Incertidumbre en comercios: pocas ventas, quita de cuotas y vidrieras sin precios

Algunas tiendas de ropa reconocieron que recibieron listas de precios de sus proveedores de Buenos Aires con aumentos.
Foto: José Gutierrez / Los Andes
Algunas tiendas de ropa reconocieron que recibieron listas de precios de sus proveedores de Buenos Aires con aumentos. Foto: José Gutierrez / Los Andes

El lunes y el martes los mendocinos salieron a consultar valores, apurados por el aumento del dólar paralelo. Algunos comercios aplicaron aumentos y dejaron de vender en cuotas.

A primera hora del lunes, el clima de incertidumbre había ganado las principales avenidas del centro. Los mendocinos salieron a consultar precios, sobre todo en las tiendas de electrónica y a planear con cierto apuro –alguna compra de última hora- por el temor a una abrupta suba del dólar. Sin embargo, en los negocios se veía poco público. El movimiento no era el habitual: mientras algunas vidrieras fueron retirando sus precios, otras mantuvieron las mismas ofertas del sábado y por la tarde, la ciudad se había convertido en un hervidero de gente.

El no saber qué pasará es contagioso y genera una mezcla de desasosiego y angustia. En las veredas, la gente marchaba apurada y por la tarde del lunes, ese pulso había disminuido en forma notable. Ante las consultas, muchos prefirieron guardar silencio, esquivar la pregunta. El aguinaldo –que había movilizado el sector comercial el fin de semana- fue un condimento distinto para el día. A las cuatro, en los cajeros automáticos en la Peatonal había pequeñas colas de espera. La ciudad no era la misma.

Aumentos en precios

Off de récord, un comerciante contó que el sábado la firma argentino-brasileña Topper ajustó el valor de sus productos entre $ 400 y $ 500. En tanto, una fuente de un centro comercial confirmó que durante el fin se semana se aplicaron incrementos en indumentaria, que ya estaban programados de antemano por la temporada, mucho antes incluso de conocerse la renuncia de Martín Guzmán al ministerio de economía.

En los locales de Avenida San Martín hubo poca acción. Andrés, encargado de una tienda de artículos de deportes, contó que desde hace tiempo aumentaron las consultas por los precios y que este lunes no fue diferente al resto. “Con lo del dólar, no sabemos qué va a pasar esta semana”, dijo. Hizo referencia a los posibles ajustes de precios de los proveedores, al stock de la mercadería y a las reposiciones. Martín trabaja en el mismo rubro, pero en la vereda de enfrente. En su caso comentó que actualizaron sus precios el sábado. ”Hubo un ajuste que ya estaba programado desde el viernes. Sólo fueron algunas marcas”, señaló.

“El sábado se había vendido muy bien, hubo mucha gente caminando en el centro y también se vieron turistas. El lunes fue normal”, explicó la empleada de una tienda de indumentaria. “El mendocino es así, ante la primera duda toca los precios”, concluyó. Por su parte, Ornella, en la puerta de una casa de ropa en la Galería Independencia, contó que el movimiento fue normal, “Fue muy lunes”, comentó. Sobre una actualización de precios en la semana, explicó que no le han dicho nada.

Alexis , quien atiende un bazar en el que también se venden artículos de decoración, puntualizó: “Esta empresa es de Buenos Aires y allá tomarán la decisión sobre qué pasa con los precios”. La encargada de una tienda vecina le había dicho que los proveedores habían suspendido las ventas ese lunes. Reynaldo, por su parte, en el pasillo del bazar en dónde trabaja, contó que el lunes fue un día tranquilo. “El movimiento fue el normal, la gente entró y preguntó precios”, apuntó el comerciante.

En la calle no se preguntaban sobre quién es Silvina Batakis, les era indiferente. El temor ante una abrupta suba del dólar los movilizó y los supermercados fueron termómetro de la jornada, con dinero en mano los mendocinos fueron a buscar llenar sus estanterías.

Un día más calmo

Anocheció y amaneció, y así el martes llegó con un dólar que ya había aumentado y que poco a poco se fue calmando. Mucha gente recorría el centro, pero pocos con bolsas en las manos: se trataba de mirar, pensar y decidir qué hacer con los pesos. Un dato llamativo que se repetía con el lunes era que locales de distintos rubros, desde electrodomésticos hasta vestimenta, habían quitado los precios de las vidrieras.

En la galería Caracol, la mayoría de locales no presentaba sus valores. Otros, como, pero Muelle 57, de ropa urbana, sí los exhibían. Su titular, Jorge García, comentó que mantuvieron los mismos precios de la semana pasada, aunque admitió que cuando tengan que reponer mercadería será difícil mantenerlos (a la vez que, con precios más altos, sería muy difícil vender). “Llevo 32 años en este local. Sobrevivimos hasta el 2001, con miedo a saqueos. Nosotros tenemos que seguir, sea quien sea presidente. Hay que encontrarle la forma”, comentó García.

Metros más adelante, en un comercio de calzado, Renzo sostenía una hoja con productos y valores: “Mirá, estamos justo actualizando los precios, recién llegados desde Buenos Aires”. El movimiento del lunes y del martes fueron muy bajos, pero para Renzo (y coincidieron otros comerciantes) desde hace semanas hay pocas ventas: “El Día del Padre en junio solemos tener pico de ventas, pero este año fue bajísimo”.

En una tienda de ropa para caballeros, Daniel consideró que “hay un declive muy fuerte en las ventas”, sobre todo estos últimos dos días. “Seguimos manteniendo, por ahora, planes de crédito dentro del programa Ahora 12. Seguimos con los mismos precios y promociones de la semana pasada”, agregó mientras que, puertas afuera, la gente miraba sin decidirse a entrar.

De cinco locales de electrodomésticos vistos entre Las Heras y Garibaldi, solo dos tenían sus precios en vidriera. Muchos clientes agradecían tener la info a mano (mientras que en los otros había fila hasta que atendiera algún empleado), pero lo malo era que podían ver un precio a la mañana y encontrarlo un 10% más caro a la tarde. Algunas líneas blancas mantuvieron su valor, aunque algunos negocios dejaron de aceptar pagos en cuotas sin interés.

Le estaba ofreciendo a una persona un electrodoméstico por $ 30.000. Cuando se lo quiso llevar, ya estaba en $ 33.000. Nosotros nos comemos los insultos, pero no podemos hacer nada porque no definimos los precios”, se lamentó un empleado, para quien el movimiento de consultas ha sido “normal” estos dos días. En otro local (sin precios a la vista) dos empleados miraban la nueva lista de precios y, en pocas palabras, afirmaron que el martes la situación era más calma que el lunes.

Por último, en una tienda deportiva con varios productos importados, tres empleadas coincidieron en que el lunes el local estuvo a pleno, mientras que el martes a la tarde ya estaba todo más tranquilo. Mientras que una de ellas repasaba aumentos de precios de entre $ 1.000 y $ 2.000 en estos dos días, otra de ellas analizó: “Quizás varios aprovecharon ayer para comprar antes de que suban los precios”. Estrategias para intentar pilotear en la tormenta.

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