Productividad laboral
Fuente: Ieral de Fundación Mediterránea
El informe del Ieral explicó que de acuerdo con la teoría y la evidencia empírica, la mejora en la eficiencia y la productividad de la economía reduce el Tipo de Cambio Real y aumenta los salarios. Generalmente, estas economías reciben capitales que financian una mayor inversión y esto genera caída del TCR. Por otro lado, la mayor productividad aumenta la demanda de trabajo (calificado) hace crecer el empleo y, por tanto, el promedio de los salarios.
Un dato que llama la atención
El trabajo mencionado también expresó que la economía local enfrenta a un desafío estructural que limita su crecimiento y la productividad de sus empresas. Una de las que marca es la brecha entre la educación de su fuerza laboral y las demandas del mercado. El dato revelador es que en Mendoza casi un tercio de los trabajadores no ha completado el nivel secundario. Se trata de una deficiencia que impacta directamente en la calidad del capital humano y, por ende, en la productividad laboral y los salarios.
El indicador es un síntoma de un problema que, aunque complejo y de largo plazo, no puede ser ignorado. En especial porque si se piensa en que existe casi un 50% de empleo informal, el número de personas sin la secundaria completa podría ser mucho mayor dentro del mercado laboral total. Las habilidades educativas de los trabajadores son un factor determinante para la calidad del capital humano y este, a su vez, uno de los motores más importantes del crecimiento económico. Cuando una parte significativa de la población activa carece de una formación básica, la capacidad de las empresas para innovar, ser eficientes y competir en mercados globales se ve comprometida.
La economista y especialista en gestión de personas, Paula Pía Ariet, coincidió en que sin educación no hay productividad al tiempo que expresó que el dato expuesto por el Ieral es preocupante. Del mismo modo, la información fue replicada por el director general de Escuelas, Tadeo García Zalazar, en el marco del Foro Industrial 2025 realizado a inicios de septiembre en el espacio Julio Le Parc. Es porque desde la provincia se busca mejorar esta situación en función de distintos programas en especial enfocados en adultos.
La historia no termina ahí y muestra números que preocupan no solo con relación a la calidad de la educación sino también de cara al futuro de la economía. En función de los resultados de las últimas pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) en la provincia. Estas pruebas, que permiten una comparación con los estándares educativos de otros países, mostraron que los estudiantes mendocinos obtuvieron resultados por debajo del promedio de otras jurisdicciones argentinas.
secundario incompleto
Fuente: Ieral de Fundación Mediterránea.
Entre ellas se puede destacar Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y fuera del país pero también por debajo de Chile y del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El informe mostró que los resultados no solo reflejan una deficiencia en la formación de los jóvenes sino –lo más complejo- anticipan una continuidad del problema en el futuro a medida que estos estudiantes de comiencen a incorporar al mercado laboral.
Menos productividad y salarios bajos
En 2024, el Producto Bruto Geográfico (PBG) en Mendoza -la producción de bienes y servicios- fue de U$S15.822 millones y representa aproximadamente el 3,5% del total de Argentina. En términos per cápita, el nivel de ingreso promedio de cada mendocino alcanzó a U$S7.800. Esto impacta en los niveles de productividad de las empresas mendocinas sino también en los bajos salarios que caracterizan a la provincia. En parte debido a que en Mendoza no abundan los sectores que suelen pagar sueldos más potentes como petróleo, minería e industria.
El trabajo del Ieral expresó que la brecha entre Salarios y Productividad Laboral en Argentina actualmente es positiva. Es decir que los salarios están demasiado altos con relación a su productividad. Sin embargo, como la brecha entre los términos de intercambio y los sueldos también resulta positiva (gráfico del medio), para determinar si las remuneraciones están altas o bajas se deben juntar ambas brechas y analizar si se compensan o no.
Por otra parte, continuó el informe de la Fundación Mediterránea, la caída en los indicadores de eficiencia y stock de capital agregado no solamente afecta negativamente la productividad de trabajo sino también es una de las causas más importante en explicar el estancamiento de la economía mendocina en la última década. “Para ello es urgente mejorar la baja productividad laboral que tiene la provincia”, sintetizó el análisis del Ieral. Agregó que además de ser una enorme restricción para el crecimiento sostenido de la economía de Mendoza, es también la principal razón del bajo nivel de remuneraciones que hay en la provincia.
Apuntalar la educación
La falta de una formación adecuada en la fuerza laboral de Mendoza no es solo un problema de los trabajadores sino un desafío que afecta a las empresas, al Estado y a la sociedad en su conjunto. De hecho, para las compañías esta brecha que tira hacia abajo sus niveles de productividad se traduce en mayores costos de capacitación y dificultad para encontrar talentos que impulsen la innovación. La educación, en este sentido, no debe ser vista solo como un derecho sino como una inversión estratégica para la competitividad empresarial.
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Fuente: Ieral de Fundación Mediterránea.
Cerrar esta brecha educativa no será una tarea sencilla ni rápida ya que se requiere de un compromiso a largo plazo de todos los actores involucrados: el gobierno, las empresas, las instituciones educativas y la sociedad civil. Es fundamental que el sistema educativo se alinee con las necesidades del mercado laboral y que se fortalezcan los programas de formación profesional y técnica. Las empresas también tienen un papel crucial que desempeñar y es cada vez más habitual que colaboren con las escuelas y universidades en el diseño de planes de estudio, ofrezcan pasantías y programas de capacitación o creen incentivos para que sus trabajadores continúen su formación.
