Boca Juniors dijo adiós al invicto de 14 partidos que traía desde febrero, cuando inició una racha que se acabó anoche en su visita a Cruzeiro, 0-1, por la tercera fecha de la Copa Libertadores. El único gol del encuentro lo anotó Neiser Villarreal, a los 38 minutos del complemento.
El equipo argentino jugó un primer tiempo de mucha inteligencia. Cuando el local apretó en los minutos iniciales, en la búsqueda de una ventaja rápida que lo acomodara en el grupo D, el elenco de Claudio Úbeda apostó a dos estrategias para sortear esa intensidad: lanzamientos largos para salir desde su propia área y luego, cuando conseguía el balón en la zona media, circulación lenta y sin tanta verticalidad para llevar el duelo a la zona que más le convenía.
Boca controló el primer tiempo
Con Leandro Paredes buscando ser el dueño de la partitura, y con buenas apariciones de Milton Delgado y Tomás Aranda, el Xeneize buscó correr sobre el sector derecho de la defensa brasilera. Recién pasada la media hora apareció algo de protagonismo local, con un adelantamiento del equipo del portugués Artur Jorge.
Boca perdió las formas a partir de algunas imprecisiones en la tenencia y una creciente presión del local, a la que incorporó algo de vehemencia para la recuperación del balón. A Cruzeiro le sirvió para jugar un poco más cerca de la valla de Leandro Brey, pero de ninguna manera eso se tradujo en situaciones de real peligro. Apenas un tiro libre de Arroyo, desde unos 25 metros, se cuenta entre las situaciones que encendieron la emoción en las tribunas del mítico Mineirao.
La primera mitad mostró amarillas para un lado y para el otro, expresando el fervor con que se jugó, al límite de lo que marca el reglamento. Y cuando cerraba la etapa, Bareiro se fue expulsado, en una determinación que dejó demasiadas dudas.
El complemento fue para Cruzeiro
En el descanso, Úbeda decidió no modificar el plan inicial y el elenco argentino se sostuvo en campo rival. Aún sin encontrar profundidad ni espacios para intentar rematar al arco local, Boca consolidó su trabajo defensivo y mostró personalidad para bancar el arranque del capítulo final.
Boca Juniors
Boca perdió en su visita a Brasil y dejó atrás un invicto de 14 partidos.
Gentileza
El correr de los minutos y el esfuerzo realizado por los xeneizes motivó al entrenador a cambiar nombres. Eso llevó a modificar la estructura del equipo y Boca quedó solo con Zeballos como único delantero. El resto, a correr y meter para sostener el cero en el arco propio. Con 20 minutos por jugar, no parecía una buena idea. Porque el retroceso obligó a varias faltas en las inmediaciones del área de Brey y aparecieron algunas señales de alarma.
Brey tuvo que responder ante un remate cruzado de Kaio Jorge y en la siguiente llegó la apertura del marcador. El “19” volvió a romper con una diagonal y su centro encontró la llegada de Neiser Villarreal para desatar la locura local y cortar el largo invicto xeneize, que ya alcanzaba los 14 partidos.