17 de abril de 2026 - 00:00

El Malbec en cifras y en la mirada de los enólogos: una industria que supera los 400 millones de USD en exportaciones

La industria del vino en Argentina atraviesa una crisis profunda, tanto estructural como de demanda. Sin embargo, hay un varietal que resiste, se reinventa y sigue ganando espacio en góndolas o mercados y se llama Malbec.

Hace poco más de tres décadas, esta cepa apenas ocupaba 9.746 hectáreas. Hoy no solo le disputa protagonismo a los grandes del mundo, sino que sostiene buena parte de un negocio exportador que ronda los US$ 400 millones dentro de una de las economías regionales más emblemáticas del país. Pero esa “pelea” no es solo discursiva sino también se refleja en datos.

Esa resiliencia se traduce en números contundentes. En la última década (2016-2025), la superficie cultivada con Malbec creció un 16% en Argentina. Actualmente, el país cuenta con 46.892 hectáreas dedicadas a su cepa insignia. Si bien entre 2024 y 2025 se registró una leve corrección a la baja del 0,36%, el varietal sigue siendo el corazón indiscutido del mapa vitivinícola nacional.

En 2025, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la comercialización total - que incluye tanto las ventas en el mercado interno como las exportaciones - alcanzó los 2.357.024 hectolitros de vino varietal puro de Malbec y 83.883 hectolitros de Malbec en corte con otras variedades.

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Hoy la cepa insignia argentina se expresa en múltiples estilos, reflejando la diversidad de terroirs del país.

Hoy la cepa insignia argentina se expresa en múltiples estilos, reflejando la diversidad de terroirs del país.

En conjunto, el Malbec representó el 61,4% del total de vinos varietales comercializados en el país: el varietal puro explicó el 59,3% y los cortes el 2,1%. Del total vendido, el 48% se destinó al mercado externo y el 52% al consumo interno. En perspectiva, la comercialización total (puro más cortes) creció un 10% en los últimos diez años. Sin embargo, frente a 2024 se registró una caída del 4,1%, explicada principalmente por la retracción de las exportaciones (-10,3%), parcialmente compensada por un incremento en el mercado interno (+2,4%).

De Francia a Mendoza: el origen de una identidad propia

Aunque el Malbec tiene su origen en el sudoeste de Francia, su historia cambió para siempre al llegar a la Argentina. En 1853, impulsado por Domingo Faustino Sarmiento, el agrónomo francés Michel Aimé Pouget introdujo distintas cepas europeas en Mendoza, entre ellas el Malbec.

Ese hito dio origen al Día Mundial del Malbec, que se celebra cada 17 de abril, en conmemoración del proyecto que buscó profesionalizar la vitivinicultura local a través de la creación de la Quinta Normal y la Escuela de Agricultura.

Embed - "El malbec eligió Mendoza". En el día del varietal, hacedores del vino hablan sobre la cepa insignia

Ya en suelo mendocino, la cepa encontró condiciones únicas: altura, amplitud térmica, radiación solar y suelos aluviales que transformaron su perfil original. Así nació el Malbec argentino, hoy reconocido globalmente por su calidad y diversidad.

Ese cambio es central para entender el presente del varietal. Mariano Di Paola, director enológico de Rutini Wines, sostiene que “en ese hábitat se dio una variedad absolutamente distinta a la que era originaria”, al punto de poder considerarla hoy como una variedad propiamente argentina.

Mariano Di Paola
Mariano Di Paola – Rutini Wines El enólogo destaca que el Malbec argentino es una evolución propia del terroir mendocino y sostiene que el mejor vino siempre es el que está por venir.

Mariano Di Paola – Rutini Wines

El enólogo destaca que el Malbec argentino es una evolución propia del terroir mendocino y sostiene que el mejor vino siempre es el que está por venir.

De la concentración a la frescura: la metamorfosis del estilo

El perfil del Malbec argentino no es estático; ha evolucionado al ritmo de las exigencias del mercado y la maduración de nuestros técnicos. A comienzos de los años 2000, la tendencia global dictaba vinos de gran potencia, alta concentración y una marcada presencia de madera.

Juan Roby, de Bodega Lagarde, recuerda esos inicios en 2003: “Buscábamos Malbec con mucha madurez y, normalmente, para la exportación se solicitaba mucha madera”, lo que resultaba en ejemplares de estructura robusta y graduación alcohólica elevada.

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Juan Roby – Bodega Lagarde Describe el cambio de estilo en los últimos 20 años, desde vinos concentrados hacia perfiles más frescos y equilibrados.

Juan Roby – Bodega Lagarde

Describe el cambio de estilo en los últimos 20 años, desde vinos concentrados hacia perfiles más frescos y equilibrados.

Sin embargo, ese paradigma dio paso a una era de equilibrio. Hoy, la frescura y la expresión genuina del viñedo son las protagonistas, un cambio que se refleja en la eficiencia del campo. En la última década, el rendimiento por hectárea del Malbec ha crecido un 40%, permitiendo trabajar con una materia prima más equilibrada. Este proceso se vincula con la exploración que menciona Mariano Di Paola, quien destaca que la base del desarrollo actual fue la búsqueda incansable de nuevas zonas y terroirs.