La desconexión entre el sistema educativo y las necesidades del mercado laboral tiene diversas fases o niveles. Ya que por un lado están la dificultad de adaptar los planes de estudio a los requerimientos del mercado y, por el otro, la necesidad de que los futuros trabajadores completen su paso por la educación formal. Es que más allá de las falencias que el sistema educativo pueda tener hoy, una persona que posee habilidades en áreas como la lectura, la escritura, el pensamiento crítico y la resolución de problemas es un “activo” invaluable.
Entre otros motivos porque puede aprender con mayor rapidez, colaborar de manera más efectiva y contribuir a la mejora continua de los procesos productivos. Por este motivo, desde la Dirección General de Escuelas (DGE) se busca ofrecer programas para la finalización del secundario. Al hecho de que un trabajador que ha estudiado puede tener en líneas generales mayor potencial que uno que no, se suma una cuestión básica. Y es que la mayoría de los trabajos piden tener secundario completo y quienes no lo pudieron hacer en su momento, buscan finalizarlo por cuestiones laborales.
Erico Arias, director de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos de la DGE, explicó que trabajan de manera mancomunada tanto con empresas como con los sindicatos para que las personas finalicen sus estudios secundarios. Para facilitar el acceso, ya hace varios años poseen acuerdos con bodegas como Zuccardi, Trivento y La Rural que permiten a los operarios completar sus estudios dentro de su lugar de trabajo. Ahora también se han sumado sindicatos como UTGRA y Camioneros y se destaca un proyecto reciente para trabajadores de la seguridad privada.
Según datos proporcionados por Arias ya se han sumado 2.230 estudiantes solo en este último espacio y se cree la cantidad crecerá bastante más de aquí a fin de año. De hecho, la matrícula de esta Dirección viene en alza y hoy cuenta con unos 4.000 alumnos, lo que demuestra un mayor interés por parte de la población en completar sus estudios. Este aumento se debe, en parte, a que la pandemia ha puesto en evidencia la necesidad de un título secundario para casi cualquier empleo.
Así, Nunca ha sido sencillo estudiar y trabajar, pero esto se acrecienta en contextos económicos complejos y cambiantes. Por este motivo, el funcionario de la DGE explicó que ofrecen diversas modalidades para que los mayores de 18 finalicen los estudios. Está la forma tradicional presencia, la que se puede completar a distancia así como un formato mixto. Más allá de esto, la posibilidad de formarse dentro de los ámbitos laborales mejora las tasas de éxito dado el acompañamiento y el tiempo que se da desde las empresas para poder estudiar.
Universidad Nacional de Cuyo
Arias también resaltó la importancia de la educación en la jerarquización del personal y en el empoderamiento de los afiliados que con un título bajo el brazo pueden alcanzar mejores puestos o desempeños. Un proyecto nuevo de la DGE, por otra parte, tiene que ver con la implementación de bachilleres con formación profesional. Se trata de una experiencia piloto que promete ya que se ofrece a los adultos la formación tradicional con una certificación que puede ser en gastronomía, instalador de energías renovables, programación, hotelería y diseño multimedial.
A sabiendas de esto, hay diversas iniciativas desde el sector privado que buscan capacitar a su personal tanto de manera individual como grupal con las cámaras empresarias de por medio. Fabián Solís, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet), destacó la importancia de apostar por la formación. Por este motivo, esta cámara no solo posee sus propios centros de formación sino que ha realizado convenios con las principales universidades de la provincia así como con los municipios. El objetivo es capacitar desde lo técnico así como también mejorar las habilidades blandas de sus operarios y profesionales en general.
Desafíos y necesidades del mercado
María Paz Gómez, licenciada en Recursos Humanos y cofundadora de Pizca Relaciones más Humanas, comentó que entre el acceso al empleo y tener el secundario completo la relación es estrecha. “Sea una empresa grande o chica y más allá de su especialización, el 100% de las necesidades vinculadas al talento parten de la base de un secundario”, observó la profesional. Sin embargo, Gómez reflexionó que si bien la educación es un requisito indispensable, también es cierto que no siempre otorga las herramientas para hacer más accesible el mundo laboral.
Uno de los cambios que se da en la actualidad es que si bien antes el nombre de la universidad o la escuela que daban el título eran tenidos en consideración, hoy eso no pasa tanto debido a la diversidad de certificaciones existentes; muchas de otros países. Más allá de esto, la referente de Pizca señaló que a menor nivel educativo alcanzado mayor es la posibilidad de sufrir empleo precarizado, con todo lo que ello implica. Además, de las cuestiones técnicas, un punto que las empresas piden cada vez es alguien que se adapte a su cultura de aprendizaje.
En este marco, el nivel educativo habla de una persona, pero no es el único factor para integrarse al mercado laboral y destacarse. En línea, la economista Paula Ariet observó que la competencia en habilidades blandas es cada vez más valorada ya que eso tiene que ver, entre otras cosas, con la capacidad de resolver conflictos, de adaptarse y de reaprender. En un mercado laboral en constante cambio, parte de esas capacidades están relacionadas con cierta plasticidad que permita el aprendizaje y el reaprendizaje. Es decir que se busca que la persona pueda aprender más en el camino así como modificar sus modos de hacer si fuera necesario.