12 de enero de 2026 - 20:14

Así es Re-Cordis, la bodega del Valle de Uco que une a Luciano Pereyra con el vino mendocino

Javier Ábrego impulsa Re-Cordis junto a Luciano Pereyra e Iván Pillud: una bodega del Valle de Uco que se abre camino sobre el terroir.

Un constructor, un músico y un futbolista dieron vida a Re-Cordis, un proyecto vitivinícola que comenzó a posicionarse en el mapa del vino argentino desde Gualtallary, en el departamento de Tupungato. El proyecto combina las trayectorias personales de quienes lo integran y esa conjunción de miradas se refleja en el vino. Javier Ábrego aporta la perspectiva del constructor, ligada al proceso, la planificación y la paciencia; Luciano Pereyra, una sensibilidad atravesada por lo emocional y lo simbólico; y Iván Pillud, la disciplina, el trabajo constante y la rigurosidad del deporte profesional. Esa sinergia, sostiene el empresario, es uno de los pilares del proyecto.

Como toda sociedad que nació de la amistad, el vínculo cotidiano también se sostiene en lo simple: los socios comparten un grupo de WhatsApp llamado Familia Re-Cordis, un nombre que sintetiza el espíritu con el que fue concebido el proyecto.

El proyecto tuvo su presentación oficial en Buenos Aires a fines de 2025 y prevé realizar un nuevo lanzamiento en Tupungato durante el primer semestre de este año. “Es un hecho que vamos a presentarlo acá; la fecha es estimativa porque dependemos de agendas y del lanzamiento de los nuevos vinos, pero lo vamos a hacer”, señaló Ábrego.

Re cordis
Luciano Pereyra, Javier Ábrego e Iván Pillud, socios de Re-Cordis, durante la presentación de las primeras etiquetas del proyecto.

Luciano Pereyra, Javier Ábrego e Iván Pillud, socios de Re-Cordis, durante la presentación de las primeras etiquetas del proyecto.

Cómo nace Re-Cordis

La idea de elaborar un vino propio comenzó a hace una década atrás. En una primera etapa, solo había una premisa clara: desarrollar un vino con tiempo, cuidado y sentido.

Con el paso de los años, el proyecto encontró su eje transversal en la resiliencia. De allí surgió el nombre Re-Cordis, una referencia a la idea de “volver a pasar por el corazón”, que terminó de ordenar la identidad del emprendimiento y su vínculo con la memoria, los lazos personales y el valor simbólico del vino.

La conformación del actual grupo de socios se dio de manera progresiva y a partir de una relación previa de amistad. Encuentros, sobremesas y charlas compartidas con Pereyra y Pillud tenían como denominador común el interés por el vino y su ritual. Esa afinidad fue tomando forma en Gualtallary, dentro del Valle de Uco.

Los varietales que vuelven a pasar por el corazón

El portfolio está integrado por tres Malbec: Espejos, Mirada y Parpadeo. Se trata de líneas complementarias que dialogan entre sí y que responden a una misma idea: que el vino no solo exprese un terroir, sino también una forma de entender la vida.

En ese sentido, Espejos remite a la correspondencia entre lo que uno entrega y lo que recibe; Mirada pone el foco en el otro como parte del propio recorrido; mientras que Parpadeo alude al paso vertiginoso del tiempo y a la necesidad de valorar cada momento. “La vida pasa rápido y muchas veces no le damos el valor que tiene”, resume el impulsor del proyecto.

Re cordis
Selección de uvas en viñedos de Gualtallary, Valle de Uco, donde se desarrolla el proyecto vitivinícola Re-Cordis.

Selección de uvas en viñedos de Gualtallary, Valle de Uco, donde se desarrolla el proyecto vitivinícola Re-Cordis.

La construcción del relato de cada vino tuvo un aporte clave de Luciano Pereyra, cuya sensibilidad influyó en la manera de pensar y describir las etiquetas. “Luciano tiene una cuestión muy sentimental a la hora de escribir. Cuando tomaba algo, lo desarrollaba de esa manera, generaba toda una cuestión romántica alrededor del vino”, explica Ábrego. Esa mirada ayudó a poner en palabras sensaciones y estados de ánimo que luego se reflejaron en las etiquetas.

Análisis de mercado y proyección

En cuanto al desempeño comercial, el empresario reconoce que el mercado interno presenta un escenario altamente competitivo, con una amplia oferta de vinos. En ese contexto, explica que Re-Cordis busca diferenciarse a partir de la identidad del proyecto y del relato que acompaña a cada etiqueta. “Hay muchos productos muy lindos con los que competir, y está bien que así sea, pero nosotros le damos un valor agregado desde la historia y desde quienes representamos el proyecto”, señala.

En paralelo, la bodega comenzó a tener presencia en el mercado externo. Las primeras presentaciones internacionales permitieron validar la calidad del producto y reforzar la estrategia de posicionamiento. “En cada lugar al que fuimos, el vino fue bien recibido, y gran parte de eso tuvo que ver con la historia que hay detrás de cada etiqueta y de las familias que integran el proyecto”, dice Ábrego.

Re cordis
El enólogo Mariano Genzel, junto a Javier Ábrego, Iván Pillud y Luciano Pereyra, durante la presentación de Re-Cordis en Buenos Aires.

El enólogo Mariano Genzel, junto a Javier Ábrego, Iván Pillud y Luciano Pereyra, durante la presentación de Re-Cordis en Buenos Aires.

De cara a la próxima etapa, Re-Cordis proyecta ampliar su portfolio con nuevos varietales, avanzar con una presentación oficial en Mendoza y continuar fortaleciendo su presencia en mercados internacionales. En ese marco, prevé el lanzamiento de Catalina, una etiqueta que funcionará como vino ícono de la bodega y que incluirá Malbec, Cabernet Franc y Chardonnay, con crianza en barricas francesas. “Catalina es lo máximo de nuestros vinos”, explicó Ábrego, y precisó el origen del nombre: “Es el nombre de mi hija”.

Según indicó, el lanzamiento se inscribe en el proceso de consolidación del proyecto y en el ordenamiento de su propuesta de alta gama.

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