16 de junio de 2026 - 09:37

Irán recibió la orden de abandonar Estados Unidos tras el empate 2-2 con Nueva Zelanda en el Mundial 2026

Tras empatar 2-2 con Nueva Zelanda, el equipo iraní fue obligado a volar a México esa misma noche, sin tiempo para la recuperación física de sus atletas.

El debut de Irán en el Mundial de 2026 se convirtió en un thriller diplomático que ya podés seguir como si fuera una serie de suspenso. Tras un vibrante empate contra Nueva Zelanda, la delegación recibió una orden tajante: debían abandonar suelo estadounidense de inmediato para refugiarse en su base operativa en Tijuana, México.

El entrenador Amir Ghalenoei no ocultó su frustración ante lo que considera un maltrato sin precedentes en la historia del torneo. Lo que debía ser una noche de descanso y masajes regenerativos tras el desgaste físico en Inglewood se transformó en un traslado de emergencia. "Ni siquiera nos dieron tiempo para recuperarnos", denunció el técnico, señalando que la decisión de obligarlos a volar apenas terminado el encuentro fue ajena a su planificación deportiva.

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La selección iraní llegando a México.

La selección iraní llegando a México.

Un regreso forzado a México en plena madrugada

Esta odisea logística es el reflejo de un Mundial que se juega bajo la sombra de un conflicto bélico real. Desde febrero de 2026, la tensión entre Estados Unidos e Irán ha escalado, afectando directamente al rendimiento de los atletas. La FIFA rechazó mover los partidos de sede, lo que obliga a los jugadores a cruzar fronteras y someterse a chequeos de seguridad de cinco horas antes de entrar a la cancha.

El equipo se siente, en palabras de su propio capitán Mehdi Taremi, viviendo un desastre administrativo. El gobierno estadounidense negó las visas a gran parte del cuerpo técnico y hasta al presidente de la federación iraní. Sin este soporte, los jugadores enfrentaron calambres y fatiga extrema que el escaso personal médico no pudo prevenir por la falta de tiempo entre los traslados forzados.

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El capitan de la selección iraní, Mehdi Taremi.

El capitan de la selección iraní, Mehdi Taremi.

Tensión en las tribunas y la mira en los próximos rivales

En las tribunas del SoFi Stadium, la tensión fue absoluta. A pesar de los manifestantes externos y de quienes dieron la espalda al himno, la mayoría de los hinchas rugió con los goles de Ramin Rezaeian y Mohammad Mohebi. El ambiente fue electrizante, casi como jugar de locales en Los Ángeles, pero la alegría duró poco: el avión hacia la frontera mexicana ya los esperaba en la pista.

Irán ahora debe prepararse para enfrentar a Bélgica y Egipto con el cansancio acumulado de una burocracia que parece jugar en su contra. Lo que el mundo está viendo hoy es un experimento de resiliencia deportiva donde el rival más difícil no está en el campo de juego, sino en las órdenes de desalojo inmediato que recibe el plantel.

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