Década Infame: setiembre de 1930- junio de 1943
El historiador Torres llamó "Década Infame", al período que comenzó el 6 de setiembre de 1930 con el golpe de Estado cívico-militar que derrocó al Presidente Yrigoyen y finalizó el 4 de junio de 1943 con el golpe al presidente Ramón Castillo.
La etapa se caracterizó por el fraude electoral sistemático, la represión a los opositores, la proscripción de la Unión Cívica Radical y la corrupción generalizada.
En esta coyuntura, Argentina negoció el pacto Roca-Runciman con el Reino Unido, que garantizó las exportaciones de carne, a cambio de importantes concesiones económicas, como todos los medios de transporte público de la ciudad de Buenos Aires.
Década Impune: 1989/1999. Gobierno de Menem
En esta década gobernó el justicialismo con Menem como Presidente. El Gobierno se plegó al Consenso de Washington e introdujo una serie de reformas neoliberales. Con la aprobación de la ley de reforma del Estado se privatizaron las empresas estatales.
Las primeras privatizaciones efectuadas fueron telefónica Entel y Aerolíneas Argentinas. Posteriormente se concesionaron -rápidamente- otras empresas, con graves hechos de corrupción, denuncias de coimas, omisiones, enriquecimiento indebido, sobres, etc. Pronto se privatizaron la red vial, los canales televisivos (con excepción de ATC), gran parte de las redes ferroviarias, YPF, Gas del Estado, Obras Sanitarias, electricidad, etc.
El proceso privatizador fue devastador para el Estado desde el punto de vista económico pero fue muy exitoso para el gobierno desde el punto de vista político. Las privatizaciones permitieron la conformación y consolidación de un nuevo bloque hegemónico.
Fue enorme el aumento del desempleo y el subempleo, los despidos masivos en las empresas públicas privatizadas, la tercerización de actividades y las sucesivas medidas de flexibilización laboral 1990 y 1993.
Se dijo entonces y se sigue diciendo que tuvimos "relaciones carnales", con los países centrales, término de política internacional denigratorio.
Mendoza y la Ucede prestaron su gente; el ingeniero Alsogaray fue el encargado del proyecto inmobiliario más demencial del siglo: construir una isla artificial en el Río de la Plata a la cual sería trasladado el aeroparque Newbery; su hija, encargada de la cuenca del Riachuelo.
Buenos Aires fue blanco de dos ataques terroristas: el primero a la embajada de Israel, el 17 de marzo de 1992; el segundo contra la AMIA el 18 de julio de 1994, que provocaron 29 y 85 muertos, respectivamente. El 3 de noviembre de 1995 explotaron los depósitos de la Fábrica Militar de Río Tercero.
Un "filósofo menemista" había reclamado: "Paren de robar" diciendo que bastaba, para crecer, abstenerse de robar por dos años. Un periodista "monto"" escribió "Robo para la Corona", refiriéndose a un ministro del Poder Ejecutivo que presuntamente coimeaba para el Gobierno.
Los dineros del Estado fueron de unos pocos pero nadie fue detenido o condenado.
La Alianza. 10/12/1999 al 20/12/2001
Fue gobierno la Alianza con De la Rúa. En este tiempo, parte de la década impune, defeccionó el Vicepresidente, huyó y abandonó el barco, siendo premiado hoy como funcionario del Mercosur.
Se utilizó la Banelco para someter a la CGT. Cavallo y el corralito, el robo de los ahorros y las muertes de Plaza de Mayo. Estado de Sitio en todo el país. Vandalismo.
El 20 de diciembre la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires estaban desbordados por una ola de saqueos a supermercados y establecimientos comerciales de diversos tipos. A esto se sumó un cacerolazo generalizado y marchas de miles de personas autoconvocadas que reclamaban la renuncia del Gobierno. La Policía Federal fue desbordada. Finalmente se produjeron 27 muertos y más de dos mil heridos.
La rebelión popular, en lugar de terminar, sumó el apoyo de la clase media, histórico bastión electoral del radicalismo. La misma se implicó por el congelamiento de los depósitos bancarios. Luego, cinco Presidentes, o las asambleas populares del trotskismo (la izquierda sólo tiene el 3% de los votos) queriendo ser gobierno. Duhalde y la pesificación asimétrica. El ¡que se vayan todos! quedó en candidaturas de los de siempre, que impiden la investigación y garantizan impunidad. Nadie fue preso.
¿Década ganada o segunda década impune? Desenfreno, corrupción.
Desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 10 de diciembre de 2007 gobernó Néstor Kirchner y desde 2007 a la fecha, Cristina Fernández, del Frente para la Victoria.
Las denuncias de corrupción azotan al país. Los jueces que quieren pelear contra ella no pueden, porque son denunciados, perseguidos, intimados. Los jueces de la nomenklatura -pertenecientes al grupo que controla los mecanismos de poder- toman decisiones estando sujetos al control real del gobierno y se encargan de sobreseer rápidamente los casos judicializados o demorarlos hasta la prescripción.
Los casos de enriquecimiento patrimonial, como el de Skanska", Antonini Wilson y sus 800 mil dólares, Fundación Madres Plaza de Mayo, los accidentes en Ferrocarriles, los subsidios de $ 80 mil millones manejados por Jaime, las obras pública de Lázaro Báez, Ulloa, "el gardiner", Cristóbal López y el juego... todos denunciados por el periodismo, demuestran el desenfreno.
El Gobierno pregona la década ganada, por la nacionalización de las AFJP, YPF, Aguas Argentinas, Aerolíneas, Fútbol para todos, que provocan un déficit del 6,5% del PBI. La Justicia se niega a investigar, desprendiéndose, por competencia, de las causas, que mandarán a resolver a Santa Cruz, donde cuentan con el Poder Judicial adicto. ¡Los conjueces que intervendrán fueron abogados de los acusados!
Han tratado de garantizar impunidad y para ello han reformado el Consejo de la Magistratura para manejar jueces que protejan sus intereses. Impiden las medidas cautelares para evitar la suspensión de leyes inconstitucionales, evitando pagar a los jubilados y los créditos contra el Estado. Ordenan el blanqueo de los dólares de dudosa procedencia.
Pero, por suerte para el derecho, las primeras cautelares, desoyendo las leyes e instrucciones del gobierno, han comenzado a salir. Córdoba ya se alzó y se esperan inconstitucionalidades en todas las provincias.
La impunidad y el desenfreno son absolutos. No hay reproche cívico ni jurídico. Los funcionarios -otrora menemistas o liberales, ahora kirchneristas- se enriquecen, aumentan sideralmente su patrimonio y la sociedad toda ve sin solución los casos de impunidad.
Dos décadas perdidas de impunidad. Nadie preso. No hay década ganada. No se asumen las responsabilidades del gobierno y desfachatadamente echan la culpa a otros, como si los funcionarios menemistas fueran del partido de la contra.
La corrupción e impunidad van de la mano. Sólo la historia y el tiempo serán capaces de juzgar y condenar. Para ello deberemos tener memoria y paciencia.
