9 de abril de 2026 - 16:38

Una famosa marca de zapatillas cierra su planta en Argentina e importará desde China

La marca deja de fabricar en el país y reconvierte su negocio hacia productos importados, con impacto en trabajadores y en la industria del calzado.

El cierre de la planta de la marca John Foos en Beccar muestra un punto de quiebre en la industria del calzado del conurbano bonaerense. La empresa, fundada en la década del 1980, deja de producir en el país y pasa a importar desde China, con un alto impacto en el empleo y en el debate sobre la producción nacional.

La medida implica el cierre definitivo de la planta ubicada en el partido de San Isidro, donde durante años se desarrolló la producción de zapatillas que abastecían al mercado interno. A partir de ahora, la firma continuará operando comercialmente, pero sin fabricación en el país, apoyada exclusivamente en los productos importados.

Según relataron trabajadores, la empresa ya comunicó que la producción cesará a fines de abril. En paralelo, comenzó un proceso de negociación con el personal que generó tensión. Los empleados denuncian que se les ofrecen indemnizaciones por debajo de lo establecido por la legislación vigente, con propuestas que rondan el 60% del monto que les corresponde.

Marca otro rumbo

El cambio de rumbo no resulta sorpresivo. Desde hace tiempo, aseguran, la participación del calzado importado venía en aumento dentro del esquema comercial de la empresa. La producción local perdió peso frente al ingreso de mercadería terminada proveniente del exterior, en línea con una tendencia que atraviesa a distintos segmentos de la industria.

“La marca va a seguir, pero ya no se va a fabricar en el país”, señalaron desde la planta. La frase resume el nuevo escenario: continuidad comercial sin estructura industrial local. En ese esquema, el negocio se sostiene a partir de la importación de productos terminados, con menores costos operativos pero también con menor generación de empleo.

El impacto no se limita a los puestos de trabajo directos. El cierre también afecta a proveedores, servicios asociados y a la dinámica económica de la zona. La industria del calzado tiene un fuerte componente de mano de obra y encadenamientos productivos, por lo que cada interrupción en la producción repercute en distintos niveles.

La decisión de trasladar la producción al exterior responde a una lógica de costos y competitividad. La fabricación en Asia, especialmente en China, permite acceder a estructuras más económicas en términos de escala, insumos y mano de obra. Sin embargo, ese diferencial se traduce en una pérdida de capacidad industrial a nivel local.

Fabricar afuera

En este contexto, el caso vuelve a poner en discusión el equilibrio entre importaciones y producción nacional. Mientras algunas empresas optan por sostener sus plantas en el país, otras avanzan en procesos de reconversión que reducen su presencia industrial.

El futuro inmediato estará marcado por la resolución del conflicto laboral. Los trabajadores buscan garantizar el cumplimiento de sus derechos y acceder a indemnizaciones acordes a la normativa. La instancia podría derivar en acciones legales si no se alcanza un acuerdo entre las partes.

Más allá de ese desenlace, el cierre de la planta deja una señal clara sobre los desafíos que enfrenta la industria manufacturera. La combinación de costos, apertura comercial y cambios en las estrategias empresariales redefine el mapa productivo, con consecuencias concretas en el empleo y en la estructura económica de las regiones.

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