23 de febrero de 2015 - 00:00

Dolor y vergüenza

Una amiga inteligente que admiro me mandó este texto por la muerte del fiscal Nisman. No lo escribió ella pero no tiene desperdicio. Aquí van algunas partes: "Un hombre muerto yace tirado en el piso de su baño en un departamento de Puerto Madero, en Buenos Aires, y no descansa en paz. Se ha llevado con él un secreto terrible, un secreto que tiene a un país entero en vilo, al borde del abismo. Qué soledad la de ese fiscal, qué desolación la de Argentina.

Porque, incluso en el improbable (no imposible) escenario de que se demostrara la tesis del suicidio, de todas formas la sospecha quedaría instalada, porque no es la primera vez que mueren testigos clave antes de un juicio en Argentina. Cuando ya es muy difícil desenredar las hebras de la mentira de las de la verdad, un país puede hacerse inviable".

El texto sigue con un párrafo terrible: "El país de Borges, de Cortázar, de Sábato y Piglia, los grandes narradores rioplatenses, el país donde nació el tango, 'ese pensamiento triste que se baila', el país donde se habla de filosofía y psicoanálisis en los cafés y donde las librerías están abiertas hasta la madrugada, el país del rock que nos abrió las puertas de la percepción en la década de los '70, es hoy un país de 'cerdos y peces', para usar el título de una emblemática revista de la cultura 'under' de Argentina, dirigida por Enrique Symns.

Los cerdos andan en los pasillos de los ministerios, en los sórdidos intersticios del poder; los peces son los que -a pesar de todo- hacen respirar la cultura de un país de una creatividad y riqueza admirables".

El texto, es el editorial del diario El Mercurio de Santiago de Chile del 1 de febrero y sigue con otro párrafo conmovedor: "¡Cuánto nos duele ver a Argentina así, país hermano que nos ha abierto mundos y perspectivas!... Hay una Argentina que hoy está llorando de verdad, la Argentina de los ciudadanos honestos, que ve en el suelo junto al cuerpo inerte de un fiscal, el alma de un país".


Otras palabras interesantes que se escucharon luego del caso Nisman, fueron las que pronunció el escritor y columnista de Los Andes, Santiago Kovadloff, autor -entre otras obras- del libro El enigma del sufrimiento, cuando comentó por Radio Mitre el clima que se había vivido en el entierro del ex fiscal: "No se puede estar bien porque, ser testigo y partícipe al mismo tiempo de esta atmósfera y de esta tragedia y tener 72 años, como tengo yo, es estar abrumado por la eternidad de este día en que vive la Argentina a merced del delito, con instituciones frágiles que te impiden sentir que el país haya aprendido de su experiencia.

La sensación de indefensión, no sólo del riesgo de la individualidad, sino la orfandad de un país y la incapacidad que tenemos de aprender de las experiencias.

Todo esto genera una atmósfera que va unida a la tenacidad que uno quiere y debe, y que su dignidad le pide. Pero a merced de una sensación de pérdida, de repetición infinita. No estoy bien.

La Argentina no tiene rumbo" decía Kovadlof, quien agregó: "Hay un sector de la sociedad que no está en lo mismo, que habita otro país, que es invulnerable a la magnitud de la muerte, es invulnerable al crimen porque lo entiende como parte de una patraña orientada hacia la destitución de un gobierno constitucional, que es absolutamente impermeable a la verdad de los hechos y se aferra a su ideología con la ceguera del fanatismo.

Esa dualidad, ese desgarramiento terrible de dos realidades que se confrontan son, en el fondo, una dificultad muy profunda para ser en nuestro país un solo país, para ser en nuestro dolor un solo dolor, para ser en nuestra conciencia crítica la conciencia crítica de un pueblo", sentenció el escritor.

Kovadloff se terminaba cuestionando mientras lloraba al aire: "Hoy me lo preguntaba con mi esposa, ¡qué es ser hoy un escritor, un periodista o un intelectual? Somos hombres que insisten, insisten e insisten en que las palabras no se conviertan en una basura".

La tarea es compleja y personalmente creo que a pesar de que obviamente no hay que abandonar esa insistencia, el kirchnerismo ha hecho lo posible por lograr vaciar de significado y sentido varias palabras con su relato perverso y engañador. Funcionarios locales se han comido el verso y ahora no saben cómo sostenerlo; dan mucha pena.

El texto del diario de los hermanos chilenos apenados por lo que sucede aquí y mostrando la profunda admiración que sienten todavía por el pueblo argentino, y las palabras de Kovadloff evidenciando su resignación, afirmando que Argentina no aprende de sus malas experiencias y que no tiene futuro, me generaron mucho dolor y vergüenza.

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