Adam Challis, presidente del consejo directivo de World Habitat, reflexionó hace poco sobre la creciente crisis de la ayuda internacional y la urgente necesidad de nuevos enfoques para abordar el tema del techo propio a nivel internacional.
World Habitat, organización internacional dedicada a apoyar la construcción de viviendas en comunidades empobrecidas, advierte sobre los riesgos del cese de la ayuda internacional, principalmente por la deserción en ese ámbito de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).
Adam Challis, presidente del consejo directivo de World Habitat, reflexionó hace poco sobre la creciente crisis de la ayuda internacional y la urgente necesidad de nuevos enfoques para abordar el tema del techo propio a nivel internacional.
Ante la disminución de las fuentes tradicionales de financiación y el aumento de las barreras operativas, este líder mundial de la vivienda se pronunció por la búsqueda estrategias audaces e innovadoras en materia de vivienda.
Al valorizar la inspiradora labor de los ganadores de la medalla de oro de los Premios Mundiales del Hábitat 2025, Challis mostró cómo las soluciones locales pueden impulsar el cambio global.
World Habitat es una organización internacional sin fines de lucro establecida en el Reino Unido. Sus operaciones bajo la marca World Habitat no están respaldadas ni vinculadas de ningún modo a ONU-Hábitat, salvo en el contexto de los Premios Mundiales del Hábitat, que se llevan a cabo en colaboración con Naciones Unidas.
El mundo de la ayuda internacional ha cambiado drásticamente. Cerca de 60.000 millones de dólares de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) se han esfumado.
Usaid suspendió de un momento a otro sus aportes a distintas partes del mundo. Además, en otros lugares se han producido reducciones directas en los presupuestos de ayuda exterior para estos fines humanitarios.
“La crisis de la ayuda internacional es profunda, mientras que el relativo silencio sobre sus consecuencias mortales resulta ensordecedor. Pero no es sólo la financiación lo que impide a las ONGs ayudar a los más necesitados”, ha sostenido Challis. Hay otros motivos.
Un estudio reciente de World Habitat destaca que 60 países han impuesto restricciones a la labor de las organizaciones internacionales de ayuda por temor a la exposición a influencias externas o al riesgo de escrutinio y críticas. Con independencia de las razones, esas barreras se pueden medir en que una innumerable cantidad de personas reales se ven privadas del acceso a un techo seguro. Para muchas comunidades, sólo queda la esperanza de que quienes tienen los recursos y la determinación de marcar la diferencia, encuentren la manera de seguir apoyándolas.
Pese a todo, la World Habitat señala que no todo está perdido en el camino de hacer más techos en el planeta, y que es el momento de actuar de la mano de la estrategia.
Siempre será cuesta arriba levantar viviendas porque sin fondos frescos, construir será cada vez más difícil, especialmente en los países con mayores índices de pobreza.
World Habitat se ha comprometido a seguir apoyando a las organizaciones que compartan el mismo compromiso de proporcionar viviendas seguras a personas marginadas y desplazadas.
Además, los ganadores de la medalla de oro del Premio Mundial del Hábitat 2025, transmiten cierta confianza de que no todo está perdido.
Uno de ellos es Tanzania Women Architects for Humanity (Tawah), que capacita a mujeres en nuevas habilidades constructivas, apoyando su desarrollo e invirtiendo en sus comunidades. En tanto, en el Reino Unido, la organización Hastings Common se creó para transformar edificios abandonados y sin uso en viviendas, espacios sociales y de trabajo que siempre serán asequibles y accesibles para los residentes de la ciudad sin hogar. Ambos ganadores ofrecen soluciones desde la comunidad para la comunidad.