La rusa Mirra Andreeva conquistó Roland Garros por primera tras vencer a la polaca Maja Chwalinska por 6-3 y 6-2 en una hora y 22 minutos de juego, en una final marcada por la irregularidad inicial y el dominio progresivo de la número 8 del mundo.
La número 8 del mundo venció con autoridad en la final de Roland Garros y coronó una temporada de consolidación en la elite del tenis femenino.
La rusa Mirra Andreeva conquistó Roland Garros por primera tras vencer a la polaca Maja Chwalinska por 6-3 y 6-2 en una hora y 22 minutos de juego, en una final marcada por la irregularidad inicial y el dominio progresivo de la número 8 del mundo.
Las condiciones en París variaron con el correr del día, tras el título de dobles de Horacio Zeballos junto a Marcel Granollers, el sol reemplazó a la lluvia y el techo retráctil de la Philippe-Chatrier volvió a abrirse.
En el inicio del partido, ambas finalistas mostraron nervios y dificultades para sostener el servicio. Los quiebres se sucedieron en los primeros games, en un desarrollo irregular que rápidamente empezó a inclinarse a favor de la rusa.
Mirra Andreeva, entrenada por la extenista española Conchita Martínez, logró estabilizar su juego desde el fondo de la cancha y tomó el control del set inicial, aprovechando la inconsistencia de su rival. Chwalinska, proveniente de la clasificación, apenas pudo sostener su saque una vez en el parcial, cediendo el primer set por 6-3.
El segundo parcial mostró una versión más sólida de Andreeva, que impuso ritmo, potencia y precisión. Con dos quiebres a favor, se encaminó al cierre del partido, aunque debió atravesar un pequeño sobresalto cuando Chwalinska le rompió el saque en el momento de definición. La reacción fue inmediata: la rusa recuperó el control y cerró el encuentro por 6-2 para consagrarse campeona en París.
El recorrido de Andreeva hacia el trofeo incluyó victorias ante Fiona Ferro, Marina Bassols Ribera, Marie Bouzkova, Jil Teichmann, Sorana Cirstea, Marta Kostyuk y finalmente Chwalinska en la definición.
La rusa llegó a la final habiendo cedido apenas un set en todo el torneo, consolidando una de las campañas más firmes del cuadro femenino.
En la ceremonia de premiación, Andreeva sorprendió con un mensaje particular en su campera: “Me quiero agradecer a mí misma”.
La rusa agradeció a su equipo y a su entrenadora, y cerró con una frase que sintetizó su momento: “No puedo creer que estoy sosteniendo este trofeo”.
La finalista Maja Chwalinska destacó el nivel de la campeona y valoró su propia actuación en el torneo, donde llegó desde la clasificación hasta la definición.
Nacida en 2007 en Krasnoyarsk, Andreeva comenzó su carrera profesional en 2022 y rápidamente escaló en el circuito ITF antes de irrumpir en la elite en 2023.
Su progresión incluyó títulos WTA, semifinales de Grand Slam, una medalla olímpica en dobles y una consolidación definitiva en el Top 10 durante 2025, año en el que se instaló entre las principales figuras del circuito femenino.