1 de diciembre de 2013 - 02:43

La economía gestual

Desde que asumieron los nuevos funcionarios no se han tomado medidas para cambiar el rumbo de la economía. Sólo hubo gestos para hacer creer que hay un camino nuevo, pero nada concreto.

Dos semanas pueden ser muy poco o una eternidad, según las necesidades que se tengan. La economía argentina viene necesitando de tomas de decisiones que la saquen de la situación de decaimiento en la que se encuentra y, aunque no se piden paquetes de shock, se reclaman decisiones concretas que clarifiquen el panorama.

Hasta ahora, lo único concreto salió del discurso de la Presidenta, cuando anunció la "profundización del modelo". En las distintas reuniones con periodistas (que ahora son diarias) no se dan precisiones. Todo se enfoca a dar tranquilidad y a decir que las medidas que se van a tomar no perjudicarán a las empresas ni a los trabajadores ni a los consumidores. ¿Qué medidas son esas? Si nadie saldrá perjudicado quiere decir que no tomarán ninguna medida útil.

Por ahora, están muy preocupados por las reservas y están autorizando importaciones para que las fábricas vuelvan a producir para exportar. Pero en este juego, han perdido 1.400 millones de dólares en 10 días.

No está muy claro hacia dónde tienen puesto el foco de la acción. Venden dólares para frenar el paralelo (que es ilegal) y han acelerado la devaluación del oficial, que creció un 2,5% en dos semanas. Mientras, como nadie dice nada, se demoran las liquidaciones de exportaciones para esperar un dólar mejor. Las grageas le están haciendo mal a las reservas.

El enigma monetario y fiscal

La incertidumbre del mercado, que estimula la demanda de dólares en el mercado paralelo, está dada por las indefiniciones en materia fiscal y monetaria. El presupuesto aprobado para 2014 ya ha quedado desactualizado. Solo baste recordar que el mismo preveía un dólar a $ 6,30, valor que seguramente alcanzará a fin de año.

Con esa pauta aprobada es imposible saber cuál será el rumbo del gobierno. El problema está en el déficit fiscal, y el sinónimo de dicho déficit son los subsidios. Entre ellos, el más gravoso es el del gas. Este fluido solo representa importaciones por 8.000 millones de dólares y, además, el subsidio para el consumo y el GNC.

El que se otorga a la energía eléctrica también es importante, por cuanto muchas generadoras se alimentan con combustibles que también deben ser subsidiados, mientras que el problema mayor está dado por el transporte público de pasajeros. A principios de año, el gobierno había dispuesto congelar una suma para este destino, pero los aumentos de los combustibles obligó a acrecentarlos.

Los que conocen los números bien finitos aseguran que si se eliminara la totalidad de los subsidios no se terminaría con el déficit de inmediato y habría que esperar a que la inflación licue la diferencia, por lo que es probable que se intente una disminución paulatina, mientras también se elija bajar la emisión monetaria de la misma manera. La duda es si el mercado aguantará el gradualismo, ya que toda la desconfianza se trasladará a una mayor demanda de dólares.

Es en el frente fiscal donde surgen las mayores dudas. Cristina quiere seguir manteniendo los estímulos para el consumo, mientras el Banco Central convalida la suba de las tasas para evitar que se le vayan pesos al mercado paralelo del dólar. Pero los estímulos generan la necesidad de mayor emisión monetaria, y eso genera mayor inflación.

La negación de la inflación

La definición clásica de la inflación es que se trata de un proceso continuo de subas generalizadas de precios. Para considerar que hay inflación los técnicos exigen que dicho proceso se verifique de forma continua por dos trimestres consecutivos, algo que hemos superado ampliamente.

Cuando se habla de suba generalizada no se exige que suban la totalidad de los precios sino que lo haga la mayoría. Pero este gobierno está inventando definiciones propias. Primero fue Guillermo Moreno quien dijo que no había inflación y que una muestra de ello era que la carne no había aumentado en los últimos tres años.

Pero ahora se le sumó el nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof, quien dijo que hay variaciones de precios pero no hay inflación, y puso como ejemplo que las tarifas de servicios públicos están congeladas hace diez años. Para el ministro también la definición exige que el aumento sea de la totalidad de los precios, algo que no es aceptado técnicamente por ninguna escuela seria de la economía.

Si se manejan con esta definición, es poco probable que haya una decisión de atacar las causas de la inflación, que para el gobierno no existe pero que los consumidores sufren a diario, sobre todo los que viven de un salario fijo o una jubilación.

El arreglo con Repsol

La noticia de la semana fue un acuerdo entre los gobiernos de Argentina, España y México para solucionar el diferendo entre nuestro país y la empresa Repsol por la expropiación violenta de YPF. La violencia se dio cuando, en lugar de hacer un proceso ordenado de valuación de activos se decidió echar a los ejecutivos de la empresa tomando por asalto las oficinas con ayuda de Gendarmería.

Después de desdecirse de todas sus proclamas revolucionarias, Kicillof argumentó que se pagaría una "compensación justa y razonable", que puede orillar los 5.000 millones de dólares. El Consejo directivo de la compañía española aceptó seguir dialogando sobre la letra chica del acuerdo, por lo que aún no se puede decir que esté terminado.

No obstante, es un avance ya que, ante la desprolijidad con la que se incautaron los bienes de la empresa, Repsol argumentaba que aún era de ella y comenzaba o amenazaba con juicio a los posibles inversores. Uno de los interesados era la empresa petrolera estatal mexicana Pemex, que, a su vez, es el segundo mayor accionista de Repsol. De ahí la participación del gobierno de México en la búsqueda de la solución.

Como se puede ver, hasta ahora son todas señales, gestos, pero ninguna medida concreta. Quizás estén esperando terminar el año con acuerdos atados con alambre, para comenzar a partir de enero con las medidas concretas.

Si se demoran mucho, la gente y los inversores perderán la paciencia, que ya no es mucha.

LAS MAS LEIDAS