16 de febrero de 2015 - 00:00

Difícil conformar a todos

Las medidas que anuncia el Gobierno dejan conformes a unos y molestos a otros. Pasó a fines de diciembre y se repitió ahora.

Todos coinciden en el problema, pero tienen distintas soluciones. Es así que las medidas que el Gobierno provincial anunció hacia fines de diciembre fueron cuestionadas por una parte importante de la industria y apoyadas por algunos sectores. Pero resulta que los nuevos anuncios no cayeron bien en algunos que inclusive habían participado de reuniones pidiendo los cambios. Con el agravante de que ahora es el gobierno de San Juan el que ha manifestado su disconformidad, especialmente con relación a la decisión mendocina de no postergar la fecha de liberación de los vinos.

Cada una de las provincias tiene su propio grupo de reclamo. En San Juan, el dirigente de los productores, Juan José Ramos, es un histórico que a lo largo de los años ha encabezado manifestaciones  y hasta en una oportunidad derramó vino (algunos funcionarios aseguraban que era agua con colorante) en la plaza 25 de Mayo. Ahora se dirigieron a la Legislatura portando un cajón de muertos lleno de uvas, lo que hace recordar a una protesta similar que se realizó en Mendoza durante una fiesta de la Vendimia, en la década de 1990.

El tema es que en la vecina provincia no sólo han protestado los productores, sino que también el gobierno está molesto con las nuevas medidas mendocinas. Al decir del ministro de Economía, fueron “las grandes empresas” las que le torcieron el brazo a Paco Pérez, mientras  el gobernador José Luis Gioja no descartó llevar el reclamo ante el ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación. Uno de los planteos pasa por el hecho de que San Juan quiere que los vinos sean liberados en el mes de agosto, a los efectos de obligar a las bodegas a comprar vino a los productores. Sin embargo, se trata de una medida “política”, en razón de que “técnicamente”, los vinos deben ser liberados cuando se encuentren enológicamente estables, tal como lo señala la ley y ello se produce en el mes de junio, 30 días después de la última fecha de autorización de cosecha. En base a ese criterio, cualquier medida “política” puede llegar a ser recusada judicialmente por alguna bodega, si se siente perjudicada.

Cabría preguntarse si en esta molestia sanjuanina corre peligro el acuerdo que mantuvo con Mendoza en lo referente a la derivación de uvas a mosto. Sucede que, para la vecina provincia, siempre Mendoza es la culpable por los excedentes en razón de que no cumple con los porcentajes acordados. Pero resulta que Mendoza compensa esa falta con exportaciones -que también “sacan” vino del mercado interno- y por lo tanto no es la que produce los excedentes. Pase lo que pase este año y aunque tuviera razón en los planteos, es muy difícil que San Juan “rompa” con nuestra provincia en razón de que es Mendoza, por cantidad y calidad de las uvas es la que lidera la actividad en todo el país, sin desmerecer, por cierto, algunos emprendimientos importantes que han surgido en la vecina provincia en los últimos años.

Mendoza no estuvo ajena a los reclamos. La Asociación de Productores en Acción (APA), que encabeza José María Llaver y la Asociación de Productores del Este Mendocino (Aproem), que lidera Gabriela Lizana, también hicieron pública su disconformidad con lo que sucede respecto del precio del vino. Con una diferencia, Llaver participó de las reuniones que diferentes sectores realizaron en la bodega Centenario y que decidieron realizar una marcha hacia la Casa de Gobierno llevando un petitorio. Ese petitorio fue respondido favorablemente en todos los puntos por el Ejecutivo, pero el dirigente ruralista considera que son medidas insuficientes para salir de la actual situación.

La mayor parte de las entidades que firmaron el petitorio surgido de la reunión de la Bodega Centenario, que había contado con la participación de 27 organizaciones -a excepción de la APA, del Este- se manifestaron conformes con las nuevas medidas, aunque aseguran que las mismas “no alcanzan, porque la implementación debe ser inmediata para sacar lo antes posible los 200 millones de litros, que es lo que se necesita para descomprimir la situación”, dijo uno de los dirigentes, quien agregó que “las reglas de juego están mucho más claras, pero los precios no han subido, porque todos esperan que se concreten en los hechos los medios efectivos”. De todos modos, advierten que el peso que aporte el Estado por cada litro exportado, los préstamos anunciados para cosecha y acarreo, el 35 por ciento de derivación a mosto y la decisión de no postergar la fecha de liberación y de dejar de lado cualquier bloqueo son decisiones “oportunas y positivas”.

También plantean que la Nación debe también aportar lo suyo. En ese sentido, indican que debe establecer un tipo de cambio diferencial o bien aumentar los reintegros a los efectos de favorecer las exportaciones. Para los dirigentes, hacer más competitivos los vinos argentinos en el exterior permitirá también sacar excedentes y abrir las esperanzas para los productores. “Si los productores dejan de lado el cuidado de sus viñedos, en 2016 puede llegar a faltar uva para hacer vinos de calidad, como dijo un importante empresario”, señaló la fuente.

El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, que no está de acuerdo con las marchas organizadas por la APA y con la Aproem, manifestó su disconformidad con las nuevas medidas. “El tema central sigue siendo la diversificación de la producción… y seguimos insistiendo en ello porque tal como están los mercados y las condiciones de competitividad, es imposible pensar en hacer solo mosto y mantenerlo en el tiempo. En síntesis: déjenos decidir cómo fundirnos”, destaca. Asegura que “estas nuevas medidas engrosan el listado de aquellas otras que se han tomado en los últimos 8 años y que no han servido para nada, porque se han tomado sobre análisis sesgados, parcial e inoportunamente. Cada vez que se han anunciado medidas para ayudar, los precios bajaron. Pedido: no nos ayuden más. Cuando el Gobierno nos pidió propuestas con la condición de considerar que “no había recursos”, lo hicimos y algunas de ellas fueron anunciadas oficialmente el 23/12 pero con total desdén, a escondidas y sin mediar aviso alguno fueron posteriormente ignoradas”, afirma la entidad.

Las aguas no están calmas y hay preocupación por el futuro del corto plazo, especialmente porque la cosecha ya está en marcha. Habrá que esperar qué puede ocurrir en la Fiesta de la Vendimia, especialmente durante el desayuno de la Coviar, porque es muy factible que al mismo concurran dirigentes y candidatos de todos los sectores, provinciales y nacionales, habida cuenta de que estamos en un año electoral. Y también advertir que resultaría lamentable si algún sector, por más molesto que esté, realice alguna marcha porque afectaría una fiesta que es de todos los mendocinos.

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