La justicia de Mendoza dio el visto bueno definitivo a la reestructuración financiera de IMPSA a través de la homologación del Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) por parte del Segundo Juzgado de Procesos Concursales marca el cierre de una etapa de incertidumbre y habilita formalmente el inicio del canje de deuda previsto con los acreedores.
Este avance judicial fue informado por la empresa en un comunicado y representa el pilar fundamental para la normalización de la compañía, que ahora busca consolidar su nueva fase operativa.
El proceso contó con el respaldo de los acreedores a la propuesta impulsada por Industrial Acquisitions Fund LLC (IAF), el actual accionista controlante, lo que permitirá a la firma concentrar sus esfuerzos en recuperar su capacidad productiva y tecnológica.
Con más de 115 años de trayectoria, IMPSA no es solo un emblema de la provincia de Mendoza, sino un actor de peso en el mercado de energía e infraestructura de América Latina.
Su estructura actual tracciona una cadena de valor compuesta por más de 100 PyMEs locales y emplea a un equipo de profesionales altamente especializados en su Centro de Desarrollo Tecnológico.
El horizonte estratégico de la empresa post-reestructuración apunta a fortalecer su proyección internacional en sectores críticos como la energía hidroeléctrica, la tecnología nuclear y las grúas portuarias.
Las cifras que respaldan su capacidad técnica son contundentes: la firma ha instalado más de 50.000 MW de potencia a nivel global y cuenta con más de 200 turbinas y 300 grúas operando en diversos mercados del mundo.
Tras años de dificultades financieras, la homologación del APE sitúa a IMPSA en una posición de mayor solidez para competir globalmente en las unidades de negocios de energías renovables y Oil & Gas, donde ya acumula más de cinco décadas de experiencia.