy interesante, con un generoso jardín que se podría recuperar, y los interiores, son impactantes por su decoración.

Finalmente, una obra que merece un estudio y una refuncionalización es la exBodega Tomba, de Godoy Cruz, una arquitectura del siglo XIX, con espacios increíbles. La ubicación es inmejorable y posee protección municipal. Falta también en esta locación la realización de un adecuado proyecto y la asignación de un plan de utilización del sitio dentro del campo de la cultura.

Queda, entonces, como asignatura pendiente otorgar a estas propiedades el destino y tratamiento que se merecen: el de la restauración y la puesta en valor para ser aprovechadas como sitios históricos y de interés cultural.

LAS MAS LEIDAS