Maravilla Martínez entró al gimnasio de boxeo el martes 2 de mayo de 1995 a las seis y media de la tarde. Su objetivo era mejorar su condición física para una prueba en un club del Nacional B prevista para junio. Sin embargo, en su segundo entrenamiento, una experiencia visual cambió su plan de vida.
Martínez había pasado previamente por el tenis y el ciclismo. En el primero, la falta de dinero para inscripciones lo detuvo. En el segundo, el robo de su bicicleta el 31 de diciembre de 1991 terminó con sus aspiraciones de correr el Tour de Francia. Antes de tocar un par de guantes, entrenaba solo con un balón en campos compartidos con ovejas para mantener la técnica futbolística.
El flash de "estrellitas" y la certeza de ser campeón del mundo
Fue en The Wild Project, el podcast del español Jordi Wild, donde el argentino contó que, mientras hacía sombra junto a otros dos novatos, presenció algo que definió como un fenómeno físico: "Delante mío veo como una estrellita, como un flash de la cámara de fotos pero pequeñita…", relató sobre el instante en que estaba en guardia. Las luces tenían la forma de un mapa de Sudamérica invertido y, según su testimonio, lo atravesaron físicamente.
"Esas estrellitas aparecieron y de repente vinieron contra mí y me atravesaron y sentí el aire y en ese aire la certeza de que iba a ser campeón del mundo", describió Martínez. A partir de ese segundo día de práctica, el fútbol dejó de ser su prioridad. Un mes después realizó su primera pelea amateur con apenas unas semanas de preparación técnica básica.
El misterioso vendedor de cremas que predijo su grandeza
Poco después, mientras trabajaba con su hermano en el taller de herrería familiar en Quilmes, recibió una segunda señal. Un hombre mayor, delgado y calvo, entró al local vendiendo cremas caseras en una canasta de mimbre. Al notar que Martínez tenía la muñeca inflamada por un combate reciente, el desconocido le tomó la mano y le pidió su nombre completo.
"Sergio vas a ser grande, muy grande... me parece que no me estás escuchando... Escúchame Sergio, cuidate como sé que te vas a cuidar", le dijo el vendedor antes de regalarle un pote de crema y retirarse. Cuando Sergio y su hermano salieron a la calle para buscarlo apenas unos segundos después, el hombre había desaparecido.
Embed - La historia paranormal de Maravilla Martínez que parece sacada de una película
Sobre si Martínez le atribuye su éxito a estos encuentros o a un don, el pugilista afirmó que, pese a estos sucesos paranormales, su éxito no derivó de algo divino: "Yo no soy muy talentoso, yo creo que tengo muchas horas de trabajo para construir lo que construí como boxeador", sentenció.