2 de agosto de 2013 - 21:38

Economía con ganadores y perdedores

Hoy hay sectores vulnerables, que son los más expuestos al comercio internacional a diferencia de los que trabajan para el mercado interno.

La economía provincial se viene moviendo al influjo de la política nacional y, por lo tanto, las variables fundamentales del plan de gobierno de Cristina Fernández, les pegan de distintas maneras. Hoy es posible encontrar ganadores y perdedores, aunque estas posiciones pueden ser circunstanciales y cambiar abruptamente con los lineamientos nacionales.

Está claro que en la Argentina los gobernadores no disponen de muchos resortes ni de fondos para hacer políticas activas o de promoción, más allá del mero entusiasmo que los funcionarios puedan poner. Mientras la Nación se reserva facultades para emitir moneda, disponer de divisas y hasta administrar los recursos provinciales de manera arbitraria, los gobernadores y también los intendentes, deben poner el pecho a los reclamos sociales de prestaciones básicas, como salud, educación, seguridad y justicia, con presupuestos muy altos y administraciones de dudosa eficiencia.

No obstante, los sectores económicos de la provincia tratan de seguir adelante adecuándose a los marcos que fija la Nación y es bueno recordar cuál es la importancia relativa que cada uno tiene para saber dónde estamos parados.

El sector que representa el mayor porcentaje del Producto Bruto Geográfico  (PBG) provincial es el Comercio, Restaurantes y Hoteles, que representa un 25%, mientras que la actividad petrolera, computando extracción y refinación, completa otro 25%. El tercer sector, Servicios sociales, comunales y personales que agrupa principalmente los servicios prestados por el Estado, fue el que más creció en 2012 y está en segundo lugar como sector.

Los ganadores

Cabe señalar que casi todos los sectores económicos se vieron favorecidos a partir de 2003, pero los elementos que les permitían evolucionar fueron desapareciendo lentamente y hoy hay sectores muy vulnerables, que son los más expuestos al comercio internacional mientras que los que trabajan en el mercado interno o son contratistas del Estado están mucho mejor.

Los beneficiarios del actual esquema económico en la provincia han sido varios. Hasta 2011, el sector Turismo fue uno de los más dinámicos, arrastrando a otros sectores como los de la Construcción y servicios. Mientras el tipo de cambio fue competitivo, la atracción de turismo extranjero fue muy importante y ayudó también al crecimiento del comercio.

Pero desde 2012 el sector vivió un cambio de perfiles de sus clientes. Cayó significativamente el volumen de turistas extranjeros y también los orígenes, ya que ahora se concentra en chilenos y brasileños con mucha menor presencia de viajeros de otros destinos más lejanos. No obstante, es un sector que aún mantiene cierta dinámica aunque acorralado por los costos.

Otro sector fue el comercio. La llegada de muchos viajeros, entre 2002 y 2007 fue muy importante y el tipo de cambio permitía realizar buen volumen de ventas a visitantes extranjeros. Hoy eso ya no ocurre pero el comercio se mantiene, en parte, gracias a los aumentos salariales que perciben los trabajadores de distintos sectores, aunque muchos hayan debido cerrar.

La actividad industrial tiene varios subsectores para analizar. El más interesante ha sido el de la metalmecánica que, pese a diferentes problemas de competitividad relativos a la falta de créditos aptos para vender, supieron adaptarse y, hasta 2012, muchos pudieron evolucionar prestando servicios al sector de la minería de San Juan.

Hoy la minería tiene un ritmo menor pero se mantiene activo, aunque sin avanzar en nuevas inversiones, pero muchos de los involucrados siguen activos proveyendo al sector.

Otra rama de la metalmecánica en la proveedora de la industria petrolera. En este caso, vinieron soportando la caída y la desinversión del sector desde 2003, pero todo comenzó a cambiar a partir de la reestatización de YPF. La empresa está envuelta en un programa de inversiones para perforar nuevos pozos y desarrollando una red de proveedores locales.

Todos cuentan con herramientas de apoyo muy interesantes generadas en el Ministerio de Industria de la Nación a través de la Sepyme, que les ha permitido capacitar personal, certificar normas de calidad, incorporar software o financiar proyectos de inversión. Este es un sector que claramente se está beneficiando, sobre todo si se avanza por parte de otras empresas privadas en inversiones similares.

El sector financiero ha sido otro ganador neto en este proceso, básicamente financiando consumo, aunque arriesgando poco en el financiamiento de proyectos de inversión, tarea que ha debido ser suplida por el Banco Nación.

Los perdedores

El sector vitivinícola fue el caso típico de un sector favorecido al principio pero que hoy es un perdedor importante. Y es perdedor porque el tipo de cambio dejó de ser favorable y los grandes volúmenes que se exportaban quedaron fuera de mercado, mientras que muchos emprendimientos dedicados a vender productos de alta gama orientados solo a la exportación han debido incursionar en el mercado interno que, por ahora, no tiene capacidad para recibirlos a todos.

Dentro de la actividad se destacaba la industria del mosto, pero este año también aparece complicada por la competencia extranjera. También se han visto perjudicados por la falta de competitividad la industria conservera y la olivícola.

Los sectores agrícolas que eran exportadores tradicionales se han enfrentado a los problemas tradicionales de competencia externa, volúmenes disponibles a nivel mundial y a los costos internos con un tipo de cambio atrasado. En este caso se inscribe la producción de frutas y hortalizas que, además, debe enfrentar un problema estructural de no haber desarrollado cadenas propias de comercialización.

Otro sector afectado seriamente es el prestador de servicios de agua, gas y electricidad. Los atrasos tarifarios han generado un perjuicio que se traslada a la comunidad, porque los niveles de calidad se ven resentidos por la falta de inversiones.

El sector de la construcción y la actividad inmobiliaria también aparecen como los nuevos perdedores, después años de bonanza. Desde la aplicación del cepo cambiario y la aparición del dólar “blue” las operaciones se complicaron, se frenaron ventas y nuevos desarrollos. Salvo los que operan en la obra pública, aunque cobran con mucho atraso, el resto aparece complicado.

Si las variables económicas básicas se mantienen como hasta ahora, es posible que no cambie el cuadro, aunque algunos ganadores residuales pueden pasar al cuadro de perdedores. Todo es cuestión de tiempo y esperar el desarrollo de los acontecimientos.

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