Federico (42) trabaja en una importante empresa de Mendoza desde hace más de 15 años. Su salario no es malo con relación a la media de su profesión, pero desde hace un año y medio comenzó a hacer doble turno. Con la posibilidad que le dio un familiar que adquirió un auto, a partir de las 15 salía a llevar gente bajo la modalidad de una aplicación de taxi. Así, al finalizar su empleo de oficina se iba al de cuatro ruedas con el fin de complementar ingresos. En la actualidad, llega a su casa pasadas las 9 de la noche para volver a empezar al día siguiente a las 8 de la mañana. Aunque declaró que le gusta manejar –algo que no había hecho antes de manera profesional y para lo que tuvo que obtener el carnet correspondiente- admitió que su calidad de vida se resintió en diversos aspectos al tiempo que ganó cierta tranquilidad con relación a la ecuación gastos e ingresos.
La última Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec y los datos de empleo publicados por el mismo organismo en las últimas semanas son contundentes. Por un lado, la EPH mostró que en el cuarto trimestre de 2024 creció fuerte el empleo informal. La tendencia no es nueva, pero se ha profundizado en el último año. Por otro lado, hubo un aumento de la desocupación en el último trimestre de 2024 con relación al mismo lapso del 2023. A esto se sumaron otros datos poco alentadores con relación al empleo y al costo de vida tanto a nivel país como provincia.
En Mendoza, según los datos oficiales, creció la subocupación un punto porcentual y pasó del 12,7% al 13,6% en el mismo lapso. Se trata de las personas que aunque no están desempleadas oficialmente solo trabajan unas pocas horas al día o lo hacen de manera esporádica. Además, hubo un incremento de los que tienen un trabajo o están ocupados, pero igual buscan un segundo empleo. Aquí el abanico es amplio, pero en general son quienes necesitan de otro ingreso para vivir ya que no les alcanza con uno solo. Tanto subocupados como ocupados tuvieron un fuerte aumento en la provincia y hay muchas más personas que se engloban en esta categoría.
Por otro lado, junto con los datos de empleo el Indec publicó los de salarios. El informe puntualizó que en enero de 2025, el índice de salarios se incrementó 2,9% mensual y 117% interanual. El indicador acumula una suba de 2,9% respecto a diciembre previo. “El crecimiento mensual se debe a subas de 2,3% en el sector privado registrado, 0,9% en el sector público y 8,6% en el sector privado no registrado”. En tanto, el nivel general del Índice de precios al consumidor tuvo un alza mensual de 2,2% en enero de 2025 y en la comparación interanual el incremento alcanzó 84,5%. Con este cálculo se asegura que el salario ha comenzado a ganarle a la inflación. Sin embargo, si hay más personas buscando otro empleo y el consumo continúa con niveles bajos, la pregunta es qué sucede en realidad con una respuesta que no es lineal ni única.
Es que si bien la inflación pareciera estabilizada en torno a un 3% mensual, lo cierto es que la medición parece un tanto desfasada por la baja ponderación que poseen los servicios (educación, alquiler, salud, tarifas) en la medición general. Se trata de necesidades básicas que acusan incrementos mensuales muy por encima de la inflación y las clases trabajadoras o medias no llegan a fin de mes. El economista Nicolás Aroma, director del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza, explicó que si bien ha habido un incremento de salarios incluso en dólares, lo importante es medir su poder de compra. “Es decir, cuánto bienes podés adquirir con lo que te ingresa”, precisó Aroma. Agregó que si bien el sueldo en dólares aumentó, la canasta creció más en la misma moneda y, por tanto, “alcanza menos”.
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Las aplicaciones de taxi tienen cada vez más choferes que buscan un ingreso extra.
Los Andes / Daniel Caballero
Aroma observó que este año será un punto de inflexión para el modelo actual que pese a que hubo una baja en la pobreza y se estabilizó la macro (en las últimas semanas con un fuerte ruido en torno al acuerdo con el FMI sumado a la incertidumbre del “modelo Trump”) todavía no llega a la mayoría. Es que aunque ha habido sectores que han mejorado su actividad, todavía no hay crecimiento en las actividades en donde el empleo es más importante. Además, este especialista observó que el ancla en los salarios también es un modo que el Gobierno posee de pisar la inflación. “El mejor ejemplo son las jubilaciones ya que este segmento solo gana para lo básico y no consumir nada extra”, destacó Aroma.
