16 de agosto de 2013 - 20:57

La dependencia de Brasil y sus consecuencias

Que la economía argentina depende de Brasil es algo ya sabido por todos. Como socio mayoritario del Mercosur, provee un tamaño y una capacidad de compra muy atractiva por tratarse, además, de un país vecino, con el que los costos y tiempos de traslado son bastante menores que los que obliga llegar a otros mercados.

Nuestro vecino ya se ha consolidado como la quinta economía del mundo y tiene una estructura de política económica abierta al mundo, que la hace atractiva a los flujos de capitales. Lejos de los viejos modelos proteccionistas, los industriales brasileños han entendido la importancia de no tener una moneda devaluada.

En la década que la Argentina gozó de una situación internacional favorable, Brasil atrajo grandes flujos de capitales que le permitieron tener créditos disponibles pero, además, al revaluarse su moneda, les permitió avanzar en equipamiento tecnológico y de esta manera pudieron sortear la revaluación de la moneda en base a una notable mejora de su productividad.

Para tener una comparación adecuada baste recordar que en el año 2003 el real y el peso argentino cotizaban a 3,20 frente al dólar, por igual. El real llegó a cotizar a 1,70 en el año 2011 y hoy está a 2,20, mientras nuestro peso cotiza a 5,57 frente al dólar. Ellos han ganado competitividad mientras nosotros hemos perdido toda la ventaja que teníamos, y la única explicación es nuestra tasa de inflación.

En lo que va del año 2013 el real se devaluó 13%, mientras el peso argentino, al tipo oficial, se devaluó una cifra similar. La diferencia es que ellos tendrán en todo el año una inflación de 6,5% y nosotros estaremos arañando el 28%. Esto explica nuestra pérdida de competitividad, no solo frente a Brasil sino ante todas las monedas de la región.

El efecto de Estados Unidos

El factor fundamental de este proceso está ligado a  la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos. Hasta 2008 el dólar se fue devaluando y los capitales fluyeron a casi todos los países emergentes. Brasil subía la tasa de interés como política anti inflacionaria y esto atraía los capitales, que llegaban en grandes cantidades y revaluaban su moneda.

Contrariamente a lo que se podría suponer, este proceso lejos de afectarle lo favoreció, porque la economía creció vigorosamente, ayudado por otros factores externos, como la suba de los precios de las materias primas. Brasil se benefició con el precio de la soja, de los granos, de la carne, la leche y algunos metales.

La revaluación sirvió también a un proceso vigoroso de reindustrialización que hizo aumentar el empleo y bajar drásticamente las tasas de marginalidad, pobreza e indigencia. Todas estas industrias crecieron al amparo de una moneda fuerte y su principal cliente fue China.

Cuando se produjo la crisis de 2008 hubo una extrema restricción monetaria internacional y eso generó recesión en toda la región, afectando a Brasil y Argentina, pero cuando la FED decidió inyectar circulante para estimular la economía, muchos de esos capitales se derivaron a los países emergentes y Brasil volvió a ser uno de los destinos elegidos.

La economía volvió a crecer vigorosamente, pero comenzó a ralentizarse desde 2012, cuando los capitales comenzaron a retirarse a medida que el Comité de Política Monetaria del Banco Central de Brasil comenzó a bajar la tasa de interés ya que no existía riesgo de inflación. Esto muestra el desinterés de los capitales que comienzan a retirarse y el real comienza a devaluarse.

Lo que se viene

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, anunció que de continuar la recuperación de la economía y la creación de empleo, comenzarían a comprar menos bonos a fin de año, para dejar de hacerlo en 2014. Esto aceleró la salida de capitales y la devaluación del real. Según cálculos de economistas, el real podría llegar a 2,40 a fin de año.

Es que el Banco de Brasil comenzó a subir la tasa de interés ante un crecimiento de la inflación que proyectaba sus números muy por encima del objetivo de 4,5%. Si bien han conseguido contenerla, se espera otra suba para asegurarse que los números finales no excedan los puntos de tolerancia por sobre el objetivo, es decir, el 6,5%.

Entre la salida de capitales y las medidas para contener la inflación, la economía brasileña ha bajado notablemente su ritmo, ayudada también por menores compras de China.

Hace pocos días se difundió el boletín Focus, una encuesta que el Banco Central de Brasil hace entre economistas y analistas de entidades financieras, en el cual redujeron las expectativas decreciente de 2,24 a 2,21% en 2013 y de 2,60 a 2,50 para 2014.

Mientras tanto, el mismo panel de analistas espera una inflación de 5,74% para 2013 y de 5,85 para 2014.

La Argentina en este escenario

El ritmo de crecimiento de Argentina siempre ha seguido al mismo ritmo del principal socio comercial, por lo que es esperable una tasa de crecimiento que superaría 2,40 por ciento en 2014.

Pero, además, nuestro país tiene que superar algunas inconsistencias que le hacen perder competitividad. Déficit fiscal creciente en un contexto de inflación alta y caída del stock de reservas, deja al gobierno sin los recursos que dispuso hasta ahora para impulsar el consumo.

Aunque la tasa de devaluación del dólar oficial se está acelerando y sea mayor que la de Brasil, nuestra tasa de inflación nos hace seguir perdiendo competitividad, incluso con los demás países de la región.

Si no crece la tasa de empleo será muy difícil aumentar fuerte el consumo interno. Los datos desagregados de la actividad industrial muestran que, sacando la industria automotriz, el resto de las actividades vienen en retroceso, y ese no es buen pronóstico. Pero la menor actividad en Brasil va a implicar menores ventas de automóviles y con ello, la única rama con crecimiento quizás se pondrá en línea con las demás.

Argentina sabe que no podrá depender de Brasil para crecer, pero tampoco podrá esperar ayuda de la soja, cuyos precios están en baja, mientras el mercado interno está en sus límites de capacidad de respuesta.

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Hacen falta correcciones para evitar males mayores.

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