La insistencia en modos políticos perimidos

En el marco del debate sobre los límites en la venta de tierras a extranjeros, el caudillo peronista riojano Ricardo Quintela les advirtió a posibles inversores que un eventual gobierno del justicialismo que suceda al actual de Javier Milei se encargará de revisar las medidas impulsadas por la gestión libertaria. La amenaza reemplaza al debate.

La política argentina sigue generando hechos criticables, además de muy sorprendentes en algunos casos. En esa línea, un ejemplo de imprudencia y vulgaridad dio esta vez el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, En el marco del debate sobre los límites en la venta de tierras a extranjeros, el caudillo peronista riojano les advirtió a posibles inversores que un eventual gobierno del justicialismo que suceda al actual de Javier Milei se encargará de revisar las medidas impulsadas por la gestión libertaria. “Lo que sea necesario nacionalizar los vamos a nacionalizar. Lo que sea necesario expropiar lo vamos a expropiar. Lo digo para que no se entusiasmen con este señor (en alusión al jefe de Estado), que está desequilibrado”, expresó en declaraciones a una radio.

Afirmaciones temerarias, y lamentablemente reiteradas, de uno de los referentes del peronismo del interior con ambiciones de acercamiento al gran escenario nacional, más allá de sus capacidades y de la ponderación que de él tengan los referentes más influyentes del PJ.

Independientemente de la oposición al proyecto anticipada por parte del PJ en el Senado de la Nación, lo de Quintela resulta desagradable e inadmisible. Si alguien en el justicialismo con pretensiones presidenciales anticipó dicha intención, el mandamás riojano cometió una imprudencia propia de un desbocado, o bien de un total inexperto en la vida política, lo que no es.

Y si, a su vez, de lo que se trató es de haber vertido una opinión personal en base a vaya a saber qué premisa histórica de sus ideales que pueda llegar a justificar semejante política, entonces Quintela estaría entorpeciendo planes de quienes están anotados para la contienda presidencial pero que aún no oficializan sus aspiraciones o no pueden superar diferencias internas en cuanto a liderazgos y nominaciones.

Es real que al actual gobierno muchos lo critican no por la búsqueda del equilibrio fiscal, que es y será necesario a partir de ahora, sino por el ritmo impreso al ajuste, que impacta en sectores empresarios, de educación y de salud y mantiene expectante y con necesidades y deudas a un amplio porcentaje de la población. Pero el tono amenazante de Quintela adjudicándose la vocería de un posible gobierno futuro de su sector político aparece como totalmente apresurado, fomentando otra vez dudas sobre la estabilidad política y económica de este país.

Al cierre de este artículo de opinión, el oficialismo libertario cedía en el Senado en sus pretensiones para asegurar adhesiones ante la amenaza del rechazo de la oposición. Ese es el mecanismo, el de la vigencia de las instituciones, en este caso en base a la saludable negociación política que se requiere en todo parlamento serio. Lejos de toda amenaza de expropiación que habla de metodologías archivadas hasta por la ciudadanía.

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