En línea, el economista Raúl Mercau, director de la carrera de Economía de la UNCuyo, destacó que las áreas que tuvieron mejor desempeño el año pasado fueron las que son poco intensivas en empleo. Así, le fue bien a la minería, al petróleo, la pesca y al agro pampeano que tienen bajo impacto en personal mientras que los rubros que emplean más personal como el comercio, el turismo, la construcción y la industria no lograron todavía los repuntes esperados. Del mismo modo, explicó que el salario ha tenido una recuperación desigual por tipo de trabajo y por regiones. “Este año el sueldo formal registrado mejoró un poco más que el público a lo que se suman los inconvenientes de la informalidad”, comentó Mercau.
Qué es la uberización de la economía
En un panorama en el que la inflación está relativamente equilibrada y sin tener en cuenta los fantasmas devaluatorios que algunos agitaron esta semana, la situación no es sencilla para la clase media. El economista de la consultora Evaluecon, José Vargas, comentó que este segmento lleva adelante patrones de consumo cada vez más conservadores. No solo no se pierden promociones o descuentos sino que no adelantan consumos y postergan al máximo la compra de bienes a los que antes accedía de manera habitual. “Si tiene que cambiar un electrodoméstico lo pospone, piensa bien las vacaciones y hace cálculos finos en función de su nivel de ingresos y de las perspectivas de lo que pueda llegar a ocurrir hacia adelante”, comentó Vargas.
Así, las clases medias y bajas luchan a diario por no caerse más y no solo buscan otro empleo sino diversas maneras de ganarse la vida. Más allá de la diferencia de situaciones, lo cierto es que para una buena parte podría haber sido un nuevo 2001 si no fuera por el salvavidas que ha implicado lo que se denomina la “uberización de la economía. Según publica la Fundación Innovación Bankiter, la uberización de la economía es un cambio en el cual las personas prefieren acceder a las cosas en lugar de poseerlas. Esto ha derivado en oportunidades para las empresas debido al surgimiento de nuevos modelos de negocios que se apoyan en las plataformas y facilitan la comercialización en la era de internet y la Inteligencia Artifiicial (IA).
La posibilidad de hacer pedidos vía delivery no solo de comida sino de casi cualquier cosa, la opción de pedir un taxi con una mayor trazabilidad del vehículo y el chofer o la chance de contratar un alquiler temporal de manera directa son las plataformas más difundidas con sus diferentes marcas. Aunque de una manera mínima e informal, el Whatsaap se ha convertido en un canal de difusión de ventas y productos con un alcance mucho mayor que el que daba el puerta a puerta con el diferencial de costos y tiempos que ello implica. Mientras en el 2001 se formaban los clubes de trueque y se activaban redes en los barrios, hoy parte de esa modalidad se ha virtualizado.
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Los delivery son una nueva salida laboral.
Los Andes / Daniel Caballero
El economista José Vargas expresó que es cierto que la utilización de estas aplicaciones ha facilitado a muchas personas el acceso a un segundo y hasta un tercer ingreso. “Esto ha frenado en buena medida una situación económico-social más compleja ya que las herramientas también permiten no caer en el desempleo”, sumó Vargas. “Sin esta posibilidad es probable que podríamos estar en situaciones más parecidas al 2001 que lo que se ve en la actualidad”, agregó el profesional. Esto es una suerte de bastón para segmentos medios que pueden acceder a una moto o un auto para formar parte de los planteles de las plataformas. Aroma también destacó que la tendencia sirve para leer los números del empleo de otra manera ya que la encuesta del Indec solo pregunta si se ha trabajado en las últimas semanas. “Nadie pregunta cuánto se ha trabajado ni bajo qué modalidad”, apuntó el economista y destacó que no es lo mismo un empleo formal que otro bajo una plataforma.
