17 de junio de 2014 - 00:00

Desertificación y sequía: flagelos del mundo

"El 70% de las tierras secas de todo el mundo, están degradadas, lo que equivale a 3,600 millones de hectáreas (con excepción de los desiertos hiperáridos)".
 (Revista on-line de M.A -Edición junio 2003)

La ONU determino el 17 de Junio, como el día universal para difundir y sensibilizar  sobre el peligro de estos flagelos. “El 17 de junio de 1994 se firmó la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación Unccd, la cual define a esta como “la degradación de las tierras áridas, semiáridas y sub-húmedas secas resultantes de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas”, teniendo siempre en cuenta que es “un fenómeno integral que tiene su origen en complejas interacciones de factores físicos, biológicos, políticos, sociales, culturales y económicos”.

Por otro lado, define la sequía como “el fenómeno que se produce naturalmente cuando las lluvias han sido considerablemente inferiores a los niveles normales registrados, causando un agudo desequilibrio hídrico que perjudica los sistemas de producción de recursos de tierras”. ¿Cuál es el panorama a nivel mundial? A no dudarlo que este deterioro del suelo ha ido en aumento año tras año, no obstante la preocupación manifiesta de algunos Países y ONGS (impulsando la prevención, mediante normativas sobre el Uso del Suelo). Como referencia más actualizada y cercana a la realidad, extractos del estudio llevado a cabo por la  INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía - Aguascalientes, AGS.- 17 DE JUNIO DE 2013-México):

“Para abril de 2013, 168 países se encuentran afectados por la desertificación. Cada año, 75 billones de toneladas de suelo fértil se pierden por la degradación de la tierra. Asimismo, 12 millones de hectáreas de tierra desaparecen cada año por la desertificación y la sequía. Se trata de un área que podría producir 20 millones de toneladas de granos”.

“Según la Convención de las Naciones Unidas para combatir la desertificación (Unccd) 2011, el 12.1% de la superficie terrestre del planeta corresponde a zonas áridas; 17.7% a zonas semiáridas y 9.9% a subhúmedas secas. En ellas viven poco más de 2,000 millones de personas (aproximadamente 1 de cada 3habitantes del planeta), la mayoría en países en vías de desarrollo. Además, las zonas secas albergan alrededor del 50% del ganado y el 44% de las tierras agrícolas del mundo, y son extensiones territoriales muy grandes que representan hábitats muy valiosos para la vida silvestre. Las mayores extensiones de tierras secas se encuentran en Australia, China, Rusia, Estados Unidos y Kazajstán”.

“Las consecuencias más importantes de la desertificación van desde la disminución en la producción alimentaria, infertilidad y salinización del suelo, reducción de la capacidad de recuperación natural de la tierra, incremento de las inundaciones en las partes bajas de las cuencas, escasez de agua, sedimentación de cuerpos de agua, agravamiento de problemas de salud debido al polvo transportado por el viento (ejemplo las infecciones oculares, enfermedades respiratorias y alergias) y alteración de los ciclos biológicos, hasta la pérdida de los medios de subsistencia de las sociedades, lo cual puede contribuir a estimular la migración (Unccd-Zoï, 2011)”.

"No existe un proceso lineal de causa-efecto que permita explicar completamente la desertificación; sin embargo, se han detectado complejas interacciones que funcionan como motores del proceso. Estos motores son las variaciones climáticas (como la baja humedad del suelo, los patrones de precipitación cambiantes y la elevada evaporación) y las actividades humanas (como la sobreexplotación del suelo por la actividad agrícola, el sobre -pastoreo, la deforestación, el uso de sistemas de irrigación inadecuados, las tendencias del mercado e incluso, las dinámicas sociopolíticas; (Unccd y Zoï, 2011).En este último punto, la pobreza puede funcionar como causa y consecuencia de la desertificación".

Reflexión: La meta buscada (con estos estudios), es sentar las bases (recomendaciones) para un nuevo marco global de Desarrollo a partir del 2015 (cumpliendo los Objetivos de Desarrollo del Milenio).

Las opiniones vertidas en este espacio, no necesariamente coinciden con la línea editorial de Los Andes.

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