El presente del Real Madrid dista mucho de ser el mejor. En medio del caos, un viejo conocido asoma en el horizonte. José Mourinho, el hombre que dividió aguas pero llenó vitrinas, aparece como el principal candidato para encabezar una reconstrucción que parece urgente tras los últimos escándalos internos.
La crisis en Valdebebas no es solo futbolística; es institucional. El reciente conflicto entre Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni, que terminó con sanciones económicas y un vestuario fracturado, aceleró los tiempos de una dirigencia que busca mano dura. En ese escenario, el nombre del portugués —actualmente en el Benfica— retumba con fuerza en los pasillos del Santiago Bernabéu, aunque su desembarco no sería a cualquier precio.
Fiel a su estilo personalista, Mou ya habría puesto sobre la mesa una serie de requisitos innegociables. El luso pretende un contrato por dos temporadas y, fundamentalmente, el control absoluto del área deportiva. Esto incluye desde el armado del plantel hasta la potestad total sobre su cuerpo técnico, donde no se descarta la continuidad de Álvaro Arbeloa en una estructura integrada, pese a que el ciclo del exdefensor parecía haber cumplido una etapa.
Uno de los puntos más llamativos de su pliego de condiciones es la exigencia de un vocero oficial. Mourinho no quiere desgastarse en la primera línea de fuego ante polémicas institucionales; busca blindarse para enfocarse estrictamente en lo que sucede dentro del campo de juego. Además, puso la lupa sobre el departamento médico, solicitando que los futbolistas tengan libertad para realizar interconsultas privadas, un tema que siempre generó rispideces en su etapa anterior entre 2010 y 2013.
Si bien el entrenador negó públicamente los contactos, en España aseguran que el operativo retorno está en marcha. El recuerdo de aquella Liga de los Récords y la Copa del Rey ganada al Barcelona de Guardiola todavía late en el corazón de gran parte del madridismo, que ve en el portugués al único capaz de enderezar un barco que hoy navega a la deriva. ¿Habrá segunda vuelta para el hombre de los 128 triunfos? El tiempo, y Florentino Pérez, dirán.