Carnes: las ventas siguen bajas, pero aun así prevén posibles subas este mes

Un ajuste de los costos de flete e incrementos salariales en los frigoríficos, podría desencadenar el ajuste de precios en julio.
Un ajuste de los costos de flete e incrementos salariales en los frigoríficos, podría desencadenar el ajuste de precios en julio.

Hay factores que presionan los precios hacia arriba, pero la baja demanda ejerce el efecto contrario. La rentabilidad se achica.

Mientras el consumo de carne vacuno se encuentra en un nivel bajo de ventas a causa de la inflación, podría haber un nuevo ajuste en los precios durante el trascurso del mes, que se sumaría al incremento aprobado por la Secretaría de Comercio Interior -en junio- de los siete cortes más populares. El aumento no estaría movilizado por el dólar, sino por una variación de los costos de flete e incrementos salariales en los frigoríficos. Por su parte, desde el sector porcino y avícola comentaron que están expectantes a lo que suceda con los precios de los alimentos.

Rubén Pontel, de la Cámara de Industria de la Carne y Matarifes de Mendoza, explicó que el dólar no es una variable de ajuste para el sector porque no compran productos en dólares. “Puede afectar a los frigoríficos exportadores, pero ese no es nuestro caso”, apuntó.

Por otro lado, detalló que el incremento en el costo de los fletes, principalmente por la falta de combustible, y los acuerdos salariales podrían desencadenar una suba en los precios de la carne vacuna durante el mes de julio. “El aumento de los fletes es difícil de determinar, porque los camiones que pueden traer hacienda, si consiguen combustible, cobran lo que quieren y lo tenemos que aceptar, porque si no, no tenemos mercadería para vender”, protestó.

En contra parte, la demanda puede servir como un atenuante de los aumentos. El promedio de consumo de carne vacuna en Argentina, de acuerdo a un informe elaborado en mayo por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), es hoy de 47,5 kilos por persona por año, un valor muy bajo en relación al promedio histórico de 73,4 kg/año per cápita. En este escenario, de acuerdo a fuentes del sector, los precios estarían contenidos por dos motivos: el primero por la caída del consumo y el segundo, por el precio del alimento de engorde del ganado (ya que el maíz, está a la baja). Señalaron además que en Mendoza la demanda se mantiene y que el precio de la media res se comercializa más barato que en las ciudades de Córdoba y Buenos Aires.

Sobre la dinámica del mercado agregaron que el precio de la carne se mueve cuando sube el precio del novillo y señalaron además que en Mendoza la demanda en el mostrador se está manteniendo y no ha tenido una caída aún mayor. Una de las causas se explica por el precio de la media res.

El manejo de los precios

Francisco Antón, del Feedlot finca Santa Teresa, explicó que generalmente los insumos están dolarizados para no estar ajustando permanentemente los precios de los insumos. “Cuando el dólar se mueve, los costos se ajustan. No hay aumentos por el momento, porque se trabaja con el dólar oficial, que estuvo más contenido que el movimiento del paralelo”, señaló.

En relación a la producción de alimento para el engorde, comentó: “compramos agroquímicos para la finca esta semana. La única diferencia que hemos notado respecto a los proveedores es que no hubo entregas hasta la cancelación”.

Otras carnes, otras realidades

Productores porcinos consultados por Los Andes comentaron que están a la espera de lo que determine el mercado. Por lo pronto la demanda se mantiene, pero tienen poca incidencia a la hora de fijar precios, porque el 51% de la faena para el consumo del mercado nacional se realiza en Buenos Aires y la actividad en Mendoza solo representa el 1%.

Alberto Larregola, productor porcino, explicó que los alimentos aumentaron la semana pasada y que los granos han tenido varias subas en el año; “ahora estamos expectantes a lo que pueda pasar, porque el precio de la carne está ajustado al valor de los alimentos”, indicó. Al hablar sobre los posibles incrementos al público, Larregola agregó: “Es difícil aumentar, porque el precio lo dicta el mercado. En mi caso no tengo una gran producción, pero el margen de rentabilidad está muy apretado”.

En tanto, desde la Cámara Argentina de Productores Avícolas explicaron que por el momento no se puede hablar de precios, porque deben esperar el rumbo que tomen los alimentos para definir una acción (ver aparte).

El sector en general tiene buenas perspectivas para el presente año y se espera una mayor producción que la de 2021. Según proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), este año se producirían un total de 2.300 millones de kilos de pollo y se alcanzará un récord anual de consumo per cápita de pollo cercano a los 49 kilos por habitante.

Fuertes aumentos en pescados importados

Desde las pescaderías señalaron que el incremento del dólar impactó un 50% en los precios de los productos importados, lo que provocó una caída de la demanda de hasta el 80%.

Rodrigo, de la distribuidora Frisco Fish Market, comentó que esta situación no se veía desde la devaluación de 2014. “sobre todo el aumento de los productos que se traían de Chile y de España, esa variación en menor medida también arrastra los productos nacionales”. El comerciante explicó que no solo se han visto afectados por el incremento de los precios de los salmones, pulpos o insumos para sushi, sino que cuesta conseguirlos en el mercado. “La demanda ha caído hasta el 80% en ese tipo de productos”, concluyó.

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