A raíz del tratamiento en la Cámara de Diputados de la Nación de un proyecto de Ley para modificar la Ley de glaciares Nº 26.639, que ya cuenta con media sanción por parte de la Cámara de Senadores, hemos visto aparecer una enorme cantidad de opiniones, comentarios y manifestaciones de distinto tipo, incluyendo las callejeras.
Las sucursales argentinas de las multinacionales ecologistas, generalmente bien financiadas, organizan campañas y difunden información sesgada con el mismo objetivo de siempre: impedir el desarrollo económico y social del país.
También aparecieron líderes de organizaciones locales alineadas con ellas y entre todos inducen a pensar que los glaciares alimentan nuestros ríos y que con la modificación de la Ley se destruirán esos glaciares y nos quedaremos todos sin agua. Es un disparate. No hay tal cosa por dos motivos: primero porque el proyecto solo busca solucionar la inseguridad jurídica provocada por las ambigüedades del texto original sin dejar de lado la protección ambiental que sigue vigente, y segundo porque los caudales de los ríos dependen fundamentalmente de las precipitaciones.
Divulgando esos disparates, algunas organizaciones redactan petitorios y recolectan firmas para mostrar que son muchos los ciudadanos que se oponen a la sanción de la reforma. Y claro, si les inculcaron que con la nueva ley se van a quedar sin agua, todos están dispuestos a firmar para oponerse. ¡Nadie se quiere quedar sin agua!
Si bien el disparate es muy grande, no faltan los ignorantes encumbrados y con acceso al micrófono que se encargan de difundir y agrandar ese disparate. Por ejemplo, en un reportaje realizado a la Ministra de Ambiente de Buenos Aires, Daniela Vilar, acompañada de la Directora General de Cultura y Educación, Flavia Terigi, y del Ministro de Gobierno, Carlos Bianco, pidieron a sus Diputados Nacionales que voten en contra de modificar la Ley de Glaciares porque "sin agua no habrá una Argentina productiva" (Ámbito Financiero, 16/03/26).
¿Sin agua? Parece que la exageración ya lleva a esos funcionarios a afirmar que todo el país se quedará sin agua y sin producción. No se dieron cuenta que usan paraguas porque el agua viene del cielo, no de los glaciares.
Por si esto fuera poco, la usina que genera información disparatada para impedir el desarrollo económico y social cuenta con el aliado más poderoso de la sociedad argentina: los Obispos de la Pastoral Social de la Iglesia Católica.
En efecto, en la carta hecha pública sobre el tema y copiando el lenguaje de los fanáticos, hablan de la "era de la bancarrota total del agua" a sabiendas de que eso no es cierto y tampoco tiene nada que ver con el proyecto de ley. Lo cierto es que siguen operando en contra de la creación de empleos en la minería argentina.
En realidad, ensimismados en su lucha contra los mineros, no se han dado cuenta que contradicen la prioridad establecida por el Papa Francisco que, en el párrafo 127 de su Encíclica Laudato Si', dijo que …"en la actual realidad social mundial, más allá de los intereses limitados de las empresas y de una cuestionable racionalidad económica, es necesario que se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos"
Es decir que los Obispos usan su influencia como "guías espirituales" en las almas y corazones de millones de argentinos que profesan la Fe Católica para contradecir al Papa Francisco, oponiéndose a la modificación de la Ley de Glaciares para impedir la creación de trabajo para todos..
Y ya que hablamos de Obispos, se anunció recientemente un debate público a realizarse en una sala de la Catedral de San Juan, a raíz de que el geólogo Juan Pablo Milana explicó que en el yacimiento de cobre Pachón hay un glaciar de roca que tendría cierta importancia por su rol de reserva hídrica.
Para los que no lo conocen, Pachón es un gran yacimiento de cobre que, en caso de ponerse en producción, además de producir, exportar e ingresar divisas, le dará trabajo a miles de argentinos y a cientos de pequeñas empresas proveedoras de insumos y servicios.
