Empresarios celebran la reglamentación de incentivos para las pymes
El Gobierno reglamentó el RIMI, que permitirá potenciar las inversiones de las pymes. Era un viejo reclamo de los empresarios que alertan sobre el contexto.
El Gobierno nacional reglamentó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) a través del Decreto N° 242/26. Se trata de una medida que se sancionó dentro de la Ley N° 27802 de Modernización Laboral. La norma le da forma a un viejo reclamo del sector empresario que solicitaba que los beneficios que daba el RIGI para las grandes inversiones fueran equiparados para las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Según la información oficial, el RIMI busca “promover el desarrollo económico y de las cadenas de valor, incrementar las exportaciones de bienes y servicios y favorecer la creación de empleo genuino en todo el territorio”. La normativa tiene un plazo de ejecución de dos años y toma parte de la llamada Ley Pyme que promovían las principales cámaras empresarias del país como la Unión Industrial Argentina (UIA), la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa (CAME) y la Cámara Argentina de Comercio (CAC); entre otras.
Es por este motivo que el sector privado celebró la reglamentación de una norma que funcionará como incentivo para las inversiones más chicas, en comparación con las de más de U$S200 millones que propone el RIGI. Aunque hubo coincidencia en que los beneficios fiscales que otorgará el RIMI son importantes, destacaron que por el momento su provecho será limitado la cantidad de empresas que podrían acogerse al menos en el mediano plazo. Entre otros motivos, la falta de financiamiento general y las ventas en baja por la caída del salario son algunos de los motivos que se destacaron.
Los incentivos del RIMI
Según la información oficial, el incentivo del RIMI será para las inversiones que alcancen el mínimo establecido por la norma. Estos son: U$S150 mil dólares para las micro empresas, U$S600 mil para las pequeñas empresas, U$S5 millones para las empresas medianas tramo 1 y U$S9 millones para las medianas tramo 2. Según quedó establecido en la reglamentación, estos montos deberán computarse netos del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Para poder acceder, las empresas deberán estar registradas como Mipymes según lo dispuesto por la Resolución N° 220/19.
Además, las beneficiadas tendrán hasta 2 años para poder llevar a cabo estas inversiones y a partir de allí contarán con un régimen de amortización acelerada de 2 años en el impuesto a las ganancias para los bienes incluidos en el régimen. Según lo establecido, este incentivo alcanzará a los bienes de capital (BK) y a los bienes de informática y telecomunicaciones (BIT). La amortización acelerada es un incentivo de alto impacto para mejorar el flujo de caja y la solvencia financiera de las empresas.
El RIMI también otorga el beneficio de la amortización acelerada a las inversiones en obras destinadas a la producción, en cuyo caso las mismas pueden obtener un plazo de amortización reducido al 60% respecto del plazo habitual para estas inversiones. Para incentivar la competitividad de la producción agrícola-ganadera, el RIMI establece un régimen de amortización especial, y sin monto mínimo de inversión, para aquellas inversiones realizadas por Mipymes cuyo objetivo sea la instalación de sistemas y/o equipos de riego, mallas antigranizo e inversiones en bienes semovientes.
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La eficiencia hídrica y energética forman parte de los incentivos del RIMI
En el caso de la inversión en eficiencia energética, estas incluyen compras en energías renovables como así también de recambio de motores, bombas, equipos de refrigeración, además de otros equipos que propendan a un ahorro energético. En estos casos, las inversiones se amortizarán en tan solo un año. Además de la amortización acelerada las empresas que apliquen al RIMI podrán obtener la devolución de créditos fiscales en el IVA generados en las inversiones productivas de manera anticipada, al cumplirse 3 meses de su realización.
Beneplácito empresario y dudas por el contexto
Matías Díaz Telli, presidente de la Unión Industrial de Mendoza (UIM), explicó que el RIMI es una medida que se aprobó junto con otra que el sector había solicitado en el marco de la reforma laboral. La segunda es la baja de la alícuota del IVA para el riego agrícola que es de 27 puntos, con el impacto que eso tenía en el costo de producción de alimentos.
Con relación al RIMI, Díaz Telli la calificó como una “súper medida” que apalanca el sistema productivo en líneas generales. Agregó que se trata de un incentivo que el sector esperaba y que va a traer efectos concretos y palpables. “El RIGI estaba pensado para grandes proyectos y las inversiones de las pymes quedaban descalzadas”, explicó Días Telli. Agregó que el esfuerzo empresario y del Gobierno nacional debería ser emulado por los gobiernos provinciales y municipales, en líneas generales.
En la misma línea, Juan Viciana, presidente de la Unión Industrial y Comercial de Mendoza (UCIM), expresó que se trata de una medida que va en la dirección correcta. “Si se modifica el flujo de fondos, las empresas podrán destinar parte de eso a inversiones”, expresó Viciana. El empresario destacó que son diferentes las situaciones de cada empresa que deberán analizar la conveniencia o no de utilizar el beneficio.
Así como Díaz Telli comentó que el RIMI tendrá un impacto positivo que se podrá ver en el año, aunque tal vez no de manera inmediata, Viciana advirtió que el consumo no está del todo fuerte y que eso incidirá en la confianza y en las decisiones de inversión en el contexto del nuevo Régimen de Incentivo para pymes.
Del mismo modo, Fabián Solís, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet), expresó su satisfacción debido a que el RIMI es un motor para la inversión y que esta se amortice en dos años. También celebró los beneficios en crédito fiscal que se otorgarán y agregó que todo tipo de incentivo es importante para el sector industrial productivo. Solís, advirtió sin embargo, que por el momento se trata de medidas que podrán tomar más fácilmente las pymes que o posean el capital o cuenten con la posibilidad de conseguir un financiamiento conveniente ya que para la mayoría esto último todavía es complejo.
Rubén Palau, presidente local de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), expresó que todo suma al momento de incentivar las inversiones. Agregó que en el contexto actual, no será la mayoría las pymes las que puedan aprovechar los beneficios debido a la caída de ventas y a las bajas perspectivas de mejora en los índices de consumo. “Habrá que esperar para ver el alcance concreto de la medida”, dijo Palau quien recordó que algunas empresas poseen problemas financieros graves.