Esta evolución también responde a un consumidor más sofisticado. Andrea Ferreyra, primera enóloga de Finca La Celia, señala que el camino se ordenó al entender que no existe un solo Malbec, sino "infinitos estilos acordes al lugar de origen".

Andrea Ferreyra
Andrea Ferreyra – Finca La Celia Desde el Valle de Uco, remarca la diversidad del varietal y la necesidad de comunicar los distintos perfiles según su origen.

Andrea Ferreyra – Finca La Celia

Desde el Valle de Uco, remarca la diversidad del varietal y la necesidad de comunicar los distintos perfiles según su origen.

Diversidad, consumo y nuevas generaciones: el Malbec que se adapta

El crecimiento del Malbec también está ligado a su capacidad de adaptarse a distintos consumidores y momentos de consumo. En ese sentido, José “Pepe” Morales, enólogo de Huentala Wines, sostiene que el Malbec conecta con el con el con la juventud a través de la diversidad que tiene, y refuerza esa idea al explicar que “tenemos una diversidad para ofrecer al al consumidor joven o al nuevo consumidor de Malbec, que es tremenda”, lo que posiciona al varietal como una herramienta clave para atraer nuevas generaciones.

Jose Morales
José “Pepe” Morales – Huentala Wines Pone el foco en la conexión con los jóvenes y en la versatilidad del Malbec para distintos estilos y momentos de consumo.

José “Pepe” Morales – Huentala Wines

Pone el foco en la conexión con los jóvenes y en la versatilidad del Malbec para distintos estilos y momentos de consumo.

Esa versatilidad también se expresa en los formatos y ocasiones de consumo, ya que Morales plantea que “el malbec es una variedad muy versátil, se puede combinar con coctelería” y que, por su amplitud de perfiles, “va perfecto con la coctelería, puede combinarse con cualquier cosa, que el malbec va a estar bien”, ampliando así los límites tradicionales del vino. Esta capacidad de adaptación dialoga con la mirada de Sergio Casé, quien advierte que “tenemos todavía mucho por delante para seguir mostrando y seguir desafiando al consumidor”, marcando la necesidad de seguir construyendo conocimiento.

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Sergio Casé – Bodega Trapiche Subraya que cada región imprime su identidad al Malbec y que todavía queda mucho camino por recorrer en el mundo.

Sergio Casé – Bodega Trapiche

Subraya que cada región imprime su identidad al Malbec y que todavía queda mucho camino por recorrer en el mundo.

En esa misma línea, Andrea Ferreyra agrega que el consumidor requiere distintos lenguajes para acercarse al vino y que el aprendizaje es progresivo, lo que implica acompañar ese proceso sin simplificar la complejidad del Malbec, entendiendo que cada experiencia puede ser diferente según el nivel de conocimiento.

Un varietal sin techo: futuro, evolución y el desafío de seguir descubriendo el Malbec

A pesar de su consolidación, el Malbec sigue siendo una cepa en evolución, con amplio margen de crecimiento tanto en lo productivo como en su posicionamiento global. En ese sentido, Casé sostiene que “tenemos mucho todavía por seguir descubriendo y seguir trabajando con él”, mientras que también remarca que la presencia argentina en el mercado mundial aún es baja en relación con su potencial.

Embed - "El malbec.es nuestra vida". Sergio Casé, enólogo bodega Trapiche.

Esa idea de evolución constante es compartida por Di Paola, quien afirma que no hay un techo para Malbec, es una cosa para descubrir y lleva esa lógica a una definición concreta al sostener que el Malbec perfecto es el próximo, reforzando una mirada donde cada cosecha representa una nueva oportunidad de mejora.

Desde otra perspectiva, Ferreyra proyecta ese crecimiento al señalar que “después del Malbec, siempre hay más Malbec”, destacando la versatilidad de la cepa y su capacidad de seguir generando nuevas expresiones, mientras que Morales sostiene que el varietal “tiene mucho futuro” y continuará siendo la puerta de entrada al vino argentino en el mundo, incluso permitiendo impulsar otras variedades.

Embed - "El malbec perfecto es aquel que nos entrega emoción ". Andrea Ferreyra, enóloga, Finca La Celia

El vínculo con el mercado y los consumidores también aparece como parte de esa evolución. José “Pepe” Morales, de Huentala Wines, sostiene que el Malbec “lo veo con, siempre con mucho futuro” y que seguirá siendo “la llave de entrada para para los distintos mercados”, consolidando su rol como motor del vino argentino a nivel internacional y como herramienta para acercar nuevos consumidores.

A su vez, Juan Roby, de Bodega Lagarde, aporta que esta evolución también está profundamente ligada al trabajo técnico, al explicar que hoy se busca una “uva equilibrada” y una madurez precisa para definir estilos, lo que refleja un aprendizaje acumulado que permite proyectar vinos más consistentes y adaptados a las nuevas demandas.

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