- Una es una revolución federal. Por eso el nombre del libro. Uno de los temas centrales que tenemos en la Argentina es la pobreza y la marginalidad. Si no tenemos un desarrollo socioeconómico equilibrado en todo el país, vamos a tener el problema de las migraciones urbanas.
Hay que darle oportunidad a cada uno que nace en las provincias de tener su propia oportunidad de desarrollo. Y para eso hay que generar un país que le dé los recursos a cada provincia que necesita para poder desarrollarse.
Esta semana para mí ha marcado un hito con este planteo que hacen los gobernadores a la Nación de empezar a coparticipar todo. El libro, cuando habla de federalismo, no habla sólo de coparticipación, sino del reparto de recursos Nación-provincias.
Tenemos en este momento la menor coparticipación de la historia. Solamente un 30% de la masa coparticipable se está repartiendo. Un ejemplo es el del impuesto de los combustibles, que han tratado los gobernadores esta semana.
Otro es el sistema de asignaciones específicas que van teniendo los impuestos en la Argentina para financiar áreas del Gobierno que están desfinanciadas.
- ¿Como cuáles?
- Por ejemplo, el impuesto al valor agregado. El 11% tiene una asignación específica para financiar la seguridad social.
O sea, que a las provincias se les saca 11% -en lugar de repartirse 100 se reparten 89- y eso es por un problema que tiene la seguridad social. ¿Dónde está el problema? En el nivel de informalidad que tiene la Argentina.
Tenemos pocos trabajadores activos para la cantidad de trabajadores pasivos. ¿Qué necesitamos? Junto con una revolución federal, una impositiva. Si no podemos ampliar la base de tributación y bajar la carga tributaria y simplificarla, no vamos a poder primero generar un país competitivo y más justo.
- ¿Y cuál es la tercera revolución?
- De la innovación, que tiene que ver con los incentivos impositivos que necesita Argentina para poder innovar en su producción, incorporar inteligencia artificial, centros de datos, todo lo que hoy el mundo está requiriendo.
Tenemos base tanto en recursos naturales - tierras raras, minerales críticos-, como en recursos humanos: programadores, especialistas en tecnología de la información, que pueden trabajar en ese campo.
Y agrego ahí también la revolución de la infraestructura. Si no es Nación la que invierte -yo eso creo que hay que revisarlo-, que puedan ser las provincias que tienen capacidad financiera. Que puedan tener relación directa con organismos multilaterales de crédito, en lugar de tener que pasar por el permiso de Nación.
Hoy, si una provincia quiere tomar un financiamiento a 30, 40, 50 años del BID, debe tener la firma del ministro de Economía. Y eso no es precisamente federal.
Hoja de ruta para el desarrollo
- ¿Qué más incluye esa hoja de ruta?
- Una revolución exportadora. Las cadenas de suministro y de valor en el mundo se están reconfigurando. Hoy se habla de geoeconomía, porque estamos viviendo en un momento de tensión y de nuevos ejes de poder mundial entre Estados Unidos y China.
Y eso hace que Estados Unidos y otros países dejen de proveerse en el sudeste asiático y busquen proveedores más confiables para sus industrias.
Argentina tendría que estar negociando con esos países tratados de protección de inversiones de última generación; aranceles que se puedan mover en términos recíprocos y que nos permitan ingresar más barato a otros países que sean complementarios con el nuestro. El país necesita más dólares de inversión y de exportación.
Impuestos
- Se está avanzando en desregulaciones, pero un reclamo recurrente es que la reducción impositiva va despacio, ¿por qué?
- Sí, hasta ahora se ha tenido un enfoque de ir paso a paso. Yo creo que la Argentina no está hoy para ir paso a paso. Hay que tener un enfoque integral. Por ejemplo, no se renovó el Impuesto PAÍS cuando venció el año pasado. Pero vamos sacando impuestos de manera parcial.
Espero que haya, no sé si será el Consejo de Mayo o el propio equipo económico, pero que haya una propuesta más temprano que tarde. Pareciera que muchas cosas se están dejando para después de octubre.
Pero algunas son impostergables, porque mientras tanto lo que va sufriendo es todo el sector productivo argentino y el empleo. Y ya lo estamos viendo en las cifras, que indican que prácticamente tenemos 1.800.000 argentinos desempleados.
Creo que hasta ahora nos hemos conformado con la derrota de la inflación. Y sin duda comparto que es el peor impuesto que tiene Argentina, pero no tenemos que ser conformistas.
Debemos ir a los impuestos que cargan sobre el empleo, sobre la generación de mayor productividad, y con un enfoque integral, no acomodando partecitas.
Macro y microeconomía
- Se celebra que la macro se está acomodando, pero que todavía no se recuperan las economías regionales y las pymes, ¿qué hay que hacer para que el repunte sea más uniforme?
Se ha establecido que la macro está bien y la micro está mal y yo digo “un momentito ahí”. La macro tiene cuatro componentes: fiscal, la monetario, cambiario y la financiero. Son las cuatro patas de la mesa. Dos están sólidas y a las otras dos les falta robustecerlas.
La política fiscal sin duda es el gran logro del Gobierno y en particular del presidente, de haber logrado el equilibrio fiscal desde el primer mes de su gestión.
Segundo punto a favor es tener un Banco Central profesional, serio, que, como el sector público no gasta más de lo que ingresa, ya no le pide que imprima billetes de colores y genere inflación, como pasó en los últimos 15 años.
En materia cambiaria se ha hecho mucho, pero todavía hay restricciones al movimiento de capitales de las empresas. Los individuos somos libres para comprar y vender cualquier moneda. Las empresas no.
Y la cuarta pata macro es la financiera, que le falta ir al mercado voluntario de capitales. Poder, como lo hace cualquier país normal, salir a renovar su deuda antes de que venza el capital. Eso Argentina todavía no lo ha podido hacer y, en cada vencimiento, tiene que pagar con dólares contantes y sonantes.
Pero, sobre todo, se necesita un programa integral que impulse el consumo, la inversión y las exportaciones. Eso es lo que le va a dar una respuesta a que el crecimiento pueda llegar a todos.