14 de abril de 2026 - 10:11

Crisis textil por importaciones: empresa que fabrica para Reebok, Kappa y Kevingston se presenta en concurso

Fantome Group solicitó la apertura de concurso preventivo con el objetivo de reestructurar su deuda y continuar operando, en un contexto marcado por la caída de ventas y el fuerte avance de productos importados, al que calificó como una “competencia diabólica”.

La empresa textil Fantome Group solicitó la apertura de concurso preventivo con el objetivo de reestructurar su deuda y continuar operando, en un contexto marcado por la caída de ventas y el fuerte avance de productos importados, al que calificó como una “competencia diabólica”.

En su presentación judicial, la firma, dedicada al diseño y distribución de indumentaria de marcas como Reebok, Kappa, Kevingston y Cheeky, sostuvo que el proceso es “la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada”.

El concurso fue abierto a comienzos de marzo, en medio de un delicado escenario financiero. Según registros del Banco Central de la República Argentina, la compañía acumuló 33 cheques rechazados por falta de fondos por un total de $44.978.000.

Fantome Group, que opera desde 2018 en el barrio porteño de Villa Devoto, llegó a tener hasta 120 empleados en su mejor momento. Sin embargo, su estructura comenzó a resentirse en 2020 cuando Kevingston dejó de producir localmente para pasar a importar, lo que representó la pérdida de su principal fuente de trabajo.

Posteriormente, la empresa logró sostener su actividad a través de un acuerdo con Distrinando S.A., licenciataria de Kappa y Reebok en el país. Pero el contrato finalizó en 2025 y profundizó la caída.

En el escrito judicial, la firma vinculó su crisis con la situación general de la industria textil, al advertir sobre una competencia desigual frente a importaciones y prácticas de venta por debajo del costo. A esto se suman factores como el aumento de insumos, energía y salarios, la presión impositiva y la falta de medidas contra el dumping.

Además, la compañía enfrentó embargos judiciales por más de $130 millones sobre sus cuentas bancarias a mediados del año pasado, lo que derivó en la cesación de pagos.

En un intento por revertir la situación, Fantome Group puso en marcha un proceso de reconversión que incluyó el lanzamiento de una marca propia, la apertura de un local en el barrio de Belgrano y la creación de una unidad de bordado y estampado, hoy su principal fuente de ingresos.

No obstante, este nuevo esquema no logró compensar la pérdida del negocio mayorista, y la empresa actualmente mantiene apenas 20 trabajadores activos.

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