La inflación se llevó 10 puntos del poder de compra de los salarios

La magnitud de la caída surge de comparar cifras oficiales del Ministerio de Trabajo y del INDEC durante 2022.

Los salarios no pudieron ganarle a la inflación
Los salarios no pudieron ganarle a la inflación

Los salarios habrían perdido cerca de 10 puntos de poder adquisitivo respecto de la inflación durante 2022, lo cual redundó en la caída de la actividad económica que se evidenció puntualmente en la última parte del año.

Los datos surgen directamente comparar informes oficiales con lo cual carecen de todo sesgo político. Es el mismo Gobierno a través de diferentes dependencias el que permite inferior el deterioro de la suba de precios sobre los sueldos.

En las últimas horas el Ministerio de Trabajo publicó el RIPTE (Remuneración Imponible de los Trabajadores Estables) que es un promedio salarial entre empleados registrados. El índice es de directo impacto en la vida cotidiana porque su valor es utilizado como una de las referencias para actualizar el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), movilidad jubilatoria, tarifas, índice de alquileres, entre otros.

El último dato refiere a noviembre de 2022 y alcanzó a $ 184.210,25, que representa un aumento de 83,1% con relación al mismo período de 2021. La variación acumulada desde enero fue de 79,5%.

Por su parte, la inflación que mide el INDEC da cuenta de que la variación interanual del Indice de Precios al Consumidor de (IPC) de noviembre fue de 92,4%, al tiempo que el acumulado de 11 meses experimentó un incremento de 85,3%.

Si se mantienen similares proyecciones para diciembre, se concluye que al cierre del año pasado los salarios crecieron unos 10 puntos por debajo de la inflación. Traducido implica que a través del mismo trabajo en similar tiempo se pueden adquirir menos bienes y servicios.

A su vez, el desglose de la recaudación impositiva del año pasado confirmó este retroceso salarial. El Sistema de Seguridad Social en su conjunto (que refleja el nivel de sueldos) aportó $ 4,1 billones, con un alza interanual de 80%, también muy por debajo de la inflación.

Teniendo estos datos en la mano, el Gobierno procuró torcer esta dinámica imponiendo sobre el final del año al sector privado el pago de un bono de $ 24.000 a salarios de hasta $ 184.000. Este adicional puede modificar el balance anual, pero de manera marginal y en enero los sueldos volverán a valores previos.

Dado este escenario, Massa decidió cambiar la lógica económica que caracterizó al kirchnerismo y en lugar de plantear la teoría de que “los salarios le ganen a la inflación”, intentó frenar la inercia con el programa Precios Justos. No sólo apuntó a los alimentos, sino por ejemplo, también sumó a los combustibles para procurar dar señales previsibilidad. Si hay resultados, se percibirán en los próximos meses.

El paso siguiente seguramente es el más complicado. En Economía harán lo posible para que las paritarias que arranquen en marzo y abril no corran al 100%. Tampoco creen viable la utopía de que se acepte el 60% de inflación que está en el presupuesto, pero se trabajará para desactivar la duplicación de los salarios como objetivo.

Posiblemente una alternativa sean negociaciones en tramos más cortos que habiliten actualizaciones en línea con la desaceleración de los precios que se proyecta para abril.

Massa reiteró en varias oportunidades que espera que la inflación de abril se ubique por debajo de 4%, objetivo que en caso de concretarse le permitiría afianza el programa económico de cara al calendario electoral.

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