17 de diciembre de 2013 - 23:57

La década de la degradación

Hace tres semanas Daniel Larriqueta, integrando un panel que presentaba en el Club del Progreso, en Buenos Aires, un libro de la ex diputada nacional Marta Velarde, comentaba que el intelectual francés Raymond Aron le preguntó, durante su exilio en 1978: "¿A qué clase social pertenecen los guerrilleros en la Argentina?".

Ante la respuesta del exiliado argentino, que la mayor parte provenía de la clase media alta y la alta, Arón dijo "su país no tiene un problema político; tiene un problema de sociedad".

En los recientes saqueos en Córdoba, los delincuentes mostraron en Facebook el fruto de sus rapiñas y las comentaban por twitter.

Estamos ante un problema de sociedad. De una sociedad que no recibe ejemplos desde arriba o, por decirlo de otra manera, los mensajes desde el poder son el de la impunidad para la corrupción y el gobierno de los ineptos. Un problema de sociedad al que contribuye un Estado débil y faccioso.

Hace treinta años, cuando se restableció la democracia, no existía la reelección de ningún gobernador.

Después se abrió la caja de Pandora con la posibilidad de dos mandatos consecutivos y más adelante algunos inventaron argucias para terceros mandatos o, en casos más extremos, la reelección indefinida.

Cuando no la logran, como ha pasado en Santiago del Estero ante un fallo ejemplar de la Corte Suprema, se burlan del mismo postulando a la esposa del gobernador, cuyo único mérito es ése, ser la mujer del sátrapa.

En la reforma de la Constitución Nacional en 1994, además de imponer la elección directa del senador nacional -asunto que estaba en la plataforma del partido Demócrata Nacional en 1932- se agregó el tercer senador por la minoría para evitar los Senados de un solo color político como sucedió en 1946, cuando el peronismo impidió la incorporación de los senadores opositores por Corrientes o en los primeros tres años del gobierno de Frondizi, con un Senado de un solo bloque.

Esto se ha desvirtuado sin que a nadie se le haya movido un pelo. En 2007 en la elección en la que Cristina obtuvo el primer mandato en algunas provincias, como Santiago del Estero, fue con varias listas obteniendo así los tres senadores.

Ahora en la misma provincia un legislador oficialista compartiendo boleta de diputados nacionales, provinciales, gobernadores y comisionados municipales, obtiene la banca de la minoría y el Senado avala este atropello y dos de los jueces de la Cámara electoral contradicen sus fundamentos y violan la Constitución.

Los fiscales deben investigar los delitos de los funcionarios. Sin embargo se dedican a obstruir las investigaciones.

Cuando hay fiscales que cumplen con su deber, la jefa de los fiscales los quiere echar como sucede con los doctores Campagnoli y Marijuán. "Justicia legítima" es la organización que integran los encubridores de la corrupción, donde hay fanáticos K, vivillos y cobardes que no merecen ser fiscales ni jueces.

El señor Moreno ha provocado desastres en la economía nacional e introducido métodos patoteros e ilegales, pero el llamado establishment, algo inexistente en nuestro país, bajó la cabeza en actitudes indignas, como en su momento se bajaba la cabeza ante López Rega. Esto habla de la baja calidad social que tenemos.

El país sufre de anomia, no le interesa la ley y las reglas imprescindibles para la convivencia pacífica y civilizada. Esto es fruto de la falta de ejemplaridad. Cuando se analiza los éxitos en Colombia en materia de seguridad y lucha contra la narcoguerrilla, resulta que no se deben tanto al componente militar como a la austeridad y los ejemplos de limpieza del gobierno del ex presidente Uribe.

En esta década nuestro país logró los mejores precios para sus productos exportables desde los primeros años del siglo XX. En ese tiempo la tasa de inversión se elevó desde el 34% anual a más del 43%, niveles como los que invirtió China en estos años.

La Argentina de los K nunca pasó del 23%, por eso los ferrocarriles están destruidos, la infraestructura vial deteriorada, la escasez de energía, las crecientes importaciones de petróleo, luz y gas, la falta de infraestructura social como agua y cloacas o las villas miseria en crecimiento.

