Gimnasia y Esgrima e Independiente Rivadavia tienen infinidad de aristas que se entremezclan a lo largo de sus gloriosas historias con el Parque General San Martín funcionando a la misma vez como línea divisoria y factor de unidad. Lo que los diferencia los termina uniendo, los potencia y los hizo crear el Superclásico de Mendoza.
Desde aquella ocasión en la que se cruzaron por primera vez (con las actuales denominaciones) bajo la órbita de la Liga Mendocina en 1922 hasta este choque por Liga Profesional pasaron 263 partidos oficiales. 263 capítulos plagados de hidalguía, recelo, alegrías y tristezas. Un libro inabarcable de pasión por la camiseta propia, que se confunde con la enemistad por el contrario. Intentar contarlos todos sería una empresa imposible de cumplir, por lo que lo ideal es repasar los más importantes por lado.
El historial de encuentros está compuesto por recordadas victorias de cada lado. En el caso de Gimnasia y Esgrima, las más destacadas comienzan con el puntapié inicial de esta relación.
Corría el año 1922, y ambos clubes formaban parte de la primera edición de la incipiente Liga Mendocina. Se vieron las caras en dos ocasiones, ambas en el field de Pacífico, donde se jugaban la gran mayoría de los duelos de esa competición.
El 1 de octubre de 1922 enfrentó de forma inicial a Independiente y Gimnasia, con victoria de este último por 2 a 0 en el marco de la fecha 10. Pero lo importante llegaría ocho fechas después, cuando el Blanquinegro ganó ante la Lepra y dio la vuelta olímpica en su cara. Ocurrió el 14 de enero de 1923, con gol de Vicente González, el primer mendocino integrante de la Selección Argentina, a los 47 minutos de la primera mitad.
En la década del 70’ se dio otro hito importante para el Lobo en la historia de los clásicos. Fue el 4 de septiembre de 1971 en el Gambarte (local la Lepra), por el Torneo de los 4, clasificatorio al Nacional. Independiente empezó mucho mejor y estaba arriba 4 a 1 con los dobletes de Armando Real y Juan Carlos Soto, pero Gimnasia reaccionó y lo terminó igualando 4 a 4 con los tantos de Jorge Luna, Juan de Dios González, y el doblete agónico de Carlos Gómez.
Los recordados clásicos de este siglo para Gimnasia y Esgrima:
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La última vez que se vieron las caras, en 2022, con la victoria del Lobo sobre la Lepra.
Los Andes
Ya en nuestros tiempos, Gimnasia saca pecho por más clásicos. Dos de ellos ocurrieron en el 2022. El primero en el verano, cuando disputaron el único partido fuera de los límites de la República Argentina.
Fue en Uruguay, por la “Copa 90 años del Fútbol Profesional”. Es cierto que fue un amistoso, pero el carácter internacional le da un toque distintivo. El duelo en los 90’ terminó 0 a 0, y se definió por disparos desde el punto del penal. Ahí emergió la figura de Sebastián Giovini, que tapó el intento de Franco Coronel para clasificar a la final, donde el Lobo superó a Montevideo Wandeders para consagrarse campeón.
En la recta final de ese año volvieron a cruzarse, por los cuartos de final del Reducido de la Primera Nacional. Ocurrió el 22 de octubre, con el Víctor Legrotaglie como marco. Allí, en un trámite cerrado y muy apasionante, Gimnasia superó a su clásico rival por el gol de Santiago Solari. La importancia del partido radica en que esa victoria le valió al Lobo el pase a las semifinales, y el fin del sueño del ascenso para el Azul del Parque.