Costos agrícolas: los números que muestran que Argentina es más caras que sus competidores
Según un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea, Argentina pierde competitividad frente a los países vecinos. Energía y combustible lo más costoso.
Una situación recurrente en el Argentina es la competitividad o, lo que es lo mismo, la posibilidad de competir con quienes hacen lo mismo en otros países. En un contexto de apertura importadora, la situación se ha complejizado para la industria en líneas generales aunque el sector del campo no se queda atrás. Mientras el ingreso de algunos importados los ha favorecido, hay insumos que continúan más caros que en otros países.
Un estudio del Ieral de la Fundación Mediterránea le puso números a la competitividad nacional cuando de producción agrícola se habla. Así, realizó una comparación de los precios de los principales insumos que se utilizan en el campo de manera general aunque por cuestiones metodológicas se ha dejado de lado uno de los puntos que más tira hacia abajo la competitividad como son los impuestos. Según un estudio de Lógica, una ONG dedicada a generar consciencia fiscal, Argentina es –literalmente- uno de los países con los impuestos más altos del mundo.
El análisis comparativo de costos agrícolas realizado por el Ieral y firmado por los economistas Franco Artusso y Valentino Costamagna confronta la estructura de precios con países clave del sector agroexportador. En términos generales, el país presenta valores más elevados en una proporción significativa de los insumos relevados, lo que impacta directamente en la rentabilidad y en la posición relativa dentro del mercado internacional.
En este contexto, el estudio indicó que Argentinaregistra precios más altos en 7 de los 13 productos analizados. Energía y combustible son dos de los insumos comunes a todos los cultivos y más costosos en la actualidad. Un punto a destacar es que con excepción de Uruguay, los países vecinos son más competitivos. Esto, pese a la mejora de Argentina en algunas posiciones. De este modo, nuestro país posee valores más caros con respecto a Brasil en el 54% de los casos, a Paraguay en el 62%, a Uruguay en el 38% y a Estados Unidos en el 31%.
Desventajas comparativas
“Este patrón evidencia una desventaja relativa especialmente marcada en comparación con sus vecinos regionales”, remarcaron los economistas en el informe. Es preciso tener en cuenta que si bien las economías regionales hoy tienen retenciones cero, no es un punto común a todos los sectores agrícolas que exportan. En este marco, el trabajo de la Mediterránea expresó que no debe perderse de vista que el principal problema de la competitividad del sector agropecuario se encuentra por el lado de los ingresos y no de los costos.
Es decir que dado que en Argentina los productores enfrentan derechos de exportación que reducen de forma directa el precio efectivo que reciben por sus productos, lo que no ocurre en los demás países analizados. Por otra parte y en medio de costos que no han dejado de subir en una inflación aplacada, la mayor complejidad se da en la baja de las ventas. Así lo explicó Fabián Ruggeri, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi).
De las relaciones tóxicas a un vínculo amoroso: ambiente, animales y nosotros
Gentileza
“Los costos agrícolas todavía son altos, pero hay que relativizar esta situación”, expresó Ruggeri. En este contexto, el referente expresó que la complicación crece en función de los ingresos que hoy posee, en este caso, el sector vitivinícola. Sin obviar que hay buenas producciones o variedades con rentabilidad en el mercado, Ruggeri explicó que si los ingresos fueran más altos, sería más sencillo manejar dichos costos o tener rentabilidad positiva.
En línea se manifestó Maximiliano Di Cesare, gerente general de Asocamen (Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajos, Cebollas y Afines de Mendoza), en el contexto del acuerdo Mercosur-Unión Europea. “La apertura de mercados es una condición necesaria, pero no suficiente ya que nuestro sector enfrenta una necesidad imperiosa de ser altamente eficiente”, subrayó Di Cesare.
Agregó que el objetivo pasa por reducir costos de producción, empaque y logística así como por incrementar rendimientos en el campo y mejorar la productividad en toda la cadena. “Todo esto debe ir acompañado por una reducción de la carga impositiva que afecta al sector y por un sistema burocrático que esté a la altura de las circunstancias”, sintetizó el referente del sector ajero, un producto que se exporta casi en su totalidad.
Los productos más costosos
El comportamiento de los costos; sin embargo, no es homogéneo en todos los rubros y hay algunas diferencias a favor de la Argentina. Es el caso de los fertilizantes que se ubican entre 1,6% y 12,9% por debajo del promedio de los otros cuatro países, con la excepción del superfosfato triple, que resulta 10,2% más caro en el mercado local. En herbicidas, los precios argentinos aparecen entre 1,2% y 3,7% más bajos, salvo el 2,4D que se posiciona 3,5% por encima.
En tanto, el fungicida relevado muestra una ventaja más clara, con un costo 13% inferior. En este punto, el informe del Ieral observó que el seguimiento de los costos de herbicidas del último año muestra una tendencia favorable en la competitividad argentina ya que ha habido una reducción en la brecha de precios de este producto.
El panorama cambia al analizar los costos energéticos. En combustible —particularmente gasoil grado 2— Argentina se ubica por encima del resto de los países evaluados, con un precio 21,4% superior al promedio. Según consignó el estudio de la Fundación Mediterránea, este diferencial incide de manera transversal en toda la cadena productiva, lo que eleva los costos operativos y logísticos.
En transporte de carga, el valor local también resulta más alto que el promedio con una diferencia del 3,7%. No obstante, aquí el posicionamiento es intermedio: Argentina es más cara que Brasil y Paraguay, pero mantiene costos más bajos que Uruguay y Estados Unidos.
En cuanto a maquinaria agrícola, el escenario es mixto. Los tractores presentan precios superiores en Argentina en 28,5%, lo que refuerza la tendencia de mayores costos en bienes de capital. En tanto, las cosechadoras son un 8,2% más económicas que en los países comparados.
De este modo, los datos reflejan que, si bien existen segmentos donde Argentina logra cierta competitividad, los mayores costos en combustible, transporte y parte de la maquinaria configuran una estructura que limita su desempeño frente a competidores directos. La persistencia de estas brechas plantea desafíos relevantes para la eficiencia productiva y la inserción internacional del agro argentino. En especial cuando el acuerdo con Estados Unidos y con la Unión Europea aparecen por delante.