La crisis de 2001 demostró, sin embargo, que nuestro país tiene capacidad para salir de los problemas económicos. Sin duda que un equipo serio e idóneo puede terminar con la inflación y poner en valor las ventajas comparativas del país. El problema está en otro lado.

Hay crisis, como las de sociedad, de las que no se sale rápidamente, no se recupera la cultura del trabajo en un par de años cuando desde el poder y no sólo en el oficialismo sino también en las oligarquías políticas que imperan en las provincias argentinas, los hombres y mujeres comunes ven que la política se ha convertido en una vía de ascenso económico y social con pactos espurios con proveedores, contratistas de obras públicas o la industria del juego que lleva a la miseria a muchos y sólo beneficia a unos pocos que la explotan y a sus cómplices de la política.

Las provincias del Norte están copadas por el narcotráfico. Nunca hablaron de ese problema gobernadores como Zamora, Insfrán, Capitanich, etc. Santiago del Estero es un portaaviones del narcotráfico favorecido por un juez federal incompetente e inactivo. Las fronteras de la provincia se traspasan sin ningún control policial como le consta al que esto escribe en sus viajes periódicos desde Santiago del Estero a Mendoza.

Claro, si el juez logró el puesto catorce en el concurso y su único antecedente es ocupar una banca de concejal en La Banda. Otro funcionario federal fue acusado de usurpador de campos y sacó 40 puntos sobre cien. La ineficiencia, la impotencia y la falta de coraje son parte de la corrupción.

La reforma judicial imprescindible para el Gobierno es lograr que todos los jueces y fiscales amparen la corrupción y por lo menos miren para otro lado en el problema del narcotráfico que es la peor secuela de esta década degradada.

No olvidemos que uno de los primeros actos de gobierno de Kirchner fue anular la licitación para radarizar el país. El narcotráfico es posible por la combinación de políticos corruptos, policías de mala calidad y una Justicia a veces cobarde, a veces cómplice.

Es un problema de sociedad la crisis educativa. El incremento del presupuesto no se puede negar, pero el problema es que alimenta la burocracia educativa. El principal problema de la educación es que ha dejado de ser un tema de la política para ser una cuestión de gremios y tecnócratas.

Agreguemos que a los padres sólo les interesa que el nene tenga un diploma, la patente de corso, mientras que le es indiferente que tenga formación y conocimientos. No hay evaluación de alumnos ni de docentes.

Están muy inseguros de sus capacidades los docentes argentinos cuando siempre reaccionan con fiereza ante los tibios intentos de evaluarlos. En un mundo donde el capital humano es el más importante y el que no tiene educación no puede tener un buen trabajo, la indiferencia y la laxitud ante las demandas gremiales, la complacencia ante padres irresponsables, es infame.

La recuperación de los valores, el respeto a la ley, la limitación del poder de los gobiernos que se creen patrones de la sociedad, la recuperación de la cultura del trabajo, el esfuerzo, la austeridad, son tareas que deben comenzar.

Será la labor de muchos años. Hay un millón de jóvenes que no estudian ni trabajan y no han visto trabajar a sus padres. Hay muchos vivillos impunes y sensación de complicidad en sectores opositores que medran por algunos contratitos. La jefa de la impunidad para la corrupción, la jefa de los fiscales, la abogada Gils Carbó, fue votada por opositores como Ernesto Sanz y Gerardo Morales.

Tal vez un juicio ejemplar a los integrantes del gobierno en 2015 acelere la recuperación moral del país, como sucedió hace treinta años con las juntas militares, juicio a los funcionarios y a los sobornadores,

Necesitamos también un acuerdo político para mejorar en las provincias atrasadas la calidad institucional.

Temas como el tercer senador, las reformas constitucionales para terminar con el reeleccionismo y el nepotismo, tomando el modelo constitucional ejemplar de Mendoza, deben ser objeto de discusión y ejecución.

Asuntos como la seguridad y la Justicia son los que llevaron a la constitución de los Estados. Es imprescindible abordar y solucionar estos asuntos para lograr ser un país normal.

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