Recientes datos del Indec vuelven a movilizar preocupación en sectores clave de la economía afectados en los últimos meses por la caída de la actividad.
Según el presidente de la UIA, Martín Rappalini, se debe apoyar el actual modelo macroeconómico implementado por el gobierno nacional, pero haciendo una fuerte advertencia sobre los costos que implica la dura transición por la que se atraviesa.
Recientes datos del Indec vuelven a movilizar preocupación en sectores clave de la economía afectados en los últimos meses por la caída de la actividad.
En efecto, el rebote que la industria y la construcción habían mostrado durante el mes de marzo se frenó abruptamente. Los números de abril reflejaron una caída de 2,1% para la industria contra marzo y de 2,8% contra abril del año pasado, mientras que en la construcción la baja con referencia al mes anterior fue de 4% y de 2,8% contra abril de 2025.
La preocupación de la industria es mayor si se toman en cuenta los datos adelantados de mayo que maneja la Unión Industrial Argentina (UIA), que anticipan una nueva merma de la actividad, destacándose en forma negativa la fabricación de autos, que se desploma casi un 21% internaual.
La inquietud empresaria fue reforzada hace pocos días por el presidente de la UIA, Martín Rappalini, que en una entrevista periodística dio una suerte de diagnóstico que atraviesa el sector manufacturero, claramente afectado por las actuales circunstancias económicas.
Según el empresario, se debe apoyar el actual modelo macroeconómico implementado por el gobierno nacional, pero haciendo una fuerte advertencia sobre los costos que implica la dura transición por la que se atraviesa. Esto, con relación a que los llamados motores de la economía en general no funcionan todavía como esperan los sectores ligados a los grandes cambios que deben remplazar al modelo económico anterior.
Coinciden en estos rubros de la economía que la recuperación que hoy celebra el gobierno está representada, en líneas generales, por la minería, el petróleo, el gas y el agro, además de la intermediación financiera. Quedan debajo de esa mejora importante, como ya hemos señalado, la industria manufacturera, el comercio y la construcción. Y, como se observa ya en nuestra provincia, comienza a percibirse una preocupación creciente en rubros dinámicos como gastronomía y hotelería.
La caída de estos referentes productivos repercute inevitablemente en el plano laboral, ya que se trata de los sectores que habitualmente mayor cantidad de puestos de trabajo requiere y generan. De ese modo, la caída de los índices de empleo en el país no podrá ser disimulada.
En el actual contexto, los empresarios de la pequeña y mediana empresa, que mucho aportan a los planos mayores de la economía, vienen reiterando a las autoridades nacionales y de provincias una disminución sustancial de la carga impositiva que deben afrontar, como también de embargos en sus cuentas que, por deudas contributivas generadas por la situación, implementa periódicamente el ente de recaudación y control, ARCA.
Todo esto nos conduce a reiterar que las autoridades económicas no deberían conformarse con el repunte macro que se observa sin prever a todos los que aportan y motorizan.