Otro capítulo de enorme trascendencia para la ciencia argentina se concretó hace pocos días cuando el país lanzó al espacio un nanosatélite, construido en nuestro país, lo que permitió marcar de esa manera un hito de gran significación en la tecnología espacial nacional.
El aparato, denominado USAT-1, partió de la Base Espacial Vandenberg, estado de California (Estados Unidos). El lanzamiento se realizó en colaboración con la Misión Transporter-18 de SpaceX, utilizando el cohete Falcon 9.
Un nanosatélite es un satélite artificial de tamaño muy reducido que pesa entre 1 y 10 kilogramos.
Se vea aquí la potencialidad de la investigación científica argentina, en momentos en no pocas veces se habla de desfinanciamiento, despidos y achicamiento de centros de estudio e investigación.
Lo que debe destacarse es que el dispositivo que está en órbita fue diseñado y construido íntegramente por personal especializado, docentes y alumnos de la Universidad Nacional de La Plata.
Este resultado de la invención argentina podrá recopilar datos sobre presión, humedad, velocidad del viento y estado de la vegetación, información muy necesaria para la agricultura. Las mediciones son posibles gracias a un avanzado receptor GPS diseñado y optimizado localmente, lo que añade un sesgo de innovación a la misión. Ese receptor no solo es clave para la misión actual, sino que también representa un avance en la capacidad tecnológica del país para producir componentes altamente sofisticados.
Se recuerda que el primer satélite argentino en llegar al espacio fue el Lusat 1, puesto en órbita el 22 de enero de 1990, desde el puerto espacial de Kourou, Guayana Francesa (Cayena), distante a 4.443 km de la ciudad de Buenos Aires.
El impacto de Usat-1 va más allá de lo académico y científico. Muestra cómo, pese a tantas limitaciones y falta de apoyo en lo estatal, se pueden alcanzar logros de mucha trascendencia en el campo de la tecnología espacial, poniéndonos en la vanguardia de ese campo de realizaciones de la ciencia.
También es un incentivo para que más jóvenes estudiantes elijan concentrar esfuerzos y estudios en el campo espacial, recibirse en el marco de las disciplinas que requiere el sector y seguir proyectando al país como un pionero en la ciencia espacial en América latina.
Por eso, con el periodista Luis Pavesio, director del medio digital “Noticias Ambientales, podemos decir que “El USAT-1 simboliza un avance en la autonomía tecnológica nacional, promoviendo un modelo de desarrollo que no solo busca el éxito espacial, sino también el fortalecimiento de la educación y la industria local. La experiencia y los conocimientos adquiridos con este proyecto podrían ser fundamentales para futuras colaboraciones internacionales, posicionando a Argentina como un actor relevante en el escenario espacial global. La unión entre el sector académico y las organizaciones científicas ha demostrado ser una fórmula exitosa para impulsar la innovación y el desarrollo sostenible en el país”.