Historias: Cómo es ser geólogo en una minera, del sueño universitario al liderazgo en Vicuña
La trayectoria del sanjuanino Juan Arrieta revela cómo se vive la geología minera desde adentro: vocación, sacrificio, trabajo en altura y descubrimientos que marcaron a la minería en San Juan.
La del geólogo Juan Arrieta es una de esas historias de cómo empezó con la exploración minera que permitió llegar a uno de los hallazgos mineros cruciales para San Juan
Dentro de la industria minera hay historias que revelan no solo datos técnicos o descubrimientos, sino también procesos personales donde la vocación, la paciencia y la vida en equipo resultan determinantes. La trayectoria de Juan Arrieta —hoy gerente de Geología de Vicuña — permite entender cómo es realmente “ser geólogo en una minera”, desde los primeros pasos en la universidad pública hasta integrar descubrimientos que marcaron a la minería moderna en la región andina.
Nacido en San Juan, el menor y único varón de tres hermanos, Arrieta asegura que su destino no estaba en los manuales de electricidad, pese a haberse graduado como electrotécnico en la Escuela Industrial Sarmiento.
“Siempre sentí que mi verdadera vocación iba más hacia estar en el campo y en contacto con la naturaleza que dedicarme a armar circuitos electrónicos”, recuerda. Esa intuición fue decisiva: junto a un amigo —que luego abandonaría la carrera— investigaron qué era la Geología. Desde el momento en que entendió de qué se trataba, se enamoró de la profesión.
Arrieta se casó en 1995, mientras cursaba tercer año de la facultad. Continuó estudiando y se recibió en 2001 como licenciado en Ciencias Geológicas en la Universidad Nacional de San Juan. Ese día no estuvo solo: Enzo, su hijo mayor, lo acompañó a recibir el título. Años más tarde nacería Andrés, el menor.
Su carrera profesional comenzó en 2004, cuando ingresó con 31 años al equipo de exploraciones del Grupo Lundin, como geólogo junior en Deprominsa, la compañía radicada en San Juan que comenzaba a explorar Josemaría —cobre-oro— y el sistema de cobre-oro-plata de Filo del Sol. Lo que ocurriría después marcaría su vida personal y profesional.
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El geólogo que vivió los grandes hallazgos desde adentro
En 2008, el equipo se trasladó a la III Región de Chile para explorar el proyecto de cobre-oro Los Helados. Allí, nuevamente, su trabajo formó parte de un proceso exitoso para la compañía. “Éramos un grupo muy reducido de geólogos y técnicos. A medida que los proyectos crecían y la necesidad de recopilar más datos aumentaba, se comenzaron a diversificar los equipos para cubrir todas las tareas de exploración”, describe.
El esfuerzo tuvo recompensa. Hace poco, en un congreso en Chile, una estadística sorprendió al propio Arrieta: solo 1 de cada 500 pozos de exploración minera resulta exitoso o cumple con las expectativas. En el distrito Vicuña —que incluye Josemaría, Filo del Sol y Los Helados— los primeros sondeos ya habían interceptado valores económicos de cobre. “Fue sorprendente”, admite.
Para un geólogo, vivir en primera persona perforaciones que luego se transforman en recursos mineros de escala internacional es algo que rara vez ocurre. Y él estuvo allí desde el inicio.
Del campamento precario al desarrollo de una “ciudad minera”
Ser geólogo en exploración implica pasar largas temporadas en zonas remotas, convivir con el equipo y adaptarse a condiciones climáticas exigentes. Arrieta lo vivió desde las carpas hasta las actuales instalaciones.
“Me siento muy afortunado de haber sido parte y testigo del desarrollo de este distrito desde sus inicios, pasando de la carpa a habitaciones con televisores y baño privado; no sin antes superar numerosos desafíos”, cuenta.
La franja Vicuña —hoy reconocida como uno de los distritos de cobre más prometedores del continente— era, para él, “un gigante dormido que alberga múltiples depósitos de cobre, oro, plata”. Su ubicación remota, condiciones de accesibilidad complejas y estrategias diferentes de otras épocas habían frenado la exploración sostenida. Pero hubo un factor decisivo: “Siempre contamos con el respaldo y confianza de los inversionistas”, destaca.
Ese acompañamiento permitió un trabajo de más de dos décadas que derivó en “el descubrimiento de recursos minerales más importante de los últimos 30 años”. Para quienes estuvieron desde el inicio —como Arrieta— aquello que parecía inalcanzable se volvió realidad.
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Una carrera y un estilo de vida
Al hablar de su recorrido, Arrieta hace una pausa para reflexionar sobre la elección profesional. Considera que es esencial elegir una carrera universitaria con la convicción de que hará feliz a quien la estudia.
“No se trata solo del beneficio económico, que llegará si uno da lo mejor de sí. Darse cuenta de que no elegiste solo una profesión, sino un estilo de vida que te motiva día a día es uno de los mayores logros”, reflexiona.
Ese estilo de vida para un geólogo en minería implica estar lejos de casa por períodos prolongados, convivir con equipos diversos, enfrentarse a la incertidumbre de los resultados y aprender a valorar cada hallazgo, por pequeño que parezca. Pero también recompensa con experiencias únicas: vínculos de camaradería, aprendizajes técnicos y el orgullo de contribuir al desarrollo de un sector estratégico.
“Destaco el grupo de excelentes profesionales con quienes compartíamos casi una misma filosofía: un buen clima laboral, con egos diversos pero aceptados, con fortalezas y debilidades, compartiendo siempre el trabajo en equipo”, describe. La exploración, asegura, le brindó grandes amigos que hoy están en distintas compañías, pero con quienes mantiene contacto permanente.
Los pasos profesionales dentro del Grupo Lundin
La carrera de Arrieta avanzó con la evolución de los proyectos. Estuvo presente en Josemaría desde la primera perforación diamantina. Durante los primeros años, la compañía era subsidiaria de Tenke Mining. En 2010 pasó a ocupar el cargo de jefe de Proyecto.
Desde 2008 dirigió las primeras campañas de perforación de Los Helados, en Copiapó (Chile), ya bajo el nombre NGEX Minerals Ltd. Permaneció allí con períodos intermitentes hasta 2013, cuando regresó a San Juan para continuar el trabajo en Josemaría.
Entre 2014 y 2018, participó simultáneamente en campañas de exploración de Filo del Sol, ya bajo la empresa Filo del Sol Exploraciones, perteneciente al mismo Grupo Lundin.
En 2019 asumió la Jefatura de Geología y Perforaciones de Josemaría con dedicación exclusiva. En 2022 ingresó como gerente de Geología de Josemaría, ya dentro de Lundin Mining.
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Lo que deja su recorrido
La historia de Arrieta permite ver desde adentro cómo es ser geólogo en una minera: estudiar con vocación, formarse en la universidad pública, apostar a largo plazo, adaptarse al trabajo en altura y en equipo, convivir con la incertidumbre de los resultados y celebrar cuando una perforación abre un horizonte nuevo.
Su experiencia resume el espíritu de una profesión que combina ciencia, aventura, disciplina y pasión. Una carrera que se vive más con botas que con zapatos, con mapas y rocas en la mochila, y con el orgullo de ser parte de descubrimientos que cambian la historia productiva de una región.
Y, como él mismo sostiene, es también una elección de vida que, cuando se abraza con convicción, no necesita marco ni diploma para sentirse como el mayor logro personal.