29 de julio de 2026 - 09:58

El espacio como marca: la arquitectura comercial diseña experiencias e identidad en Mendoza

La arquitecta Eleonora Schobinger analiza el desafío de proyectar espacios gastronómicos y comerciales bajo un concepto rector único, donde la funcionalidad y el paisaje local se fusionan para dar vida a nuevas propuestas.

La arquitectura contemporánea es también un canal de comunicación directo. En el dinámico escenario de los polos comerciales y gastronómicos de Mendoza, el espacio físico de los mismos es una herramienta importante para materializar valores de una marca y proponer una forma de habitar lo cotidiano.

Bajo esta premisa metodológica trabaja la arquitecta Eleonora Schobinger, egresada de la UNCuyo y fundadora del estudio Ese Ce (@esece.arq), quien aborda la arquitectura comercial desde una perspectiva donde la identidad conceptual y la creatividad se unen para dar lugar a la intensión del interesado.

Las obras de la arquitecta Schobinger se caracterizan por una metodología conceptual y creativa.

Las obras de la arquitecta Schobinger se caracterizan por una metodología conceptual y creativa.

Formada en diseño de iluminación, acústica arquitectónica y eficiencia energética, Schobinger entiende que un local comercial debe ser estéticamente atractivo, como funcional. Desde la mesa de dibujo hasta la dirección de obra, el proceso proyectual se apoya en el trabajo interdisciplinario y colaborativo con diseñadores industriales, especialistas en iluminación y diseñadores gráficos, asegurando que cada detalle constructivo responda de manera coherente al objetivo del proyecto.

Arquitectura: El paisaje local y la reinterpretación de la materia

La identidad mendocina y sus particulares accidentes geográficos son un disparador conceptual en este tipo de propuestas. Uno de los ejemplos más claros de esta búsqueda se evidencia en Chañar, un establecimiento gastronómico diseñado para evocar la atmósfera del paisaje mendocino desde una mirada de diseño contemporáneo.

En esta propuesta, la arquitectura abandona las líneas rígidas para abrazar formas orgánicas. La paleta cromática se nutre exclusivamente de tonos terrosos y arenas. Para lograr esa sensación de refugio y serenidad similar a una cueva natural, las superficies y muros se proponen con cemento estucado otorgando texturas. Aparece como elemento la calidez de la madera natural, generando una conexión táctil directa con el entorno y construyendo una experiencia para el visitante.

Diálogos con el entorno y sofisticación nocturna

La inserción de un nuevo espacio en un polo consolidado exige una lectura respetuosa del contexto preexistente. En el caso del bar de coctelería Chimango, implantado en el complejo El Borgo, el desafío de diseño consistió en entablar un diálogo armónico con el nivel estético del conjunto arquitectónico sin perder por ello la identidad propia y el carácter sofisticado inherente al espacio de la barra.

La propuesta espacial para este bar se concibió como una desconexión nocturna. Aquí, el diseño de iluminación arquitectónica interactúa de manera directa con texturas, tramas caladas que filtran la luz, definiendo una atmósfera atemporal pensada para la permanencia y el encuentro. El diseño busca que la arquitectura actúe como un nexo en el servicio gastronómico, potenciando la experiencia sensorial del cliente.

Arquitectura efímera premiada entre viñedos

La versatilidad de la arquitectura comercial en la región encuentra un punto culminante en proyectos que logran integrarse con el paisaje productivo de montaña. Tal es el caso de Bardo en la Bodega, una propuesta que recibió el reconocimiento de la Red Edificar en 2025 dentro de la categoría 2C. El proyecto surgió de la necesidad de consolidar un espacio versátil al aire libre que combinara gastronomía, eventos y baile, aprovechando la luz del atardecer sobre las hileras de vid.

El caso de Bardo en la Bodega, una propuesta que recibió el reconocimiento de la Red Edificar en 2025

El caso de Bardo en la Bodega, una propuesta que recibió el reconocimiento de la Red Edificar en 2025

Inspirado en las tradicionales carpas beduinas como tipología de refugio nómada, el diseño recurre a una materialidad sumamente liviana. Rollizos de madera, cañas tensadas, telas suspendidas y una paleta cromática en crudos y tonos roble configuran una estructura abierta que filtra la luz del sol mendocino de forma dinámica. Esta arquitectura se asocia de manera orgánica y respetuosa al cordón montañoso y a los viñedos circundantes.

Máxima eficiencia en escala compacta

La inteligencia proyectual no se mide por la cantidad de metros cuadrados disponibles, sino en gran parte por la precisión creatividad con la que se resuelve la espacialidad y la funcionalidad la funcionalidad operativa de un espacio. Bajo esta premisa se desarrolló El Cubo, un módulo comercial de tan solo 4 × 4 metros diseñado para responder a las necesidades de una cafetería con panificación y preparación de comidas rápidas integradas.

El proyecto adopta la filosofía de la arquitectura pop-up, destacándose por un proceso de montaje y ejecución rápido que se completó en aproximadamente un mes. En esta escala, cada centímetro cuadrado de la planta fue analizado al detalle para garantizar la ergonomía de los operarios, las correctas circulaciones internas y una operación diaria eficiente. El Cubo demuestra que la tipología modular y la creatividad técnica pueden dar como resultado un objeto arquitectónico contemporáneo, de impacto visual y excelente desempeño comercial.

El método detrás del espacio

Aunque Chañar, Chimango, Bardo en la Bodega y El Cubo responden a necesidades comerciales específicas y entornos inmediatos diferentes estas obras de la arquitecta Schobinger se caracterizan por una metodología conceptual y creativa. El diseño, nace de la definición de un concepto rector pactado de antemano con el cliente. Ese concepto es el que luego dicta de manera sensorial y racional la elección de material, de cada textura, el diseño de la iluminación, el mobiliario específico y las paletas cromáticas del proyecto.

Este enfoque conceptual convive de manera indivisible con un análisis de lo que busca comunicar la marca y del funcionamiento del local. La circulación peatonal, la zonificación, los detalles constructivos y el confort espacial, lumínico, acústico y térmico se proyectan para la concluir en una propuesta integral. Al entender la arquitectura comercial como el punto de equilibrio entre identidad de marca, estética y funcionalidad específica, la disciplina se consolida como una propuesta de desarrollo inmobiliario comercial de la Mendoza actual.

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