El nuevo puente carretero Luján de Cuyo-Perdriel ya cruzó el río Mendoza y avanza hacia la etapa final, que probablemente se concrete en los próximos meses.
Pronto el viejo puente de hierro que cruza el río Mendoza, en Luján de Cuyo, dejará ser utilizado por vehículos livianos, y solo lo recorrerán peatones y ciclistas. Que su servicio sea reemplazado por una moderna estructura de hormigón que se ejecuta a su lado, no debe impedir que se lo conserve y preserve en buen estado por ser un elemento histórico del departamento.
El nuevo puente carretero Luján de Cuyo-Perdriel ya cruzó el río Mendoza y avanza hacia la etapa final, que probablemente se concrete en los próximos meses.
Cuando se disponga de este moderno paso vial de doble mano y para automotores livianos, camiones y transportes de pasajeros, el antiguo puente de hierro que está en paralelo a la estructura en ejecución, dejará de prestar el servicio de conectividad vial que prestó desde 1898, aunque para tráfico liviano y camionetas de hasta 5.000 kilos de capacidad de carga.
Ubicado sobre la traza de la ruta provincial 15, el “puente de hierro”, como coloquialmente se lo denomina, ha cumplido su misión, tras ser inaugurado en 1898 y haber cumplido una campaña de 128 años de servicio, con altibajos porque a partir de los ’90 solamente fue utilizado por vehículos livianos.
La Municipalidad de Luján de Cuyo, respondiendo a una amplia gama de comentarios e interrogantes en redes sociales sobre el destino de la longeva estructura, avisó que se lo conservará como paso peatonal y para ciclistas una vez que su “vecino” sea definitivamente habilitado.
Desde esta columna compartimos la decisión porque, aunque el complejo no tenga en la actualidad una declaración patrimonial, una vez que comience con su nueva prestación podría impulsarse que se lo considere un bien histórico departamental o catalogarlo en una determinada condición, que conlleve la necesidad de conservarlo y mantenerlo.
La construcción de este antiguo vínculo entre la ciudad de Luján de Cuyo y el sur departamental (Perdriel, Agrelo y Ugarteche) fue autorizada por decreto ley de octubre de 1886 (presidencia Julio Argentino Roca). Fue parte de los tres puentes ejecutados sobre la ruta nacional 40 para cruzar los ríos Mendoza, Neuquén y Río Negro.
Desde que se lo puso en funciones, como se ha expresado en octubre de 1898, quince años después de la creación de Los Andes, en 1883, fue sometido a distintas intervenciones. Una de esas actuaciones ocurrió en 1990 con la reformulación del tablero del puente, una de cuyas barandas laterales fue embestida por un camión cargado, que lo dejó fuera de uso por un tiempo prolongado.
Por suerte ya existía el puente de hormigón sobre la traza de la actual ruta 40.
En 2014 comenzaron nuevos estudios en el lugar, y finalmente en 2016/2017 se hizo una reparación general, sustitución de piezas metálicas, soldaduras y repintado total del complejo, con intervención de la ingeniera de la UTN, Patricia Silvana Carrizo, gestión de Rolando Baldasso como secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Luján de Cuyo.
A partir del presente, en que la estructura se usará en forma peatonal y por ciclistas, se debería disponer de un programa de periódicas tareas de mantenimiento que permitan conservar adecuadamente una estructura única y representativa de una de las imágenes características del paisaje departamental.