Hoy, 22 de junio de 2026, se cumplen exactamente 40 años de uno de los hitos más grandes en la historia de los mundiales: el partido entre Argentina e Inglaterra en México 86. Aquella tarde, Diego Armando Maradona firmó su obra cumbre con "La Mano de Dios" y el "Gol del Siglo" (el inolvidable Barrilete Cósmico).
Sin embargo, la leyenda mítica de este partido no nació de inmediato. Aunque hoy parezca imposible, el cruce de los cuartos de final del 86 necesitó un "segundo nacimiento" para convertirse en el mito patriótico y deportivo que conocemos hoy.
El mito en pausa: Cuando ganar el Mundial era más importante que la venganza
En los años inmediatamente posteriores a México 86, la narrativa del partido no estaba cargada de la mística bélica actual. Para el Maradona de 25 años y para la sociedad de la época, la prioridad absoluta era la imagen del 10 levantando la Copa del Mundo ante Alemania. El Maradona campeón se anteponía al Maradona "vengador".
Además, el fútbol de los ochenta no era el reality show de 24 horas que vivimos hoy:
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No existían las redes sociales ni la televisión por cable saturada de contenido.
Las grandes corporaciones y los jeques aún no dominaban el negocio.
Los jugadores viajaban en clase turista y el relato de Víctor Hugo Morales no se viralizó de inmediato, sino que maduró con los años.
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Diego Maradona se funde en un abrazo con Jorge Burruchaga.
Gentileza.
Incluso en la previa del partido, a solo cuatro años de la Guerra de Malvinas, el plantel argentino respetó una estricta corrección política. Tanto Diego como sus compañeros declararon que "no se debía mezclar el fútbol con la guerra" por respeto a los caídos.
El segundo nacimiento: De los pies a la lengua de Maradona
¿Cuándo cambió la historia? Una década más tarde. A mediados de los noventa, cuando el retiro acechaba y el físico ya no le permitía construir épica con las piernas, Maradona empezó a agigantar la leyenda a través de la palabra.
Fue allí cuando el Diego políticamente correcto le dio paso al mito rebelde. Maradona le puso "subtítulos" a su propia obra y resignificó el partido contra Inglaterra con frases que quedaron grabadas a fuego en la memoria popular:
"Jugué contra Inglaterra pensando en Malvinas". "En nuestra piel estaba el dolor de todos los pibes que habían muerto". "Sentimentalmente hice culpables a los jugadores ingleses... esto era recuperar algo de las islas".
Diego Maradona
A 40 años, volvé a gritar el gol de Maradona a Inglaterra en el Mundial de México 1986.
Gentileza.
El nacimiento de una leyenda colectiva
Maradona no construyó este mito en soledad. El 22 de junio de 1986 se agigantó gracias a sus actores secundarios: los compañeros que confeccionaron las camisetas azules a última hora, la pasividad de los defensores ingleses, el relato sagrado de Víctor Hugo y el recuerdo vivo de los soldados.
Como alguna vez se dijo de las grandes personalidades de la historia, Maradona nació dos veces: la primera cuando sus padres lo engendraron, y la segunda cuando él mismo inventó, diez años después, el significado eterno del partido más importante de la historia argentina.