Desde el golpe que entronizó a la dictadura militar de 1943 se inicia un período de declinación de YPF con algunos ciclos de auge, antes del desastre provocado por el kirchnerismo que nos regresó al club de los importadores de petróleo y gas.
Desde el golpe que entronizó a la dictadura militar de 1943 se inicia un período de declinación de YPF con algunos ciclos de auge, antes del desastre provocado por el kirchnerismo que nos regresó al club de los importadores de petróleo y gas.
La dictadura encabezada por el General Pedro Pablo Ramírez, el ministro de guerra que traiciona al presidente Castillo, nombra a un ignoto Teniente Coronel que barre con el Directorio que presidía el ingeniero Sylveira. La producción petrolera baja y recién en 1950 retoma los niveles de producción de 1942.
Coinciden para esto la incompetencia interna y las restricciones externas, por las sospechas del gobierno de los Estados Unidos sobre las simpatías de los militares argentinos hacia las potencias fascistas, en el marco de la segunda guerra mundial.
Electo Perón, designa al general Albariños que incrementó los gastos en personal del 16% del presupuesto al 46%, inició el poder del SUPE en las decisiones, originando la corrupción estructural que afectará durante largas décadas a la empresa. Además, cesanteó a trescientos profesionales por partidismo.
En dos oportunidades estuvo a cargo de la empresa el ingeniero Julio Canessa, de los planteles profesionales de YPF. Este ingeniero tuvo tres logros, en el gobierno del presidente Perón: el gasoducto desde Comodoro Rivadavia hasta Llavallol, con mil seiscientos kilómetros de extensión. La ampliación de la Destilería de la Plata y el incremento de la flota marítima de YPF.
YPF había perdido jerarquía institucional, era una parte de una Dirección de empresas de energía, no obtenía presupuesto ni divisas para importar equipos perforadores.
El gobierno de Perón prefirió utilizar las reservas de divisas, acumuladas por los enormes saldos exportables, en la estatización de los servicios públicos y en cancelar deuda, que vuelve a tomarse en 1949, con el inicio de las crisis de balanzas de pagos.
En realidad Perón tenía planes de explotación del petróleo con participación privada en 1946, a partir de la recomposición de relaciones con los Estados Unidos. El embajador Oldhum influyó para una concesión a la Standard Oil, que no se concreta por resistencias internas,
El 11 de diciembre de 1946 se firma un contrato con la empresa estadounidense Drilexco para perforar cuarenta pozos, que da lugar a un pedido de informes de Arturo Frondizi meses después.
Las importaciones de petróleo ascienden hasta equivaler al 25% del total de las importaciones, restando divisas necesarias para el equipamiento industrial del país. Los cortes de energía son frecuentes.
En su segundo gobierno Perón resuelve encarar el autoabastecimiento de petróleo otorgando concesiones a la Standard Oil de California, en la provincia de Santa Cruz en una superficie de 50 mil kilómetros cuadrados. Perón tenía una capacidad de rectificación y de pragmatismo, ahora inexistente.
Frondizi se opone a la nueva política, con su libro "Política y Petróleo". El ingeniero Canessa la califica duramente. Desde el nacionalismo, el radicalismo y la izquierda se dan los reparos y en el Congreso el dirigente peronista John William Cooke, tratará de frenarlo. Eso sucede hasta la caída del peronismo.
Perón publica en el exilio "La Fuerza es el Derecho de las Bestias", donde defiende su política petrolera que es similar, afirma, a la que rige en Venezuela, donde vive en ese tiempo.
A semanas de asumir la presidencia, Arturo Frondizi sorprende al país con una política de convocatoria al capital privado, no como concesionarios, sino como contratistas de YPF. En áreas ya exploradas y comprobadas contrata la perforación de los pozos y su explotación.
A cambio YPF recibirá el 60% del combustible, el otro 40% se lo compra a las empresas contratistas al precio en boca de pozo de Texas. También se firman contratos de exploración.
En dos años la producción salta de cinco millones de metros cúbicos al doble y en 1961 se acerca a los quinces millones de metros cúbicos. Se extienden gasoductos y oleoductos y se sientan las bases de la industria petroquímica.
El 12 de octubre de 1963 asume la presidencia el médico radical Arturo Illia, luego del interregno del gobierno del senador Guido. En su campaña promete anular los contratos petroleros y envía un proyecto de ley al Congreso, que es votado favorablemente por las bancadas del radicalismo, los demócratas agrupados en la Federación Nacional de Partidos de Centro, los neoperonistas, y socialistas. Se oponen los diputados que responden a Frondizi y Alende y los del general Aramburu.
El presidente de YPF era el dirigente radical mendocino Facundo Suárez que ante la caída de la producción renegoció con habilidad parte de los contratos convirtiéndolos en locación de obras. Se pagaron cuantiosas indemnizaciones por la nulidad de los contratos de exploración.
El gobernador Gabrielli acuerda con el gobierno nacional la instalación del Polo petroquímico de Luján de Cuyo y el préstamo para construir el Carrizal. En ese tiempo no se negaba el apoyo nacional a un gobernador de un partido opositor.
En realidad el autoabastecimiento pleno se obtiene en los noventa, donde además pasamos a ser exportadores de energía. En los años anteriores las importaciones eran bajas pues la producción oscilaba en un 90% de las necesidades.
Perón decía que YPF no estaba capacitada ni técnicamente ni financieramente para ocuparse el petróleo. Un problema recurrente, en las empresas públicas, son los precios políticos, que los hubo con Yrigoyen, con Perón y en la dictadura del 76. Para financiar los precios políticos Martínez de Hoz llevó a un enorme endeudamiento a YPF, del que no puedo salir.
En el gobierno de Alfonsín se avanzó en la exploración con el Plan Houston, que convocó a la participación del capital privado. Por otra parte las provincias reclamaron por las regalías mal liquidadas por YPF, que fueron acumulando deudas muy onerosas. En Mendoza el gobernador Llaver, del mismo signo que Alfonsín, reclamó por las regalías y la transferencia de los Nihuiles, logradas, en gobiernos posteriores y derrochados en Mendoza y con destino incierto en la Santa Cruz de la familia Kirchner.
Con la designación de José Estenssoro como titular de YPF, en el gobierno de Menem, se logró al fin una gran empresa multinacional argentina, con gerenciamiento local, participación y control del Estado nacional junto a la participación de las provincias que además recuperaron sus recursos con la reforma constitucional de 1994.
Luego de la muerte de Estenssoro, Menem vendió YPF a los españoles de Repsol. Fue un disparate, como la política petrolera de los Kirchner y la reestatización, que encima perjudica a las provincias.
En 2003 todavía exportábamos energía. Hoy la importamos por 12 mil millones de dólares. YPF vale cuatro mil millones (valía 15 mi hacer dos años) y debe nueve mil millones sin contar lo que se deba pagar a los accionistas expropiados.
Las opiniones vertidas en este espacio, no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.