Por otro lado, el Inventario Nacional de Glaciares dice que en San Juan hay 4.572 glaciares. Dejando de lado el hecho de que un glaciar de roca contiene poco hielo comparado con los verdaderos glaciares, y teniendo en cuenta que los glaciólogos hasta ahora no tienen datos para hablar en unidades de volumen, supongamos que son todos iguales y hacemos el ejercicio de restar un glaciar sobre el total de 4.572. Nos quedarán 4.571 glaciares que representan el 99,98 % mientras que el glaciar restado representa solamente un 0,02 %. La pregunta que surge es ¿Hay que prohibir la explotación de Pachón o hay que sacrificar ese glaciar para habilitar el establecimiento productivo y crear empleo?
De nuevo, en el párrafo 184 de la Encíclica Laudato Si', el Papa Francisco también nos dio la solución para este tipo de problemas.
…"Cuando aparecen eventuales riesgos para el ambiente que afecten al bien común presente y futuro, esta situación exige que las decisiones se basen en una comparación entre los riesgos y los beneficios hipotéticos que comporta cada decisión alternativa posible".
Con esta clara definición, estamos convencidos de que el Papa Francisco diría que el riesgo de restar uno de 4.572 glaciares es insignificante comparado con el beneficio de habilitar un emprendimiento productivo que dará empleo a miles de familias argentinas
Podríamos mencionar muchísimos ejemplos de exageraciones y de falacias que se esgrimen utilizando la excusa de "cuidar el agua" aunque el verdadero objeto es frenar, y si se puede impedir, el desarrollo económico y social del país.
En ese escenario brilla por su ausencia la información de los organismos científicos y técnicos oficiales, que estudian el agua y tienen datos reales pero no los comparten con el pueblo. Veamos algunos ejemplos.
Cuando desde organizaciones ecologistas se menosprecia la capacidad de las Provincias para utilizar la información del Inventario Nacional de Glaciares y coordinar con el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) cierto tipo de decisiones ¿Las autoridades ambientales de cada Provincia no tienen nada que decir?
Si desde similares fuentes se sale a decir que sin glaciares nos quedaremos sin agua ¿No se les ocurre que, desde el IANIGLA, desde el Instituto Nacional del Agua (INA) y desde los organismos que manejan el agua y el ambiente en cada jurisdicción, deberían informar al pueblo con mediciones y datos reales sobre los volúmenes de agua involucrados en las respectivas estadísticas anuales para que cada ciudadano sepa a qué atenerse?
Cuando desde la multinacional Greenpeace se da a entender que los ríos se alimentan de glaciares, el IANIGLA y el Departamento General de Irrigación ¿No deberían informar al pueblo qué volúmenes de agua aportan las lluvias y las nevadas, y de paso explicar como es el balance de masas de los glaciares para saber si en cada año aportan o no aportan caudales a su cuenca?
También se afirmó que los glaciares son la única reserva de agua dulce del país pero los profesionales sabemos que la principal reserva es el agua subterránea ¿Y el INA no tiene nada que decir?
Hace poco tiempo, líderes ecologistas que dicen defender el agua daban a entender exageradamente a sus seguidores que la mina San Jorge, en Uspallata, iba a poner en riesgo la provisión de agua de la cuenca del río Mendoza. ¿Y el Departamento General de Irrigación de la Provincia, que es el único administrador del agua, no tenía nada que decirle al pueblo sobre eso?
Tanto el Gobierno Nacional como los Provinciales, a los que debemos sumar las Universidades, poseen organismos y oficinas con profesionales idóneos y responsables para entregarle a la población toda la información real sobre estos temas, pero no lo hacen. ¿Acaso la intención de los funcionarios es convalidar los disparates con su silencio?
* El autor es Geólogo - Matrícula COPIG 2774A y Miembro de la Asociación Geológica de Mendoza