12 de octubre de 2026 - 00:00

El encuentro de culturas siempre es posible

Los tiempos actuales imponen la necesidad de un encuentro de culturas, sin predominio de ideologías. En nuestro país ello sigue siendo posible, como lo fue a partir de la decisión de independizarse y crear una argentinidad en base a la sabia amalgama de nativos e inmigrantes.

Como cada 12 de octubre los argentinos estamos llamados a fortalecer la unión de ideas y culturas a partir del renovado reconocimiento a los pobladores originarios de estas tierras. Pueblos que resultaron testigos de una expansión histórica que demostró a la Europa Occidental y cristiana de fines del siglo XV que en el mundo había muchos más recursos y culturas por descubrir, promover y respetar.

En lo que respecta a nuestro país, se parte del esfuerzo que significó la organización nacional y que claramente indica la Constitución. “La Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos los habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”.

Y en un tramo surgido de la reforma de 1994 se reconoce y determina “la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos”, como también, entre muchas consideraciones, garantizar el respeto a su identidad y el derecho a la mejor educación factible.

Es un aspecto saliente de nuestra carta fundamental que consagra el derecho a la igualdad y reconoce la preexistencia de los pueblos indígenas. Es, además, un gesto claro de valoración de lo que establecen tratados y declaraciones de derechos humanos sobre la diversidad étnica y cultural de los pueblos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) define a la diversidad cultural como la multiplicidad de formas en que se manifiestan las culturas de los grupos y sociedades.

Vale tener presente, además, que una mirada sociológica con respecto al reconocimiento a la diversidad cultural plantea, como aspecto primordial, el respeto a las diferencias que en una misma nación genera la convergencia de modos y costumbres.

Por ello es pertinente reiterar algo que en anteriores oportunidades hemos señalado desde este espacio: es prioritario que los alcances plasmados en la Constitución Nacional con respecto a la valoración de las tradiciones culturales tengan un marco de gestión pública adecuado.

Por ello, no debería existir comunidad alguna que en estos tiempos expresase sentirse postergada. Porque es justo reiterar que todos esos planteos cuentan con las garantías constitucionales pertinentes para que sean atendidas inquietudes y reivindicaciones. Acciones que, sin embargo, no pueden dar lugar a hechos de violencia, ya ocurridos, que en nada condicen con los preceptos constitucionales de igualdad garantizada.

En síntesis, los tiempos actuales imponen la necesidad de un encuentro de culturas, sin predominio de ideologías. En nuestro país ello sigue siendo posible, como lo fue a partir de la decisión de independizarse y crear una argentinidad en base a la sabia amalgama de nativos e inmigrantes.

LAS MAS LEIDAS