Ya ha comenzado la temporada en que nuestros habitantes, en grupos de amigos o en el marco de las familias, comienzan a disfrutar de los días al aire libre en los distintos ambientes naturales que dispone la provincia.
Propendemos desde estas columnas mantener en el mejor estado posible nuestros escenarios naturales, como diques, faldeos precordilleranos, arroyos y ríos. Prevenir la contaminación es mucho más eficaz y económico que limpiar después.
Ya ha comenzado la temporada en que nuestros habitantes, en grupos de amigos o en el marco de las familias, comienzan a disfrutar de los días al aire libre en los distintos ambientes naturales que dispone la provincia.
Ese disfrute de la naturaleza presupone el traslado a determinados ambientes, como diques, arroyos, ríos y parques, de una cantidad de elementos que aseguran una agradable estancia en los sitios elegidos.
No todos los que realizan esos paseos y excursiones regresan al hogar portando las bolsas de residuos para que se las lleven los recolectores de basura municipales.
Hay una lamentable tendencia a dejar en los lugares de esparcimiento una cantidad de desperdicios que afean y contaminan lugares naturalmente bellos.
En uno de los últimos operativos de limpieza del perilago de Potrerillos (Luján de Cuyo), personas de todas las edades, hombres y mujeres, realizaron un operativo de limpieza en el contorno de la presa y retiraron el nada despreciable stock de 238 kilogramos de residuos. Más de 120 voluntarios participaron de una gran jornada ambiental en los contornos de la presa, en el marco de la Semana Mundial del Reciclaje.
La actividad reunió a militantes y organizaciones comprometidas con el cuidado del ambiente, que trabajaron en distintos sectores del espejo de agua para reducir la contaminación y proteger uno de los paisajes naturales más visitados de Mendoza.
De ese operativo, que ocurrió hace unos meses, se aprovecharon materiales reciclables que fueron destinados a la cooperativa “La Fortaleza de mi Tierra” para su reutilización.
De esa acción rescatamos el trabajo del equipo de buceo Acquanautas, que pasó más de dos horas bajo el agua retirando colillas de cigarrillos, plásticos y hasta una silla de hierro.
También encontraron botellas con líquidos tóxicos abandonadas en zonas cercanas a la Ruta 7, además de residuos acumulados en sectores del bosque, banquinas y orillas del lago.
Ese paseo al dique, ubicado a unos 52 kilómetros aproximadamente de la ciudad capital, ya está recibiendo mucho público en el comienzo de la primavera y las visitas se intensificarán con el arribo de los días cálidos. Lo mismo ocurrirá en otros espejos de agua del territorio, por citar uno de los tantos escenarios naturales locales.
Todos aquellos que realmente quieren el terruño deben hacer el esfuerzo de cuidar ese patrimonio portentoso que es la naturaleza y no agredirla con restos de comida, botellas, bolsas y otros desechos.
Propugnamos insistir con el mandato de no ensuciar para mantener en el mejor estado posible el lugar visitado, y esperar que municipios y reparticiones con jurisdicción de los espacios de esparcimiento, dispongan de cartelería para concientizar a turistas y visitantes en la protección del entorno y llevarse sus residuos. Además, de vigilancia.