En el Día de la Industria, celebrado en Córdoba, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, trazó un diagnóstico sobre los desafíos que enfrenta el sector y presentó una hoja de ruta que, según afirmó, busca “cerrar la brecha entre el discurso y la realidad” de la política productiva nacional.
El dirigente sostuvo que la resiliencia del empresariado argentino ha sido clave para sostener empleo y desarrollo, aun en escenarios adversos. “Cuando hablamos de industria, hablamos de millones de familias que dependen de que una máquina arranque cada mañana. Hablamos, con orgullo, de un sector que genera oportunidades y promueve el desarrollo de cada comunidad”, enfatizó.
Aseguró que "Argentina debe actuar con inteligencia: defender sus cadenas de valor, invertir en tecnología, cuidar sus sectores estratégicos y posicionar su industria en igualdad de condiciones frente al mundo".
Críticas al modelo del pasado
Rappallini señaló que la industria sufrió los efectos de un esquema que, en su visión, se apoyó excesivamente en el gasto público y la emisión monetaria, con una presión fiscal récord, rigideces laborales y falta de crédito. “Todo esto terminó por erosionar lo más importante que puede tener la industria: su competitividad”, remarcó.
"Hoy la sociedad nos exige lo que corresponde: que los productos argentinos tengan la calidad y los precios de los productos internacionales. Nuestro desafío es ser cada vez más competitivos puertas adentro de nuestras fábricas; pero, para lograrlo, necesitamos un Estado que asuma su rol en la definición de políticas productivas que generen las condiciones adecuadas", dijo.
También advirtió sobre los altos costos logísticos y la ausencia de infraestructura, que derivan en un “costo argentino” que encarece la producción. “Hoy en la Argentina no es solo caro producir: también es caro transportar, distribuir, vender y entregar. Los productos importados terminan costando aquí el doble que en la región, aún con el mismo nivel de aranceles”, ejemplificó.
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Martín Rappallini, presidente de la UIA.
Señales de alerta en la coyuntura
Si bien valoró el ordenamiento macroeconómico que permitió una reducción de la inflación, Rappallini enumeró tres preocupaciones inmediatas: la falta de recuperación de amplios sectores industriales, las altas tasas de interés que limitan la inversión y la velocidad de la apertura económica sin resolver antes las distorsiones estructurales.
En este sentido, pidió que se tengan en cuenta las condiciones necesarias para que la mayor cantidad de empresas puedan superar esta etapa de transición y participar del nuevo escenario.
El punto central de su discurso fue la presentación del Nuevo Contrato Productivo, una propuesta de la UIA que incluye diez principios básicos para impulsar la competitividad: seguridad jurídica, orden macroeconómico, reforma tributaria, modernización laboral, federalismo productivo, educación y tecnología, infraestructura y logística, financiamiento productivo, sustentabilidad e inserción internacional inteligente.
“Proponemos un Nuevo Contrato Productivo: un acuerdo entre Estado, empresarios y trabajadores para que Argentina vuelva a crecer produciendo”, resumió el titular de la entidad fabril.
Competitividad global
Rappallini remarcó que el país debe integrarse al mundo “con inteligencia”, protegiendo sus cadenas de valor y sectores estratégicos frente a prácticas comerciales agresivas. Recordó que las potencias han vuelto a darle centralidad a la industria como motor de innovación y empleo de calidad. “Nuestro desafío es doble: ser más eficientes y productivos, pero también posicionar con inteligencia a la industria argentina”, sostuvo.
En el cierre, el dirigente dejó un llamado a la acción: “La UIA asume la responsabilidad que le corresponde para impulsar las reformas necesarias, generar los consensos y remover los obstáculos que afectan la competitividad de las industrias grandes, medianas y pequeñas en cada rincón de la Argentina”.
Según explicó, el Nuevo Contrato Productivo es “una herramienta viva, un compromiso real que nos permitirá transformar la esperanza en hechos y las palabras en resultados