10 de febrero de 2026 - 21:17

Estiman que la inflación de enero habría sido inferior con la nueva fórmula de IPC

Aunque el dato oficial arrojó un 2,9%, diversos economistas señalan que, si se hubiera aplicado la nueva canasta de consumo, el impacto de las subas en alimentos habría sido menor.

La difusión del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero de 2026, que registró una aceleración del 2,9%, ha desatado un debate técnico y político en Argentina. El dato oficial, calculado con la metodología vigente basada en la encuesta de consumo de 2004, mostró una aceleración de 0,1 puntos porcentuales respecto a diciembre y acumuló un 32,4% en los últimos doce meses.

Sin embargo, la controversia principal radica en la decisión del Gobierno de suspender la aplicación de un nuevo índice basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018.

De acuerdo con diversos analistas y consultoras privadas, de haberse implementado la fórmula actualizada, la inflación de enero habría sido levemente inferior.

Estimaciones de consultoras como Econviews e IARAF sitúan el indicador en un 2,7%, mientras que otros relevamientos de EcoGo, Equilibra, LCG y Romano Group coinciden en que la cifra se habría ubicado en el 2,8%. Esta diferencia responde a que la canasta de 2004 otorga un peso significativamente mayor a los alimentos que la de 2017-2018, la cual otorga más preponderancia a los servicios.

Durante el primer mes del año, el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el que más aumentó, con un avance del 4,7%, impulsado principalmente por los precios de la carne y las verduras. Debido a que el índice viejo pondera más este rubro, el salto en los alimentos "tiró para arriba" el valor general de la canasta.

En contraste, aunque los servicios públicos y tarifas aumentaron, su mayor importancia relativa en el nuevo índice no alcanzó a compensar la menor ponderación que habrían tenido los alimentos en la medición actualizada.

Desde el ámbito oficial, el ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado previamente que la inflación con el nuevo sistema sería del orden del 2,5%, justificando la postergación de su difusión hasta que los números se normalicen.

A pesar de que la inflación núcleo mostró una caída al ubicarse en el 2,6%, analistas advierten que el proceso de desinflación podría ser más lento de lo esperado debido a una demanda de pesos que aún no se restablece, lo que impide que los precios se "desmoronen" pese al apretón monetario del Gobierno.

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