Enoturismo: Mendoza se posiciona como destino en el país y en el mundo

Muchas bodegas organizan paseos en bicicleta alrededor de sus viñedos, para que los turistas puedan estar en contacto directo con las uvas y la naturaleza. Foto: Mariana Villa / Los Andes
Muchas bodegas organizan paseos en bicicleta alrededor de sus viñedos, para que los turistas puedan estar en contacto directo con las uvas y la naturaleza. Foto: Mariana Villa / Los Andes

La temporada alta de verano genera muy buenas expectativas para el sector vitivinícola y ya se habla de un cambio de tendencia que se daría a largo plazo, tras la salida definitiva de la pandemia.

“El enoturismo está en expansión en la mayoría de las principales regiones vitivinícolas del mundo. Este crecimiento se relaciona con el arte culinario, el ecoturismo y el turismo rural. Los turistas dejaron de ser contemplativos y esperan ser parte activa de la experiencia”, sostiene la industria en el texto central de su nuevo plan para la Vitivinicultura Argentina (PEVI 2030). De acuerdo con el documento, elaborado por la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), el ambiente y los servicios complementarios que ofrece la región contribuyen a sustentar los estándares de calidad buscados por los viajeros.

“El turismo del vino constituye una experiencia que puede ser conceptualizada en diferentes escalas geográficas e incluye las percepciones de los visitantes acerca de los paisajes y el ambiente, así como también las interacciones humanas. El enoturismo es integrador y construye un producto mucho más complejo que sólo el vino y en el que cobran interés muchos otros sectores y recursos del territorio”, agrega el texto del Pevi 2030.

Guillermo Oliveto, especialista en temas relacionados al consumo y el mercado, señaló en las Jornadas Nacionales de Turismo del Vino, celebrada semanas atrás en San Juan, que la gente está preparada para volver a la normalidad. “Los países hablan de una normalidad con heridas; no es la nueva normalidad que quedó atrás con la pandemia. La gente quiere volver a reunirse”, sostuvo. Es en ese escenario es el que el turismo tiene una oportunidad de atracción, pero tiene que ser consciente de sus “puntos de dolor”, de sus desafíos de mejora.

Una historia y testimonio

“Habíamos viajado al Valle de Uco; con mis hijos visitamos algunas bodegas, hicimos rafting, cabalgatas, disfrutamos de unas buenas vacaciones. Mis hijos, que tienen más de 20 años, decidieron volver pero con sus grupos de amigos”, comentó Pablo Singerman, el director de la Maestría en Economía y Gestión del Turismo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. El integrante del Observatorio Económico del Turismo, destacó que desde la apertura del turismo interno, se registraron 1.148.694 visitas a las bodegas mendocinas.

“Hoy las bodegas no son sólo un objetivo de medición para el turismo. Entre otras cosas horribles que nos trajo la pandemia, como la peor crisis en la historia del turismo, trajo cosas buenas, como el trabajo de las agencias de viajes. Se ha verificado que los argentinos no eran un público consumidor del turismo interno a través de las agencias de viajes antes de la pandemia. Con la reapertura de las actividades económicas en Mendoza, las agencias comenzaron a ofrecer paquetes turísticos en Argentina para todo tipo de segmento: de baja, media y alta gama, y el turismo del vino es uno de los nichos que más dinero está generando”, destacó Singerman.

Mendoza, en torno a la ruta 40, se ha transformado en una de las 10 capitales del vino según Great Wine Capitals. La ciudad, que puede recorrerse en auto, ofrece una rica propuesta gastronómica, entretenimientos, vida nocturna, historia, bodegas destacadas en los departamentos de Maipú, Guaymallén, Luján de Cuyo, Godoy Cruz y Las Heras, además de la conexión con la oferta vitivinícola de los oasis Este y Sur. Pensar en la sostenibilidad, es brindar experiencias que inspiren el respeto por la naturaleza, la cultura y la vida.

El viaje como descubrimiento

“Al salir de la pandemia aumentaron las ganas de viajar por distintos motivos. Desde el observatorio vimos que noviembre sería un mes de mucha actividad, más allá del fin de semana largo en el que se marcó un récord turístico”, sostuvo Pablo Singerman. El representante de la Organización Global del Turismo del Vino (GWTO) en América Latina, agregó que el turismo es una industria que necesita certidumbre. Además, marcó que el 94% de los pasajeros argentinos destacó que viajará a un destino nacional por varios motivos, como el tipo de cambio y la claridad de los requisitos sanitarios.

Previo a la pandemia, a Mendoza arribaban 125.000 turistas por año para participar de convenciones. El vino ha ganado identidad territorial, sellos de pertenencia, una visión amoldando a la tierra la idiosincrasia de las comunidades que lo elaboran. El modelo de éxito del turismo enológico en nuestra provincia, se basa en la puesta en valor de sus escenarios naturales, como los parajes del Valle de Uco –por ejemplo- en el diseño de las experiencias sensoriales, la gastronomía y sus historias.

Las rutas del vino que se extienden en Argentina proponen conectividad, satisfacer los deseos de paseo de los turistas. De los 2.000.000 de personas que visitaron las bodegas en 2021 según lo que ha relevado el Observatorio vitivinícola y publicado por el Improtur, a Mendoza llegaron 1.148.694 visitas, mientras que Salta, como segundo destino en importancia, recibió a 250.334 turistas. En el tercer lugar se ubicó Córdoba con 153.430 turistas y 43.400 personas llegaron a San Juan, cuarto en el ranking de 18 destinos.

Preferencias y elecciones

Casi el 70% de los turistas consultados por el Observatorio Económico del Turismo contestó que quiere visitar bodegas, disfrutar de la gastronomía, recorrer los viñedos, ir a festivales, entre otras actividades. “Para ir a una bodega que tiene una gran propuesta gastronómica, hay que hacer reservas con semanas de antelación, algo que no había pasado nunca en la historia. Esta demanda crece dependiendo del año. Éste es un dato muy interesante porque también habla de un cambio etario”, sostuvo Singerman.

En el relevamiento del turismo interno, también es un dato relevante el deseo de viajar en el vehículo propio. Desde el Observatorio se descubrió que luego de la pandemia, para recorrer Argentina, muchas familias preferían viajar en sus vehículos propios más allá de que el avance de las aperturas de las rutas aéreas haya impulsado al avión como segunda opción.

El 70% de los encuestados relevó que presta mucha atención a los descuentos y a las promociones que ofrece el destino. En el caso de del turismo del vino, los aplicados en las bodegas. “Es un tema interesante el de promociones y descuentos (en pasajes, transporte, gastronomía). Puede ser por la aplicación del programa Previaje. Aún no tenemos una explicación para esta respuesta pero aparece”, comentó el especialista en economía del turismo, destacando que el 40% de los consultados aún ve como una prioridad la seguridad sanitaria en el destino.

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