La economía argentina atraviesa una semana de marcado optimismo financiero que se traduce en un descenso histórico del riesgo país, el cual se asentó este viernes en los 543 puntos básicos, alcanzando así un piso que no se veía desde el 22 de junio de 2018.
Esta mejora sustancial implica que el indicador ha descontado casi 1.400 puntos básicos desde la asunción de Javier Milei y cerca de 1.900 puntos si se toma como referencia su victoria electoral en noviembre de 2023.
Uno de los pilares fundamentales que sostiene este descenso es el notable crecimiento de las reservas internacionales brutas del Banco Central, que superaron los USD 45.000 millones por primera vez desde septiembre de 2021, apoyadas por compras que solo en enero ya suman más de USD 900 millones.
La tendencia positiva se ve reforzada por una demanda firme de bonos soberanos en dólares, los cuales mejoraron sus cotizaciones tras los pagos de amortización y vencimientos realizados a principios de mes.
Paralelamente, la plaza mayorista ha mostrado un descenso en el precio del dólar, situándose por debajo de los $1.430, lo que representa su valor más bajo en los últimos dos meses.
Este escenario de calma cambiaria se complementa con la vigencia de bandas de flotación que el Gobierno utiliza para contener la volatilidad de los precios mientras transita hacia un régimen de libertad total, según explicó el presidente Milei desde el Foro de Davos.
El entusiasmo de los inversores también se manifiesta en el sector privado y el mercado accionario, donde el índice S&P Merval logró recuperar el nivel de los 3 millones de puntos y pasar a terreno positivo en el balance mensual.
En este contexto, el ingreso masivo de divisas a través de colocaciones de Obligaciones Negociables corporativas ha sido fundamental, destacándose el caso de YPF, que amplió una emisión de deuda hasta los USD 550 millones con una fuerte demanda de fondos internacionales.
Estos indicadores, sumados a un mercado internacional menos tenso y a la actual conducta fiscal, permiten que la Casa Rosada analice ahora una posible baja de las tasas de interés para reactivar el crédito y fomentar la inversión productiva.