La información publicada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) mostró que en diciembre la mora de las familias rondó el 10%, lo que es considerado por los especialistas como niveles récord ya que no se veía este número desde hace casi cinco años. Concretamente, desde julio de 2021. Los mayores retrasos para pagar se observan en las tarjetas de crédito dentro del sistema bancario aunque en las billeteras virtuales la morosidad sería mucho más alta y en estos casos ronda el 25%.
La consultora EcoGo estimó que el incumplimiento en el segmento no bancario alcanzó el 23,9% en enero, mientras que un relevamiento realizado por la consultora 1816 lo ubicó por encima del 27%. La plataforma Ualá Bank aclaró que la morosidad en el pago de créditos entre sus clientes ha rondado el 18% en enero y en febrero. Los negocios de electrodomésticos o deportivos -que venden con crédito a sola firma- también se encuentran en alerta por el incremento de los retrasos en los pagos de préstamos.
En conversaciones cotidianas y fuera de micrófono, gerentes y ejecutivos de bancos declaran desde hace unos meses la alta preocupación por el incremento de la mora tanto en familias como en pymes. En este marco, hay quienes hablan de un techo de los niveles de morosidad, no por una mejora en la posibilidad de cumplimiento sino por medidas que han comenzado a tomar las entidades para frenar las demoras en los pagos.
Por un lado, las entidades han comenzado a limitar los préstamos a través de la suba de tasas o requisitos y, por el otro, han decidido empezar antes con los reclamos por pago en función de los “indicadores adelantados de mora temprana” que permiten anticipar hasta dónde puede llegar el retraso. Según la información publicada por el BCRA, las tasas de los bancos por adelantos en cuenta corriente están hoy en el 28,38% anual –a lo que hay que sumar los costos financieros.
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Cada familia posee un promedio de tres tarjetas de crédito
Las tasas por tarjetas de crédito son variables, pero salvo en promociones bancarias y en ciertos segmentos, también rondan el 30% anual. Según la misma entidad, la tasa de interés de los préstamos personales hoy está en 70%, lo que muestra las restricciones que las entidades colocan a los solicitantes. La situación se complica para los morosos ya que la tasa de intereses moratorios supera el 142% anual.
En palabras del economista de la consultora Evaluecon José Vargas, la morosidad está en luz amarilla para las entidades bancarias ya que se ha llegado a niveles altos y complejos. Sumó que los bancos han comenzado a limitar las líneas de crédito en muchos casos. El analista señaló que al haber caído tanto el poder de compra de los salarios, las personas han tenido que buscar fuentes de financiamiento para acceder a los bienes y servicios que antes consumían sin ellas o con menor incidencia.
“Cada familia tiene un promedio de tres tarjetas de crédito de tres entidades distintas y el nivel de morosidad ha ido en alza a la par del crecimiento del endeudamiento”, sostuvo Vargas. De hecho, muchos adquieren nueva deuda para saldar la vieja con la dificultad de que las tasas crecen por encima de la inflación proyectada y que la actividad está todavía frenada.
El economista del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza (CEFI), Nicolás Aroma, observó que sería bueno que las tasas bajaran para que tanto pymes como familias puedan refinanciarse. Sin embargo, agregó que esta posibilidad no se ve en el corto plazo dado que la inflación presiona al alza. Esto, más allá de que en la actualidad los intereses reales están muy por encima del incremento anual de precios.
Pymes complicadas
Las conversaciones que los economistas del CEFI suelen tener con empresarios y comerciantes muestran que la morosidad se ha convertido en un círculo vicioso en la economía real de las pymes. “La alta morosidad de las familias impacta fuertemente en las empresas”, expresó Aroma. Desde su punto de vista, el crédito se expandió hace seis meses con tasas altas que hoy, con caídas más fuertes de la actividad económica, no pueden pagarse.
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Sin ventas y con tasas altas, la morosidad de las pymes también crece.
“Hoy las tasas altas y los créditos que demandan flujos de capital se combinan con menores ventas por lo que resulta difícil cubrir el bache, lo que se llama capital operativo. Ahí está el gran problema de las pymes”, subrayó Aroma. En línea, Rubén Palau, presidente de la delegación Mendoza de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), confirmó el crecimiento de la morosidad pyme.
“En la mayor parte de los casos eso te obliga a pedir otro crédito a una tasa exuberante porque no queda otra alternativa”, detalló Palau. Entre las deudas más comunes, agregó, se encuentran las previsionales, las tributarias, las de litigiosiosidad y las tomadas para tapar otra deuda financiera. En palabras del dirigente empresario, la raíz de todo es la falta de consumo, lo que se agrava la morosidad de las familias y los huecos financieros de las pymes. “Sin reactivación económica, esto continuará así”, reflexionó Palau.
En este marco, el economista Aroma coincidió en que hoy es clave una reactivación del consumo. “Todas las medidas del Gobierno –muchas de ellas buenas- están centradas en la oferta, pero le falta la pata de la demanda”, observó el profesional. Agregó que sin esta parte, corre el riesgo de quedarse a mitad de camino ya que a la morosidad y tasas altas se suman las ventas bajas. “El gobierno necesita un plan que reactive el consumo”, opinó Aroma.