Entre las preposiciones, llama la atención de quienes estudiaron hace mucho la lista que les brindaron en las clases de la primaria, la inclusión de ‘mediante’, cuyo significado es “por medio de, con, con la ayuda de”: “Mediante tu ayuda, hemos logrado importantes beneficios para la institución”.
La frase que da título al artículo de hoy nos sorprende porque la preposición ‘mediante’ está pospuesta al sustantivo ‘Dios’: ¿cuál es la razón de este tipo de construcción?
Debemos remitirnos al origen clásico de esta clase de frases; en efecto, existía en latín un tipo de construcciones, llamadas de “ablativo absoluto”, que tenían, entre otros, valor temporal o condicional: “Augusto regnante” (“cuando/mientras reinaba Augusto”), “Deo favente” (“si Dios favorece”). Al decir “Dios mediante”, como herencia de aquellas locuciones, se está queriendo significar “si media Dios” o “si Dios es favorable”.
Si se deja esa frase hecha y se coloca ‘mediante’ detrás de un sustantivo, se estará indicando que lo designado por él es una causa o factor determinante para que ocurra lo que se expresa: “Recomendación mediante, logró ese empleo” y “Se desactivó todo el lío, policía mediante”.
También aprendemos que ‘mediante’, hoy preposición, fue en la lengua latina el participio presente del verbo “mediare”.
¿Qué recibimos en español de ese verbo latino? Heredamos el verbo ‘mediar’, con diferentes valores significativos: el primero y dicho de una cosa, equivale a “llegar aproximadamente a su mitad”, como en “Mediaban mis vacaciones en ese sitio idílico”.
Su segundo valor es el de “interceder o rogar por alguien; intervenir entre dos o más personas, organismos o partes, con el objetivo de que lleguen a un acuerdo”: “Ese personaje ha prometido mediar en este conflicto tan difícil”. Ligado a este valor, se da la tercera acepción que es la de “actuar entre partes en conflicto”: “La jueza aconsejó que una abogada mediara entre los dos vecinos”. En vinculación con estas acepciones, se da el adjetivo ‘mediador’ y ‘mediadora’, que aparece definido como “persona o institución que interviene entre dos partes con el objetivo de solucionar un conflicto o desacuerdo que existe entre ellas”: “En aquel conflicto entre Chile y nuestro país, la Iglesia actuó como mediadora”.
En otro sentido, ‘mediar’ es “participar o intervenir en algo”: “La acción de esos agentes ha mediado para mejorar el estado general de ese sector”.
‘Mediar’ puede también significar “existir, estar entre dos personas o cosas”: “Media entre esos dos pueblos una pequeña distancia”. Otro valor de ‘mediar’ es “ocurrir entre dos hechos o dos momentos”: “No hubo magia, sino que entre aquella situación y el estado actual medió la intervención de alguien poderoso”.
Cuando se refiere a una cosa, ‘mediar’ toma el valor de “interponerse en el curso de otra”: “Si no media algún corte de luz, el problema debe quedar solucionado en unas dos horas”. Para indicar que algo ha llegado aproximadamente a su mitad, se puede utilizar este verbo: “Un gran cambio en las costumbres se produjo al mediar el siglo”.
En la familia léxica de ‘mediar’, encontramos el sustantivo ‘medianía’ y el adjetivo ‘mediano’, con valores que, según la situación en que se apliquen, serán positivos o negativos. Al usar ‘medianía’ con valor positivo, estaremos indicando un equilibrio entre extremos; por ejemplo, “Vive en una medianía económica”, esto es, su existencia se desarrolla en el justo medio entre la pobreza y la opulencia. En literatura, se habla de “dorada medianía”, como traducción de la expresión latina “aurea mediocritas”, acuñada en una de sus Odas por el poeta Horacio. Esta “mediocritas” no se traduce como “mediocridad”, con connotación negativa, sino como “medianía”, como punto de equilibrio.
Pero también ‘medianía’ puede poseer una valoración negativa, si se interpreta, precisamente,? como falta de compromiso o ausencia de cualidades positivas: “Vive en una opaca medianía, sin luces ni sombras”.
Lo mismo sucede con el adjetivo ‘mediano’: puede indicar “de calidad intermedia” o “moderado de tamaño; ni demasiado grande ni demasiado chico”: “Tiene un puesto mediano” y “Siempre ha observado un desempeño mediano”. Si se habla de períodos de tiempo, se usa la expresión ‘a medio (mediano) plazo’, para señalar que se trata de un período ni muy largo ni muy breve: “Verá usted que, en un mediano plazo, la empresa comenzará a ser rentable”. La locución complementa, de este modo, las frases ‘a corto plazo’ y ‘a largo plazo’.
A este sentido de algo inconcluso y poco definido, se une la locución ‘medias tintas’, usada siempre en plural a nivel coloquial y que significa “hechos, dichos o juicios vagos y nada resueltos, que revelan precaución o recelo”. Se usa para señalar falta de decisión, claridad o firmeza en un determinado comportamiento: “Le habló francamente, sin medias tintas”. Nuestro Diccionario integral del español de la Argentina da como equivalente la expresión ‘medios términos’, con el siguiente ejemplo: “Esta medida hay que aplicarla con decisión, sin medios términos”.
Una expresión coloquial, con tintes de vulgaridad, es ‘jamón del medio’, que se usa para referirse a algo que está o funciona muy bien. El diccionario mencionado da como ejemplo “Desde que la arreglé, mi computadora anda jamón del medio”.
Del ámbito del refranero, extraemos dos paremias que nos llevan a reflexionar y que hacen hincapié en el punto medio entre dos extremos: “En febrero, un rato malo, otro mediano”, en donde se ve la alternancia, en la vida y en un mes cualquiera del año, de instantes llenos de experiencias negativas y de momentos en que se mezclan lo bueno y lo malo. El segundo reza “Más quiero un mediano remedio que cuatro buenos consejos” en que se prioriza, muchas veces, la efectividad de una medicina no demasiado cara antes que las meras palabras o los vanos discursos.