26 de octubre de 2013 - 01:55

Dudas y certezas a la hora de votar

Los resultados electorales de mañana parece que serán poco favorables para el gobierno nacional. Sin embargo, el oficialismo se las arreglará para explicar desde su “relato” que la derrota fue un triunfo, como hizo con las PASO. Pero, de un modo u otro, p

Les guste o no a los más enérgicos defensores de Cristina Fernández, el deterioro de su salud y la consiguiente intervención quirúrgica a la que fue sometida la han favorecido en términos políticos.

En primer lugar, y a estar por las encuestas de opinión pública, su imagen positiva ha subido en forma notable por aquello del "efecto lástima" que tanta gravitación tiene en la sociedad argentina. Hay numerosos ejemplos de gobernantes comprendidos en este fenómeno de solidaridad emocional con el enfermo, y la presidenta no ha sido ni es una excepción.

En segundo término, su obligado reposo la apartó de la campaña electoral y por ende también de las responsabilidades directas de la derrota que anuncian para su gobierno todos los pronósticos.

No se expondrá ante la crueldad de las cámaras de televisión cuando se anuncie el veredicto de las urnas, como lo hizo en las primarias de agosto, y luego de un par de semanas la mala performance en la elección quedará como un hecho del pasado al que se lo podrá resignificar desde el discurso oficial.

No será la primera vez que eso ocurra en un gobierno kirchnerista.

La vuelta

¿Es todo este escenario el producto de una estrategia política?

Seguramente no lo es el hematoma subdural crónico que alojaba en su cráneo, ni la operación para quitárselo, ni las arritmias cardíacas que padece la jefa del Estado. Pero a la luz de los hechos, no puede negarse el aprovechamiento de las circunstancias para transformar un episodio infortunado en un beneficio político evidente. De eso trata la habilidad que requiere cualquier dirigente para sobrevivir en la política.

De confirmarse los resultados electorales que se vaticinan, el Gobierno perderá parte de su poder, lo que no significa que dejará de ejercerlo.

Y es allí donde la Presidenta, tras su recuperación física, deberá mostrar en plenitud sus capacidades de conducción.

Problemas no le faltan, en especial en el terreno económico. La inflación mantiene su vigor, el nivel de reservas del Banco Central disminuye, la falta de dólares se agudiza y los mercados financieros están nerviosos. Con este cuadro, la inversión privada es escasa, afecta la generación de empleos y fuerza a una mayor disposición de subsidios.

Pero quizás lo que deberá resolver con mayor rapidez la Presidenta a su regreso es la interna entre sus funcionarios, que se ha visto exacerbada con su ausencia. La vieja historia de halcones y palomas se reedita en el Gobierno actual con todos sus ingredientes.

A ello han contribuido los fracasos de políticas que prometían soluciones en distintas áreas, pero también de manera fundamental las identidades ideológicas.

La derrota en las primarias y el anticipo de lo que sucederá este domingo, han marcado el inicio de una transición hacia el 2015 caracterizada por el reacomodamiento de los distintos sectores que integran el Gobierno.

En ese contexto, se visualizan tres factores de poder: uno es el que conforman el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, junto a la agrupación La Cámpora; otro es el de los peronistas tradicionales como Florencio Randazzo o Carlos Tomada, y por último los que se ven tentados con la propuesta renovadora de Sergio Massa.

Los roces y las chicanas internas que ocasiona la convivencia de todos ellos, se dan con una Presidenta distante por razones de salud. Eso no es un buen augurio para un Gobierno que tiene que transitar hacia el final de su mandato con su poder debilitado y en lucha por la sucesión presidencial.

Los cambios

Cristina Fernández no ignora esa realidad, y en la Casa Rosada hay quienes aseguran que en este período de reposo recluida en Olivos, no ha dejado de informarse y de tomar decisiones. Por eso no sería extraño que dedique parte de su tiempo a reflexionar sobre la manera en que encarará el último tramo de su gobierno.

Las fuentes sostienen que planea cambios importantes en su gabinete de ministros para iniciar una etapa diferente, a lo que debe agregarse el aprovechamiento que hará de la mejora de su imagen revelada por las encuestas.

¿Alcanzará eso para reconstruir parte de la estructura de poder que la sostuvo hasta ahora?

La respuesta la dará el tiempo y la actitud que ella asuma al regresar.

Hay otros acontecimientos que en los próximos días podrían alterar el clima de expectativas en el país y producir nuevos escenarios.

Por lo pronto, la Presidenta y todos los ciudadanos nos disponemos este domingo a ejercer el derecho al voto en un nuevo episodio democrático.

Eso no es poca cosa.

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