7 de septiembre de 2025 - 00:00

La sostenibilidad en la educación superior técnica: un desafío ineludible para Mendoza

El autor asegura que es necesario formar técnicos con una mirada sostenible para toda la región.

Formar técnicos con mirada sostenible debe ser el camino: Mendoza necesita que la educación superior integre competencias ambientales, sociales y económicas para fortalecer la competitividad, la equidad y el desarrollo responsable de la provincia.

La sostenibilidad, un eje estratégico

La sostenibilidad dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en un principio rector del desarrollo. En un mundo marcado por la crisis climática, la desigualdad social y la necesidad de reconvertir modelos productivos, resulta urgente que la educación superior forme profesionales con conciencia ambiental, social y económica.

En Mendoza, este desafío es especialmente relevante. La provincia combina una fuerte tradición industrial y productiva, con desarrollos exitosos en metalmecánica, minería, petróleo y energías renovables que presentan un creciente debate social sobre el futuro de estas actividades. Cierto sector de la ciudadanía, opuesto a proyectos extractivos ha evidenciado la falta de consensos sólidos, lo que demuestra la necesidad de profesionales capaces de comprender los dilemas ambientales y sociales que atraviesan las comunidades.

Transversalidad y formación integral

La sostenibilidad no se limita al cuidado del ambiente. También implica equidad social y solidez económica, con una perspectiva de género que asegure que la transición hacia modelos productivos más responsables incluya a mujeres y diversidades históricamente relegadas. Incorporar estos enfoques fortalece la formación profesional y contribuye a una cultura institucional más inclusiva, capaz de generar soluciones equilibradas y justas en contextos complejos.

La educación no resuelve por sí sola los consensos sociales, pero tiene autoridad académica y moral para abrir diálogos, generar conciencia y promover una mirada común hacia el futuro. La experiencia reciente en Mendoza, donde la oposición a la minería evidenció tensiones profundas entre desarrollo productivo, cuidado ambiental y expectativas ciudadanas, demuestra la urgencia de formar profesionales capaces de gestionar estas complejidades.

La inclusión de la sostenibilidad en los trayectos formativos del nivel superior es un camino para alinear la formación técnica con los desafíos locales, regionales y globales. La transversalidad permite que se incorpore en cada módulo, cada asignatura o práctica profesionalizante, convirtiéndola en un componente natural del aprendizaje y no en un valor añadido aislado.

Oportunidad educativa y desafío innovador

La Dirección General de Escuelas (DGE), a través de su Dirección de Educación Superior, impulsa iniciativas para modernizar la oferta formativa. Uno de los grandes desafíos es consolidar la sostenibilidad como un eje transversal en las tecnicaturas y en el conjunto del

nivel superior, tanto técnico, como de formación docente. En este sentido, un caso de relevancia es el curso “Nuestro suelo, maravillas minerales de Mendoza”, que cuenta con más de 700 docentes inscriptos de toda la provincia.

Dicho esto, avanzar en propuestas que integren creatividad, innovación y compromiso social permitirá que la formación responda no solo a las demandas productivas, sino que también aporte al desarrollo de comunidades más resilientes y sostenibles.

El desafío siguiente, entonces, sería avanzar hacia una propuesta específica de formación en sostenibilidad dentro del nivel superior. Una tecnicatura de estas características consolidaría un perfil profesional integral, con competencias ambientales, sociales y económicas. Prepararía a los estudiantes para medir impactos ambientales, elaborar reportes de sostenibilidad según estándares internacionales y diseñar soluciones que integren eficiencia, equidad y cuidado ambiental, fortaleciendo tanto la competitividad de las industrias como la cohesión social.

Sostenibilidad como condición indispensable

Mendoza se encuentra en un momento bisagra: las discusiones sobre minería, energía, transición energética y equidad social atraviesan a la sociedad y al sistema educativo. La sostenibilidad, integrada en la formación técnica, no solo prepara mejores profesionales, sino también ciudadanos capaces de comprender la complejidad de los problemas y contribuir a soluciones colectivas. La educación superior puede ser un puente entre innovación tecnológica, competitividad industrial y construcción de consensos sociales, generando líderes preparados para gestionar conflictos y orientar proyectos productivos hacia la sostenibilidad.

La provincia tiene la oportunidad de posicionarse como referente en formación técnica sostenible, promoviendo un modelo que integre competencias profesionales, conciencia social y respeto ambiental. Colocando la sostenibilidad como un puntal para consolidar un desarrollo productivo, inclusivo y responsable. Formar técnicos y profesionales con esta visión integral asegura que Mendoza avance hacia un futuro equilibrado, competitivo y socialmente justo.

*El autor es Rector del IES 9-019 y Consultor en Salud Organizacional y Desarrollo Sostenible.

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