Salarios precarizados
La llamada uberización es así un fenómeno que es mundial que presenta un gran desafío para el mundo del trabajo que en la Argentina de hoy implican una suerte de salvataje para los que están del otro lado. En realidad, las plataformas han ganado una fuerza laboral tal vez inédita mientras que se multiplican las motos de delivery y los autos particulares con destino a Uber o Cabify, entre otros. Y si bien esto es algo positivo para quienes se valen de esta posibilidad ya sea como trabajo completo o como un modo de suplementar ingresos, conlleva riesgos que hay que tener en cuenta y planteos de mediano plazo que es preciso analizar.
Estas nuevas modalidades de consumo son atractivas para los clientes debido a que facilitan la vida y el traslado en tiempos de corridas y tecnología. No obstante –y ya mencionada la posibilidad que otorgan a muchos argentinos para no caer del todo en la pobreza- plantean desafíos diversos para las empresas y los gobiernos. A corto plazo, puede producir destrucción de empleo ya que puede facilitar a las compañías que disminuyan sus plantas de empleados para contratarlos de manera externa. Esto no solo impactará en una precarización laboral sino también en las jubilaciones futuras y en un aumento del desempleo unido al avance casi desbocado de la IA.
El economista del Centro de Economía y Finanzas, Nicolás Aroma, destacó que existe contradicción en el tipo de políticas que se intentan abordar y que es clave observar la precarización laboral que esto implica. “Hay un excesivo optimismo con relación al emprendedurismo, pero lo cierto es que los trabajos formales dan obra social y jubilación además de que deberían pagar bien”, expresó Aroma. El profesional también observó la otra parte de la situación debe evaluarse a la luz del modo en que las nuevas generaciones se relacionan con el trabajo. El punto clave, no obstante, siempre es el salario y lo que se puede ganar o no. “Con lo que se cobra en líneas generales no hay ningún incentivo para pasarse al sistema formal”, sintetizó el profesional.
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Por caso, si las personas pueden tener ingresos similares arriba de una moto con sus propios horarios y la libertad que esto implica que si están en un comercio o industria durante 8 horas o más; es probable que muchos elijan la primera opción. Esto, más allá de las pérdidas y dificultades con las obras sociales y la jubilación que ya se viven y que con estas modalidades tenderán a empeorar. “Las empresas no se adaptan y pisan los salarios hacia abajo lo que al fin de cuentas te hace explotar el sistema informal”, destacó Aroma. En el corto plazo, para los jóvenes esta modalidad implica no tener jefe directo y hacer la vida laboral a la propia medida, pero en el largo la precarización está a la vista.
“No creo que la uberización de la economía sea una solución a los conflictos del mercado de trabajo ya que puede resolver algunos, pero causa problemas mayores”, expresó el economista del Centro de Economía y Finanzas. Es que al fin de cuentas, quienes trabajan para estas plataformas –más allá de las situaciones particulares- son miles de personas que están fuera del mercado laboral. Con la situación actual, muchos prefieren resignar futuro (salud y previsión social) antes que ganar poco y eso también juega en las dificultades que hoy tienen las empresas no solo para conseguir candidatos sino para mantenerlos entre sus filas.
Con una mirada similar, el economista Raúl Mercau comentó que las plataformas hoy funcionan como un paliativo tanto individual como social, pero que presentan grandes inconvenientes con relación a la cobertura social y la jubilación. Otro problema es que se trata de trabajos que se pierden tan rápido como se consiguen ya que si el consumo o el salario caen más, la disminución de estos empleos informales es inmediata y la red es nula. Para el director de la carrera de Economía de la UNCuyo también surge una duda con relación a la uberización y es cómo se abordará desde el mundo del trabajo el cambio tecnológico y el ingreso de la IA generativa.
“Todas las revoluciones industriales en el corto plazo han reducido empleo, pero en el mediano y el largo han generado más puestos de trabajo”, recordó Mercau. Y agregó que hay dudas de que la IA pueda hacer eso y aunque parece un problema del futuro, lo cierto es que no lo es tanto. El economista expresó que el sistema laboral tradicional está en crisis no solo de la mano de la particular situación argentina sino que es preciso diseñar la sostenibilidad en el largo plazo. Un desafío mundial que en Argentina se intensifica por las problemáticas existentes y debido al bajo nivel de aguante que posee la mayor parte de la ciudadanía en líneas generales.